viernes, enero 06, 2006

AGRO + INDUSTRIA: hay equipo

Son los nuevos dueños del crecimiento, y acaban de cerrar un año espectacular. Sin embargo, campo e industria todavía se miran entre sí con recelo. Retenciones y capacidad instalada. Los números y proyecciones de dos sectores que, si se complementan, pueden generar la mayor sinergia económica de la historia.

El campo y la industria pasaron un año que en los números se podría calificar como espectacular, ya que exportaciones record, cosecha de granos record y producción record los ubicaron como los protagonistas excluyentes de la nueva economía argentina, con un crecimiento sostenido durante los últimos 12 trimestres. Desde agosto del 2002 a este año acumula un 30 por ciento de crecimiento. Este supera el record alcanzado a mediados de 1998, antes de la recesión.De todos modos, ambos sectores se miran entre sí con recelo, y centran sus expectativas para este año en la dirección que tomará la nueva ministra de Economía.

Los industriales son los que cuentan con mejor performance actual ya que tenían un buen diálogo con la ex titular del Banco Nación y además habían recibido un trato muy bueno por parte del equipo anterior que encabezaba Roberto Lavagna.

En tanto, los que bajaron los decibeles confrontativos para ver si mejora su relación con el gobierno de Néstor Kirchner son los sectores agrarios, que ya tuvieron muchos encontronazos debido a las retenciones a las exportaciones y la falta –según indican– de beneficios para ayudarlos a superar la baja en sus márgenes de ganancias. Pese a esta actitud fueron los primeros protagonistas de una controversia coyuntural con el gobierno debido al problema suscitado por la pelea por los precios, y el aumento de las retenciones a exportaciones de carne.

Números. La producción industrial argentina está terminando su tercer año consecutivo de explosivo aumento, luego de haber concluido el 2004 con una mejora del 10,7 por ciento y el 2003 con una del 16,3 por ciento. Para 2005 se espera la confirmación de un porcentual de 7,9.

En el campo la cosa también es importante, ya que se incrementaron en forma muy elevada los terrenos dónde se desarrolla la industria y la producción debido a la cosecha record de 80 millones de toneladas de granos.Un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea, estima que la actividad agrícola y particularmente los granos representan "los sectores más dinámicos" de la actividad agropecuaria. Para los especialistas, una economía exitosa requiere una equilibrada articulación de su perfil productivo siguiendo el patrón de sus ventajas competitivas, en donde los diferentes sectores alcancen una adecuada complementación siguiendo las señales del mercado.

Según un informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, –IAEF– en la Argentina la industria manufacturera contribuye con la generación del 24% del valor agregado bruto (medido a precios corrientes) en tanto que agricultura, ganadería, caza y pesca aporta otro 10%. Dos veredas. Pese a esto, y a la igualdad que aparecen en los números, en cuanto se los señaló como los motores de la economía, desde ambos sectores se muestran reacios a compartir la gloria con el otro y se señalan editando una nueva y remozada versión de la "guerra entre el campo y la industria" que acompaña al país desde principios del siglo XX cuando la industria comenzó a socavarle el terreno al campo.

Así se desarrolla una "guerra fría" que no es admitida por ninguno de los contrincantes pero que los mantiene alertas en la búsqueda de nuevos aliados, y –especialmente– hacia donde miran las autoridades con planes de apoyo y beneficios.En los últimos dos años, los que más se han quejado son los sectores del agro. "Se hizo una devaluación demasiado alta para premiar a la industria argentina ineficiente", dijo a Fortuna Osvaldo Simiele, director general de la Sociedad Rural Argentina, y agregó, tajante: "El campo está totalmente desprotegido y es el motor de la economía nacional".

El tema central entre los hombres del agro son las retenciones que les aplica el Ministerio de Economía, sin fecha de expiración. En ese sentido, Simiele reconoce que el campo ganó mucho dinero con el dólar y además considera razonable y saludable que se hayan tomado medidas para favorecer a los más necesitados."Lo que no consideramos razonable es la habitualidad del método. Como eventualidad está muy bien, pero como habitualidad es perjudicial porque los precios nuestros se quedaron o bajaron, pero los insumos fueron subiendo. Esto quiere decir que la brecha de utilidad es cada vez menor. Esto es lo que vemos como contraproducente, como el impuesto al cheque y otros impuestos distorsivos que se aplican. No queremos que las quiten de golpe, que haya gradualismo".

Los argumentos de Simiele no difieren del resto de las entidades agrarias que reclaman medidas urgentes para bajar la carga de sus hombros. Hace tiempo, Confederaciones Rurales Argentinas lanzó una dura crítica contra el ex ministro de Economía Roberto Lavagna al señalar que "una política de dólar alto, con retenciones a las producciones agropecuarias, constituye una ecuación insostenible, que induce a tensiones insoportables en nuestra economía". Sólo en retenciones, los dirigentes agrarios señalan que su sector ya colaboró, en lo que va del año, con al menos $ 14.500 millones para el superávit fiscal.

Según el vicepresidente de la CRA, Néstor Roulet, "la producción primaria está subsidiando a la industria. Eso lo hacen en base a las retenciones". Además subrayó que debido a las retenciones "Nosotros vendemos a un dólar a $2,30. El dólar alto no nos sirve de nada. Las ventajas las tienen las industrias de sustitución de importaciones".

Lo cierto es que este año algunos factores afectaron a la siembra como a la rentabilidad de la misma. Otro tanto tuvieron los productores de carne. A raíz de la caída de precios y la suba de costos se redujo este año la siembra de cereales. Por ejemplo, en cuanto a fertilizantes ya tuvieron que soportar un 100 % de aumento, ya que la marca más conocida pasó de u$s 200 la tonelada a 400.

Visión industrial.

Por su parte, desde la visión industrial la confrontación no existe; lo que hay es una visión distinta de un modelo de país agro exportador o productor de manufacturas. Por ejemplo, para el titular de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires, Raúl Lamacchia, "no debe existir un enfrentamiento, ya que los dos deben complementarse, es muy importante el valor agregado" a la producción primaria.Lamacchia agregó que "los enfrentamientos surgen cuando hay intereses sectoriales enfrentados" y resaltó que "se debe fijar una estrategia de acercamiento entre ambos sectores".

El dirigente industrial subrayó que "las retenciones van para los dos sectores", y dijo que "no podemos ser un país agro exportador; únicamente hay que consensuar los modelos económicos para el país". En sintonía con esta explicación, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Ignacio de Mendiguren, también dio por tierra con la idea de un enfrentamiento. "Se acabó la dicotomía campo-industria", indicó a Fortuna y agregó que "la Argentina necesita la complementariedad de ambos sectores", uno como el campo concentrado en el sector externo y la industria en el mercado interno. El industrial recordó que en Europa por ejemplo la industria aporta aproximadamente u$s 1000 millones de diarios para apoyar al agro, en circunstancias muy distintas a la Argentina. Además, existen ejemplos muy importantes de cooperación, como la fabricación de maquinaria agrícola, la producción de pollos y un caso muy importante de galpones desmontables para pollos, de los cuales ya se exportaron 1000.

Enemigo común.

El problema que más argumentan y en el que coinciden los hombres de campo y de la industria es que aún es muy difícil acceder al crédito para realizar las inversiones que se necesitan para llevar adelante un proceso de crecimiento. Uno de los problemas que aqueja al campo son las deudas contraídas antes del tiempo de las vacas gordas y ahora se hacen impagables con las altas tasas que les piden. "El Banco Nación no le hace ninguna quita a los productores agropecuarios, le refinancia la deuda con intereses del 18 por ciento.

Entonces hay dos Argentinas: una le hace quita a los acreedores externos y la otra de los productores agropecuarios endeudados que no nos premian con nada", indicó Simiele.Además, para la industria existe una gran incertidumbre por el cuasi agotamiento de la capacidad instalada y la falta de financiación que existe para pegar el salto de inversión que les permita producir al ritmo y necesidades que requiere un aparato industrial moderno con un gran nivel de exportaciones.

Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos muestran que la capacidad instalada de la industria está en un 73,5 por ciento de utilización y que faltaría una fuerte inversión de parte de los industriales para aumentar la capacidad de producción nacional, ya que una gran parte de la misma estaba preparada para una baja producción, no al nivel que actualmente requiere la industria. Algunas de esas industrias ya casi están al 100%.

El principal reclamo empresario es la imposibilidad de incorporar tecnología y maquinaria de última generación debido a la falta de financiamiento. "Hay que poner el foco en la inversión. Aumentar la capacidad instalada", dijo De Mendiguren, y subrayó que el desafío del 2006 es "consolidar el rumbo a través de mayor inversión" para destrabar los cuellos de botella de una economía que crece al 9 por ciento y que si sigue así puede batir su record de crecimiento de los últimos 100 años.

Entre las posibles soluciones, algunos empresarios coinciden en que debería crearse un banco de desarrollo que financie inversiones de riesgo para las industrias, ya que no ven al Banco Nación cumpliendo este rol, y menos a la banca privada. Apuntando a estas falencias el gobierno anunció nuevas líneas de crédito por u$s 1.500 millones que estarán destinadas a financiar inversiones productivas, con el objetivo de incrementar la oferta de bienes y atenuar las presiones inflacionarias.El anuncio fue hecho por el presidente Kirchner, junto a Miceli y al flamante presidente del Banco Nación, Ricardo Lospinnato.

Los reclamos sectoriales son muchos, pero llama la atención uno que aún no tuvo respuestas claras, que es la importación de bienes de capital usados, específicamente maquinaria tanto agrícola como vial. Esta es una gran pelea que viene dando la Cámara Argentina de Importadores de Bienes de Capital (CAIBIC), cuyo presidente, Miguel Angel Dousdebés, explicó a Fortuna que para promover las inversiones "habría que permitir que las pequeñas y medianas empresas puedan adquirir bienes de capital usados en el exterior". El problema es que algunas reglamentaciones en la importación de este tipo de materiales (por ejemplo, grúas, excavadoras) obliga a los compradores a adquirir equipos nuevos o con muy poco uso que son muy caros y que en algunos casos ni se fabrican en el país. Según Dousdebés, "una grúa nueva cuesta un millón de euros y una usada 200 mil". Algo llamativo con la cantidad de obra pública proyectada.

Palabra oficial.

El secretario de Política Económica del Ministerio de Economía, Oscar Tangelson, señaló que "uno tiene que tomar en cuenta que en una historia de la Argentina donde hemos tenido enfrentamientos de distinta naturaleza, la construcción de espacios comunes es uno de los objetivos fundamentales que debemos tener" y destacó que para acercar a los sectores existe el Consejo Federal de la Producción, cuyo propósito fundamental es ver como construir un país diverso.

Como respuesta a por lo menos algunos de los reclamos, el Presupuesto Nacional para el 2006 enviado por el Ejecutivo al Congreso marca una nueva tendencia a, por lo menos, escuchar a los sectores que tanto reclaman como los del campo.En ese sentido, uno de los puntos indica que la formulación de políticas del sector primario demandará $ 108,5 millones, un 43,3% más que el año anterior. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se llevará 387 millones, 56,6% más, y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), 299,8 millones, un 74% más. Esta es la gran queja del campo que señala a varios sectores como receptores del supuesto "proteccionismo" oficial, como son por ejemplo la industria automotriz, la de electrónica, juguetes y zapatos. Además señalan a los productores de pollos.

Futuro.

El desafío para el futuro es primordial para que ambos sectores sigan en pujando por el control del motor económico del país. Además, los desafíos son crecer y actualizarse. "Hay que modernizarse y perder el miedo a hablar de las cosas que han hecho otros países con respecto a su campo", dijo Simiele y recordó el ejemplo de Australia, dónde siguieron el camino del campo de la agroindustria y la agro alimentación. De Mendiguren aportó en el mismo sentido que "el país debe aprovechar el escenario positivo con el que cuenta" y que "hay que encontrar el equilibrio que permita el desarrollo social".

Aunque no se descartan las ventajas que ofrecieron los problemas climáticos en Asia, Europa, EE.UU. y Brasil, favorecieron a la Argentina, los expertos creen que no se puede dejar de preparar políticas a largo plazo que acompañen el crecimiento de ambos sectores.

En el gobierno creen que en el país aún el consumo es insuficiente y mantienen la fe en tener un tipo de cambio alto que haga competitivos a los productos nacionales. Finalmente, para el IAEF, de cara hacia el futuro, el sector agrícola "está sujeto a la variabilidad de precios y al clima", y "para la industria manufacturera el desafío es generar un shock de inversiones significativas para lograr un incremento sustancial de su producción sin que surjan cuellos de botella".

Seguramente estas tendencias se consolidarán en el futuro, pese a las oscilaciones que implique el ciclo económico internacional, y lo más probable es que ambos sectores –aunque no quieran– deban jugar en el mismo equipo para lograr mantener su función en el desarrollo argentino.

De la Revista Fortuna
Ser Feliz

¿Creés que la felicidad la trae el dinero, el amor o la salud? La clave está en cómo te relacionás con vos mismo y con los otros. Hacen falta optimismo, hormonas anti-stress, autonomía, emociones positivas, dopamina, endorfinas y creatividad. Todo mezclado con el último grito de la moda: resiliencia. Y mucha risa.

Buenas noticias: podés tomar el control de tu propia felicidad. O de un buen porcentaje de ella. Al menos así lo muestra el boom de investigaciones científicas que la tienen como target. Aunque con distintos nombres y abordajes, la búsqueda de la felicidad viene insistiendo entre filósofos y optimistas de diversos credos desde hace siglos. Sin embargo, la nueva reivindicación surgió apenas unos años atrás, cuando un grupo de psicólogos norteamericanos, hartos de transitar los pasillos de la depresión, la angustia y las fobias, decidieron enfocar su mirada científica en la dirección del lado menos oscuro de la salud mental. Así nació la Psicología Positiva, con Martin Seligman -de la Universidad de Pensilvania y ex presidente de la Asociación Norteamericana de Psicología- y Edward Diener -de la Universidad de Illinois- a la cabeza. Explotar el costado placentero de la vida, comprometerse con lo que uno hace y encontrarle un sentido existencial trascendente, son los tres caminos que conducen a la Autentica Felicidad, tal el título del libro de Martin Seligman.

La receta es salir de uno para ocuparse de otro, mediante gestos de gratitud y generosidad, tal como los que describen quienes realizan tareas de voluntariado en iglesias, hospitales, escuelas, barrios humildes. Lo que parece hecho para otro se convierte en un bumerang que los conecta con un sentido de trascendencia que muchos definen como el encuentro. En este sentido, cada vez más investigaciones revelan que las creencias religiosas son un capital fundamental a la hora de no desbarrancarse ante los problemas. Pero, ¿cómo recortar algo tan etéreo como la felicidad? Científicos estadounidenses definen la felicidad como “satisfacción con la vida” y así la investigan.

¿Se nace o se hace feliz?

Uno de los primeros límites que tuvieron que salvar, en defensa del nuevo campo del Tú-Puedes-Ser-Feliz, fue el determinismo genético de la felicidad que había sido promulgado en 1996 por David Lykken y Auke Tellegen, de la Universidad de Minnesota, en los Estados Unidos. Estos genetistas del comportamiento indagaron a 2.300 mellizos y concluyeron que el 50% de la satisfacción personal con la vida viene escrita en el ADN.

El dinero, el estatus matrimonial, la religión y la educación aportarían apenas un 8% a la cuenta de la felicidad. El 42% restante quedaría librado a los vaivenes de la vida.Lykken avanzó un paso más y postuló que nuestro estado de ánimo tiene un punto de equilibrio al que siempre regresamos. Este estado básico de felicidad/infelicidad no se modifica con hechos excepcionales como puede ser ganarse la lotería y ni siquiera con el Bingo de Susana Giménez. Pasado un tiempo de júbilo inicial, como un eterno retorno de lo igual, se vuelve al mismo nivel de satisfacción.

Un estudio realizado por los fundadores de la Psicología Positiva y publicado el año pasado en la revista Psychological Science concluyó: “El estatus económico no define el bienestar de una nación”. Es más: la carrera del consumo, la fama y el dinero demostró ser la puerta de entrada a emociones displacenteras y frustrantes, depresión y ansiedad, según el psicólogo Tim Passer. Como muestra: Angelina Jolie, a pesar de su apellido alegre, anduvo flagelándose por la vida hasta que adoptó un niño (y lo enganchó a Brad Pitt).

Payasos como el Dr. Patch Adams suelen ser unos amargos y, acá mismo, sobran los ejemplos de humoristas hundidos en la desesperación, como el gran Olmedo. Hasta un galán exitoso de telenovela, Mario Cimarro, de Pasión de gavilanes, reconoce que el éxito le trajo infelicidad y arruinó su matrimonio.

El psicoanalista norteamericano Michael Guy Thompson aportó la frutilla del postre: “A pesar de la prosperidad que disfrutamos los norteamericanos, con un nivel de vida que es la envidia del mundo, cada año gastamos millones de dólares en antidepresivos y ansiolíticos; y aunque son efectivos para aliviar nuestro sufrimiento, poco es lo que pueden hacer para convertirnos en seres humanos más felices”.

Un estudio que define el ranking de las sociedades más felices confirma que el dinero no hace la felicidad ni mucho menos. Países no muy ricos, como México, están en le top ten de la alegría. La Argentina quedó ubicada en un digno nivel medio de felicidad y bienestar (puesto 28, entre 84 analizados). Y los habitantes de Indonesia son los más infelices, incluso antes del tsunami.Otro de los fetiches que también se desintegró como productor de felicidad fue la pareja. Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, buceó durante 15 años la satisfacción matrimonial de 24.000 alemanes y llegó al decepcionante concepto de adaptación: el matrimonio dispara un brote inicial de felicidad que retorna a los niveles previos apenas se rompe la magia. Claro que el amor no se limita a la pareja. El amor hacia los otros, la generosidad y los sentimientos de gratitud son puntos a favor a la hora de sentirse feliz.

Lo que importa es la salud

Muchas investigaciones vinculan emociones positivas con salud física. Una de las últimas fue publicada el mes pasado por la prestigiosa revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences de los Estados Unidos. En este estudio, Andrew Steptoe -del University College London- rastreó la vía química que une estados mentales positivos y buena salud. Al sumarle momentáneas experiencias de felicidad a un día habitual de trabajo de los londinenses estudiados, Steptoe encontró una considerable reducción de cortisol, la hormona del stress, responsable de desencadenar una catarata de respuestas hormonales y nerviosas muy nocivas para el cuerpo. Además, bajo el estricto control de un monitor, el corazón respondió bajando sus pulsaciones a los momentos de felicidad propuestos.

Existen incluso experimentos que demuestran los efectos benéficos que tienen la risa, la meditación y el yoga. Pero existe una paradoja: ¿nos reímos porque nos sentimos felices o somos felices porque nos reimos? Algunos afirman que el sólo hecho de ponerse a reír es terapéutico. La risa liberaría ciertos compuestos a nivel cerebral (como la endorfina y la dopamina) vinculadas al placer, la calma y la gratificación. Otros expertos apuestan a que el comportamiento extrovertido -en vez de tímido y retraído- suma para ser feliz. Pero la fórmula no se cumple siempre. Hay personas optimistas que se enferman, y otras que parecen alargar sus años de vida gracias a su actitud positiva. Aunque existe una correlación entre alegría y salud, el secreto de la felicidad sigue siendo esquivo para la medicina.

La llave empieza a dibujarla la psicología, la felicidad psicológica “Nuestro bienestar depende de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Es decir, que los recursos para el bienestar están primordialmente adentro nuestro y en nuestra red interpersonal. Esto significa que, a pesar de la disposición biológica, es mucho lo que podemos hacer para influir positivamente en nuestro nivel de bienestar”, lanza Cecile Rausch Herscovici, profesora de la Universidad del Salvador y co-autora del libro El bienestar que buscamos. Y rescata tres caminos marcados por la Psicología Positiva: “la bondad, la gratitud y la capacidad de amar están directamente asociadas a la felicidad, ya que hacen que uno se sienta más y mejor conectado con el otro y con su entorno”.

Algunas claves de fácil concreción: “tener un gesto de amabilidad; hacer un inventario diario de cosas que hayan salido bien; perdonar; agradecer; cuidar el propio cuerpo; dedicar tiempo para estar con amigos…”

Por su parte, la psicóloga Kennon Sheldom, de la Universidad de Missouri, coordinó una investigación que delimitó cuatro necesidades psicológicas básicas para el camino hacia la felicidad. En diálogo con NEO, enumera: “autonomía (que no significa individualismo sino sentido de pertenencia con lo que se hace); competitividad (ser efectivo en lo de cada uno); capacidad de vincularse con los otros; y autoestima”.Desde una posición que siempre se catalogó como sombría, emerge el Psicoanálisis, al parecer enemigo público de la Psicología Positiva. “Siempre se le adjudicó al psicoanálisis una mirada pesimista, pero es por lo menos infantil pensar en la felicidad idílica en un mundo plagado de injusticias, guerras y dificultades. A ellas se refirió Freud cuando habló del inevitable malestar enquistado en la cultura”, comenta el psicoanalista Emilio Aguerreberry, profesor de Salud Mental de la UBA.

Ya a principios del siglo pasado, el mismísimo Freud postuló que “con una vida mental restaurada el individuo tendrá mejores armas para luchar contra la infelicidad”. Es decir que su premisa de base no fue la construcción de la felicidad sino la defensa contra la infelicidad. “Esto significa que el objetivo de un tratamiento psicoanalítico no está dirigido a alcanzar la felicidad sino a obtener una buena disposición mental para acercarse lo más posible a ella”, sostiene Aguerreberry. “Porque el error es entender la felicidad como una estación de llegada y no como el camino. Obtener todo lo que se sueña, la satisfacción absoluta, implica la ausencia de deseo y, en este sentido, es la antítesis de la vida y de la salud”.

“La felicidad, en la gente inteligente, es lo más raro que hay”, observó Ernest Hemingway, un escritor que vivió entre la alegría y la depresión hasta el final, como algunos miembros de su familia. Quizás, habría que recurrir al muy de moda concepto de “resiliencia”, como una capacidad de fortalecerse gracias a la relación con los otros, que se aprende más allá de lo que cada uno trae desde la cuna.

El médico y psicólogo norteamericano Peter Ubella asegura: “Las personas son más resilientes de lo que creen que puede ser, y pueden atravesar cosas que probablemente nunca imaginaron que podrían”. De última, si la capacidad de amar e interactuar con los otros no te hace feliz, conseguite un perro. Las mascotas no sólo alegran la vida de los deprimidos, sino que también ayudan a bajar los niveles de colesterol y presión arterial, disminuyen la sensación de soledad, mantienen el corazón funcionando a buen ritmo y ayudan a seguir las dietas.

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CARTA A LOS CRISTIANOSPARA AYUDAR A PENSAR LA NACIÓN

Mensaje dominical de monseñor Carmelo Giaquinta, administrador apostólico de Resistencia (1 de enero de 2006)

I. Año Nuevo: “¡Felicidades, Chaco! ¡Dios te bendiga!”

1. El Año Nuevo coincide con la imposición del nombre de Jesús al Niño cuyo nacimiento celebramos en Navidad. Desde que podemos pronunciar este precioso nombre, nos animamos a contar los años de nuestra existencia. El tiempo presente ha dejado de pertenecer a la desesperanza. “Jesús”, en hebreo, significa “Dios salva”. Ahora vale la pena vivir, aunque muchas veces tengamos que llorar.

2. Al aproximarse las doce de la medianoche, en muchas casas se golpean las manos o se hace ruido, significando que se echa al Año Viejo. Hermosa fantasía popular. Pero el Año Viejo no existe como tal, ni se lo puede echar. Lo viejo está en nuestro corazón. De allí, sí, lo podemos echar mediante el arrepentimiento del mal hecho durante el año transcurrido. Lo mismo vale del Año Nuevo. Tampoco éste existe ni se lo recibe como si fuese una persona. Es sólo una nueva posibilidad que Dios nos brinda para obrar el bien. Por ello nos alegramos, y chocamos nuestras copas, chin, chin, y nos deseamos mutuamente miles de felicidades. Yo también se las deseo de corazón a los cristianos y a todos los chaqueños.¡Felicidad, Chaco! ¡Dios te bendiga abundantemente!

II. Necesidad de participar

3. La felicidad proviene, en gran medida, de participar en la realización de algo que sentimos como bueno. No siempre somos sus protagonistas. Pero somos espectadores activos. Lo sucedido no habría sido lo mismo si no hubiésemos estado allí. Por ello contamos una mil veces el partido con que finalizó la Copa Tal, que tal vez sólo seguimos por radio. No hemos tocado una pelota, ni metido un gol. Sin embargo hablamos como si hubiésemos sido nosotros los que tuvimos a la tribuna delirando. Hemos participado de alguna manera. En cambio, cuando somos espectadores pasivos, lo que acontece nos causa indiferencia, o tristeza. Mucho peor si estamos excluidos. La reacción puede llegar a la bronca incontrolada.

Lo mismo acontece en la vida de la República. Muchas idas y vueltas de la historia argentina tienen su explicación en que un sector u otro fue excluido. No se le permitió participar.
4. Por ello la “participación” es otra de las columnas de la Doctrina Social de la Iglesia. Es una “consecuencia característica de la subsidiaridad, que se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece. Es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común. No puede ser delimitada o restringida a algún contenido particular de la vida social”. “La participación en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones del ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel cívico con y para los demás, sino también uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticos, además de una de las mejores garantías de permanencia de la democracia” (C 189, 190).

III. Situaciones y Cuestiones

5. En la Carta pastoral, que comento, los Obispos preguntamos: “¿Cuál es el grado de participación del argentino en la vida social, y, particularmente, en la defensa y el progreso de la sociedad política? Hay muchos signos positivos. En general, parece satisfactorio el índice de los votantes y aumenta la participación en la sociedad civil: centros vecinales, clubes, ONG de todo tipo, colegios profesionales, etc. Pero también hay señales negativas. Se exigen derechos, pero no siempre se conocen ni cumplen los deberes. Que el pueblo no interviene en el gobierno sino por sus representantes: es un principio que muchas veces se interpreta mal. Se piensa que los deberes del ciudadano se agotan en el acto eleccionario. Cumplido éste, muchos se despiden de su ciudadanía hasta la próxima elección. No son conscientes que a la salida del cuarto oscuro los aguarda la vida cotidiana con una multitud de otros deberes ciudadanos, de diverso grado, pero todos necesarios para actuar como ciudadanos y construir la República: desde no cruzar el semáforo en rojo, no hacer ruidos molestos, cuidar la limpieza de los espacios públicos, realizar bien el trabajo, pagar los servicios e impuestos, exigir cuentas de su recta administración, hacer con responsabilidad la propia opción partidaria, respetar la ajena, entablar un diálogo democrático con ella. Y así, hasta el cumplimiento de deberes más graves, como postularse para un cargo público, y, si fuere el caso, hacer juicio político a la autoridad constituida, etc. Olvidan que el cumplimiento de estos deberes es la respuesta necesaria a la sociedad, la cual defiende y promueve los derechos de los cuales gozan. No sin razón se ha dicho que los argentinos somos 37 millones de habitantes, pero no logramos ser 37 millones de ciudadanos. El habitante usufructúa la Nación y sólo exige derechos. El ciudadano la construye porque, además de exigir sus derechos, cumple sus deberes” (pf. 21).

6. “Entre las muchas cuestiones que surgen, planteamos las siguientes: ¿Cómo luchar para transformar la pasividad de muchos en una auténtica participación democrática en la sociedad política? ¿Cómo poner en marcha las iniciativas referidas a la reforma política que se acordaron en la Mesa del Diálogo Argentino? ¿Cómo garantizar que las promesas o proyectos electorales se concreten en leyes justas y oportunas? ¿Cómo garantizar jurídicamente el gran aporte de los voluntarios sin perjudicarlos a ellos ni a las instituciones a las cuales sirven con generosidad?
“Jesucristo, autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano”: esta oración que rezamos el año pasado (2004) en preparación del Congreso Eucarístico Nacional de Corrientes, y este año (2005) para el Congreso de Laicos, continúa interpelándonos a los cristianos (pf. 21).

Mons. Carmelo Giaquinta, administrador apostólico de Resistencia

jueves, enero 05, 2006

No existe la democracia de uno

En las democracias nunca se otorga la totalidad del poder a nadie, sino que se lo distribuye entre órganos distintos para evitar que la concentración de poder coloque en riesgo los derechos de todos.

Ricardo Gil Lavedra. Presidente de la Convención de la UCR Capital.

En los últimos días del año la ciudadanía asistió a una intensa polémica en torno a un proyecto, que cuenta ya con media sanción del Senado, tendiente a modificar la ley reglamentaria del Consejo de la Magistratura.La negativa conjunta de la oposición a la iniciativa oficial, con base en el desconocimiento del "equilibrio" que la Constitución requiere para la integración de aquel órgano mereció una destemplada reacción del Presidente, quien imputó a los que no compartían el proyecto del gobierno "ser parte del pasado" e "impedirle gobernar".

Este episodio se suma a otros, como las expresiones de la senadora Fernández de Kirchner, en cuanto sustentó la fuerza de sus argumentaciones en estar "sentada sobre tres millones de votos", o la decisión de los legisladores oficialistas de prorrogar la emergencia, sin debate alguno, otorgando mayores y difusas facultades legislativas al Poder Ejecutivo.

Pareciera que detrás de estos sucesos se encuentran ciertas ideas decisionistas sobre la manera de ejercer el poder, según las cuales el importante apoyo electoral que recibió el Gobierno en las elecciones del pasado 23 de octubre suponen una amplia habilitación del pueblo para gobernar libremente e imponer la fuerza de la mayoría a la oposición. Esta última, perdidosa en las elecciones, debería entonces abstenerse de trabar la acción del Gobierno.Entiendo que este modo de pensar deja de lado principios básicos del funcionamiento de las sociedades democráticas. La regla de la mayoría es un procedimiento para adoptar resoluciones luego de agotado un debate racional que permite cambiar preferencias en procura de la imparcialidad, porque la mayoría no representa a todo el pueblo, sino a una parte de éste.

La soberanía popular también se expresa a través de la minoría, que debe ejercer honestamente la oposición. Cuando el pueblo ejerce una opción no pierde su libertad para cambiar de opinión en el futuro, por lo que las mayorías de hoy pueden ser las minorías del mañana y viceversa.En consecuencia, el principio de la mayoría no es absoluto sino limitado por los derechos de la minoría, por la separación de poderes, el sistema de frenos y contrapesos y el control de la justicia constitucional.

En las democracias nunca se otorga la totalidad del poder a nadie, sino que se lo distribuye entre órganos distintos para evitar que la concentración de poder coloque en riesgo los derechos de todos. En la audiencia pública convocada por casi todos los partidos políticos de oposición, de muy diferente ideología en algunos casos, se cuestionó la ruptura de las reglas básicas del juego democrático, en el caso de la existencia de una justicia independiente y la concentración excesiva de facultades legislativas en el Poder Ejecutivo. Ambos aspectos hacen a la esencia de cualquier república y no dependen de concepciones de derecha o de izquierda.

La independencia de los jueces se encuentra amenazada si el Poder Ejecutivo se asegura un poder de veto en la integración de las ternas de los candidatos a jueces o en la decisión de llevar adelante la remoción de un magistrado.La sola existencia de dicho poder resulta objetivamente un elemento de presión sobre el ánimo de los jueces que puede influir sobre la independencia de sus resoluciones.

De igual modo, la potestad de dictar leyes de alcance general obligatorias para todos los ciudadanos debe estar, en una república, a cargo de una asamblea donde se encuentren representados los intereses plurales de una sociedad. Respecto de esto último, si el desequilibrio entre el Congreso y el Presidente era ya brutal, a través de una amplísima delegación legislativa y el abuso en el dictado de decretos de necesidad y urgencia, la reciente sanción de la ley 26.077 supera todo lo imaginable. En efecto, dicha ley no sólo prorroga la emergencia social, económica, administrativa, financiera, cambiaria, sanitaria, ocupacional y alimentaria, sino que faculta al Poder Ejecutivo a "adoptar las medidas necesarias tendientes a lograr una salida ordenada de la situación de emergencia pública" (art. 1°).

La generalidad, imprecisión y ausencia de límites de tal concesión, que roza "la suma del poder público", importa una nueva abdicación de facultades legislativas que no reconoce antecedentes, pues prácticamente autoriza al Poder Ejecutivo a sancionar las normas que desee, a su solo antojo. La mención a un eventual control por parte de la Comisión Bicameral de Seguimiento (art. 6°) no puede atenderse seriamente si se repara en la casi nula actividad que ha tenido ese órgano hasta el presente.

La apelación a un estado de emergencia permanente, a una situación de excepción que habilita poderes extraordinarios en una sola persona, con difusos límites y escasos controles, sustentándose en el argumento de que esa es "la voluntad de la mayoría del pueblo", nada tiene que ver con una democracia constitucional en la que rija un Estado de derecho, sino con un régimen sin reglas y basado en la sola voluntad de un hombre.

La Argentina precisa estabilidad y previsibilidad, como condición indispensable para su progreso económico y social, que las normas sean dictadas por los órganos habilitados para ello, que sean observadas por las autoridades y los ciudadanos, que una justicia independiente controle sus desvíos y que las decisiones colectivas sean fruto de un debate serio de ideas. Sólo así la tan mentada "calidad institucional" dejará de ser una declamación hueca de sentido.

miércoles, enero 04, 2006

Zona de peligro

El grito sagrado como remedio para mecanismos democráticos débiles. Cuando la presión de la gente se pone por encima de las estructuras

Los entendidos llaman lo que está haciendo el gobierno del presidente Néstor Kirchner "el proyecto". Lo mismo que el malhadado "proceso" militar de los años setenta, se trata de una empresa retrógrada disfrazada de un intento de transformar la Argentina en un "país normal". Es de suponer que, al igual que los militares en aquella oportunidad, los kirchneristas toman en serio su propia retórica pero que, al darse cuenta de que reinventar el país no es tan fácil como imaginaban, se han convencido de que ha llegado la hora de aplastar o neutralizar los últimos focos de resistencia al "proyecto" que está en marcha.

Por cierto, desde las elecciones legislativas de octubre pasado en las que según sus propios cálculos el oficialismo se anotó el cuarenta por ciento de los votos, los kirchneristas ni siquiera se esfuerzan por ocultar sus ambiciones. Aún no dominan por completo el Congreso pero, con la ayuda de gobernadores provinciales que dependen de su relación con el presidente de turno, estarán en vías de lograrlo.

Aspiran a manejar la economía con arengas cuartelarias, acuerdos pactados en un clima de intimidación y, claro está, anuncios rimbombantes. Asimismo, avanzan sobre la Justicia con el propósito, dicen los muchos que temen al unicato, de avasallarla. Si bien nadie ignora que "el proyecto" kirchnerista está en una fase expansiva, experimentó un revés acaso pasajero al elegir sus diputados postergar el debate acerca de la reforma del Consejo de la Magistratura, aunque sólo fuera porque a raíz de las fiestas de fin de año no pudieron alcanzar el número que les hubiera permitido imponerse tal y como hicieron cuando era cuestión de colmar al Presidente de poderes de emergencia económicos.

Con todo, merced en buena medida a la combatividad de Cristina de Kirchner que quiere reducir de veinte a trece el número de miembros del Consejo, un cambio que según muchos facilitaría su virtual incorporación al oficialismo, además de los contras de siempre como Elisa Carrió se le opuso una multitud de agrupaciones conformadas por abogados y juristas, incluyendo a algunas que por lo común apoyan al gobierno, que vieron en la reforma propuesta un intento desvergonzado por poner fin a lo que todavía queda de la independencia del Poder Judicial.

Y como si esto no fuera más que suficiente, los kirchneristas se las arreglaron para echar de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados al díscolo socialista Rubén Giustiniani para que Cristina de Kirchner tomara su lugar, una maniobra que ocasionó tanto escándalo que los responsables de urdirla tuvieron que dar marcha atrás y reponerlo.

Puesto que el traspié del Gobierno en Diputados se produjo entre Navidad y el Año Nuevo, sería prematuro tomarlo por un punto de inflexión, por el momento en el que los reacios a tolerar un nuevo régimen hegemónico por fin lograran disciplinar a los Kirchner para que en adelante traten a sus adversarios con un mínimo de respeto. Como siempre ocurre en política, el poder eventual del oficialismo de turno se verá determinado menos por su propio apego a la democracia que por la capacidad de los demás para impedir que crucen ciertos límites.

En los países "normales", aquellos presidentes o primeros ministros que traten de extralimitarse serán refrenados por el oficialismo mismo por miedo a la reacción de la ciudadanía, pero en la Argentina aún son demasiados los de mentalidad caudillista que, si bien no lo confiesan, creen que lo que necesita el país es un "hombre fuerte", no instituciones menos precarias. La Argentina dista de ser una dictadura, pero la agresividad de Néstor y Cristina de Kirchner asusta tanto a los opositores que algunos sospechan que quieren crear un régimen similar a los del duce italiano Benito Mussolini y hasta del Führer teutón Adolf Hitler.

Según Elisa Carrió, la pareja presidencial es fascista, lo que, en vista de su entusiasmo por los montoneros, podría ser cierto. Comparte su opinión el ex mandatario Fernando de la Rúa que luego de ser blanco de una pesada broma presidencial aseveró que estamos en "los umbrales del fascismo". Por su parte, el ex diputado democristiano por Santa Fe, Alberto Natale, va más lejos aún: jura que lo que está ocurriendo se asemeja al "comienzo del nazismo" alemán cuando el régimen embestía contra sus presuntos enemigos "con intimidaciones, insultos, atacando a los medios de difusión y coartando la libertad de expresión". Como muchos otros, los tres temen que los Kirchner ya se hayan lanzado a una aventura autoritaria que con toda seguridad terminará muy mal, asestando al país una nueva frustración equiparable con la causada por el fracaso del gobierno de la Alianza radical-frepasista, aunque, con un toque de optimismo, prevén que en esta ocasión el desastre será más político que económico.

He aquí la razón por la que provocó tanto malestar la ofensiva furibunda de Cristina de Kirchner contra el casi invisible vicepresidente Daniel Scioli, a quien acusó, en pleno recinto del Senado, de montar operaciones de prensa con la intención de herirla. ¿Fue el inicio de un operativo destinado a desensillar a Scioli para que la primera ciudadana, ya erigida en dueña del Senado, se ubique pronto a la cabeza de la línea de sucesión presidencial? Tales sospechas distan de ser descabelladas.

Ya que en el fondo la Argentina peronista es una monarquía, aquí es normal que los jefes hagan del poder un bien de familia. Juan Domingo Perón se hizo acompañar por Isabelita. Para indignación de Zulema, Carlos Menem confió más en su hermano Eduardo. ¿Y los Kirchner? Todo hace pensar que procurarán respetar esta tradición familiera tan entrañable. De ser así, nos aguardan algunas batallas políticas memorables.

Por lo pronto, Scioli ha sobrevivido gracias a su perfil muy bajo, pero en vista de que no tiene nada en común con Kirchner y no puede simpatizar demasiado con su "proyecto", los deseosos de desplazarlo del nicho vicepresidencial continuarán en campaña. Si bien a Cristina de Kirchner no le falta idoneidad para las funciones que desempeña, el mero hecho de que sea la cónyuge del presidente de la República contribuye a enviciar el clima político.

Fue muy astuto trasladarla de Santa Cruz a su provincia natal de Buenos Aires para enfrentarse con la esposa de Eduardo Duhalde, pero esto no quiere decir que fue positivo para la maltrecha democracia nacional. En esta parte del mundo, el nepotismo es una enfermedad que es tan endémica como el sida en el África subsahariana, de suerte que para combatirlo un gobierno que se sintiera más comprometido con las instituciones que con los intereses personales tendría que sobreactuar, prohibiendo de forma tajante que los consortes, hijos, primos y así por el estilo de sus integrantes cumplan funciones oficiales significantes.Demás está decir que la posibilidad de que ello ocurra es nula.

Aquí, no es concebible que un presidente se abstenga de aprovechar su poder para entregar puestos clave a parientes cercanos. Tampoco lo es que otros -ministros, legisladores, gobernadores, intendentes, jueces- se resistan a la tentación de emularlos, como no pudo la ministra de Defensa Nilda Garré que hace algunos días convirtió a su hermano Raúl en el jefe de su gabinete de asesores. El pretexto es siempre el mismo. Con solemnidad, los nepotistas nos informan que tienen que privilegiar a los suyos porque son los únicos en quienes pueden confiar, actitud que nos dice todo cuanto necesitamos saber sobre el estado actual de la nada meritocrática cultura política nacional y sobre los recelos que sienten sus integrantes frente a aquellos que no pertenecen a su clan particular.

Si bien todos los "dirigentes" locales hablan con fluidez envidiable el lenguaje del igualitarismo, la verdad es que con escasas excepciones se manejan conforme a un código de valores que se parece más al vigente en Francia antes de la Revolución que en cualquier país democrático moderno. Es natural, pues que la Argentina esté entre los países más inequitativos del mundo y que a pesar de sus muchas ventajas no haya conseguido desarrollarse: siempre importarán mucho más los lazos familiares y los vínculos personales que la capacidad en una sociedad que se ve regenteada por una especie de nobleza de sangre sedienta de poder y de los bienes materiales que lo acompañan.

Por tratarse de un orden que, además de ser hipócrita e injusto, privilegia la mediocridad, los arreglos secretos, la corrupción y la irresponsabilidad, no es del todo sorprendente que haya alcanzado dimensiones tan asombrosas la brecha que se da entre el país que en efecto existe y lo que podría ser la Argentina si aprovechara el talento de una proporción mayor de sus habitantes. l

Por JAMES NEILSON, para la Revista Noticias del 4 de Enero de 2006
Se planea crear un polo acuícola

Productores privados y organismos provinciales se proponen aumentar las áreas de piscicultura como una opción productiva

FORMOSA.- De modo asociado, productores privados y organismos provinciales están embarcados en el objetivo de crear un polo acuícola para aumentar las áreas de piscicultura, de modo tal de convertir a la actividad en una nueva alternativa de producción y de nutrición así como un aporte para el déficit que según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés) provendrá de la pesca extractiva marítima en los próximos años.

Estos temas fueron abordados en profundidad en un seminario internacional que se realizó recientemente en esta ciudad con la participación de expertos de Cuba, Bolivia, Colombia, Brasil, Venezuela, Paraguay y Uruguay así como de gran parte de las provincias argentinas y del subsecretario de Pesca de la Nación, Gerardo Nieto, quien compartió dos jornadas íntegras con unos 250 productores.

Llamaron la atención el cubano Sergio José Toledo Pérez, del Centro de Preparación Acuícola Mampostón, que expuso sobre la elaboración de ensilados de origen biológico a partir del aprovechamiento de las visceras de los pescados, así como peces tradicionalmente descartables para la elaboración de digestos que se mezclan con cereales que se convierten en un aporte proteico en reemplazo de la harina de pescado.

Fabio Mori, de Brasil, atrajo con su versión integral acerca de los Pesque y Pague, una combinación de cría de peces en estanque -sobre todo a partir de una hectárea que demanda unos 15.000 kilogramos de peces- y la promoción del turismo, en estructuras de pasarelas y pontones que permiten a los amantes de la pesca asegurar su pieza, elegirla y cocinarla.

En la actualidad, hay en esta provincia unos veinte productores dedicados a la cría de peces en estanques. La mayoría de ellos, en el nordeste de la provincia, con superficies que fluctúan entre media hectárea a 50 o 70. "Soñamos con 2000 a 3000 hectáreas", admitió Néstor Gromenida, de Clorinda, uno de los impulsores de una actividad que nació con fuerza casi una década atrás y que repentinamente se estancó en las 280 hectáreas. Las siembras involucran, sobre todo, al pacú o "chancho de río", aunque tiene como acompañante a tilapias y carpas.

Una de las razones que motivan a promover la expansión de las áreas de siembra, es la sobredemanda de pescado por parte de cadenas de supermercados del país. "No estamos en condiciones de responder a lo que nos encargan y por eso estamos empeñados en recrear un polo productivo para trabajar en forma asociada y lograr escala", señaló.

¿Cuánto cuesta iniciarse en piscicultura? Para aquellos que tengan interes en hacerlo, hay datos recogidos de la experiencia de estos años en Formosa: construir un estanque de 10 hectáreas vale 30.000 pesos; la adquisición de juveniles de pacú a razón de 2000 por hectárea exige entre 20.000 y 30.000 pesos. A todo esto se debe sumar 60.000 pesos de alimentos balanceados. "La rentabilidad puede calcularse para el primer año entre un 30 y un 50 por ciento", consignó Gromenida, que aclara que el costo de producción será menor cuanto más extensivo sea el proyecto. "Pero también será menor la facturación ya que se producirán menos kilos por hectárea", advirtió. "Para hacer 10 hectáreas hay que invertir 120.000 pesos, y lo que se obtiene en peces, unas 30 toneladas, implica un ingreso de 150.000 pesos en el ciclo completo." Comercialización Respecto de la comercialización, las ventas se realizan a 4 y 4,50 pesos el kilo de pacú entero en estanque. "

¿No le tienen miedo a la producción en gran escala?", consultó LA NACION. La respuesta evoca una referencia de la FAO que consigna que para 2025 se va a revertir el actual cuadro comercial que señala que interviene un 25 por ciento de productos procedentes de la acuicultura y un 75% de la pesca extractiva, básicamente del mar. Y lo que el organismo mundial conjetura es que para ese año, el 75% provendrá de la acuicultura. "Debemos comenzar ya, porque veinte años pasan volando", sugirió Gromenida.

Reconoció que hubo un momento en que se temió avanzar mucho con el pacú. Hasta que llegaron a Formosa directivos de Alpesca, una empresa del sur del país que ocupa a 900 operarios. "Ellos agregan valor porque se quedan sin productos y, al disminuir la materia prima, apuestan a aquel criterio." En cuanto a la colocación del pacú en otros mercados, revelan que se necesitan productos diferentes cada vez más, y el pescado de río (sobre todo el pacú), como calidad de carne, lo es, por lo que se trata de introducirlo en una canasta porque algún mercado lo va a demandar. "Estiman que lo del pacú es apenas una gotita dentro del gran proyecto comercial de estas empresas", explicó Gromenida.

Todo esto es lo que alienta a los productores formoseños a encarar proyectos mas ambiciosos, y de allí que se invite a la inversión en piscicultura porque el gran desafío es lograr volumen para evolucionar en una actividad que involucra a ofertas de consumo masivo en el país y el mundo. "De tecnología productiva o nutricional tenemos conocimientos profundos. Necesitamos que se invierta para encarar un negocio que beneficie a ambas partes", concluyó Gromenida.

Por Justo L. Urbieta, para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/768835
Algunos empresarios son los nuevos indeseables, para la administración, que abjura de los 90. Otros hombres de negocios son tolerados y se los escucha.

La tensa relación entre el Gobierno y las empresas se analizó en un seminario de la Universidad Austral. Un consultor comparó el mundo corporativo con el sistema de castas de la India

La relación entre el Gobierno, los medios de comunicación y las empresas es la de un triángulo amoroso conflictivo, de odios y amores. Y para el gobierno actual, las empresas que hicieron grandes negocios en los 90 son lo peor, como los intocables a los que nadie en la India quiere acercarse. Así, con un aire zumbón, se expresó recientemente Miguel Ritter, consultor de empresas, con larga actuación en medios empresarios y académicos, en una jornada sobre la relación entre gobiernos, medios y empresas organizada por la Asociación de Graduados en Comunicación Social de la Universidad Austral, en el Hotel InterContinental.

Entre otros, expusieron allí Bartolomé de Vedia, editorialista de LA NACION; Julio Blanck, editor jefe de Clarín; Eduardo Zunino, secretario de redacción del diario Perfil; Jorge Marirrodriga, corresponsal de El País, de Madrid, y vicepresidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros; Cristina Pérez, del Foro de Periodismo Argentino (Fopea); Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, y Vanessa Weyrauch, directora de comunicaciones del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Ritter dijo que para este gobierno el mundo de las empresas es como el sistema de nueve castas de la India. Cuando habló, estaba por decidirse la salida de Roberto Lavagna del gobierno, pero Ritter considera ahora que el panorama no ha cambiado y que su análisis sigue vigente. Abajo de todo están los "intocables"; son los "maalas", representados por las empresas que hicieron negocios con el Estado en la década menemista, que perdieron mucho dinero por el cambio de las reglas de juego y fueron a reclamar al tribunal del Ciadi. "El Gobierno las odia.

En la India, los intocables se ocupan de los muertos, aquí se pretende que las muertas sean ellas", dijo el consultor. Un escalón más arriba están las empresas privatizadas de servicios públicos. Son de la casta de los "candelas", que en la India se dedican a hacer zapatos, "algo que allá parece bastante indigno, como que pretendieran un aumento de sus tarifas para poder volver a invertir. Si estas empresas están en manos de capitales argentinos (por ejemplo, los ferrocarriles) existe cierta posibilidad de subir de casta".

En el tercer lugar, Ritter pone a los "chakalis", que en la India se ocupan del lavado de la ropa. Aquí supuestamente se ocupan del aumento de los precios. Los supermercadistas cayeron a este escalafón luego de que Alfredo Coto, "un empresario auténticamente nacional", le sugirió al Gobierno que rebajara el IVA para la canasta básica. El presidente Néstor Kirchner los acusó de querer desestabilizar la economía y la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, dijo que "pretenden los márgenes de rentabilidad de otra época". "¡Qué vivos!, ¡así cualquiera!", comentó Ritter.

Casta multinacional

Un poco más arriba están los "goudaas", que recogen la savia de palma para hacer azúcar. En la Argentina estarían en esta casta la mayoría de las grandes empresas de origen multinacional, a las que en otras épocas la militancia llamaba "la sinarquía". El quinto y cuarto lugar en la escala lo ocupan los "kurumaas" y los "kaapus", que en la India crían las ovejas y hacen los arados. En la Argentina "también crían vacas, pero no sagradas", deslizó Ritter. Estas empresas agropecuarias generan mucha riqueza pero pretenden que se les eliminen las retenciones. "Menos mal que el bolivariano (por el presidente Chávez) no vive aquí. Si no, ya los habría amenazado con una expropiación." Los "banias" son los terceros en el escalafón. En la India controlan el comercio. Gracias a Carlos de la Vega, director de la Cámara Argentina de Comercio, bromeó Ritter, tienen una bastante buena relación con la Casa Rosada. En esta casta encuadra a la mayoría de las pymes

Como son los únicos que generan fuentes de trabajo, tienen -según el Gobierno- derecho a subir al podio. Ya llegando al segundo lugar en lo alto de la pirámide, el disertante situó a los "kshatryas", que aquí serían las grandes empresas de origen nacional como Acindar, Techint y Arcor. "En la India son los administradores, aquí les decimos gran empresariado nacional. Tienen una gran reputación y también son respetadas por el Presidente. Son los únicos empresarios a los que él consulta."

En lo más alto están los brahmanes, que pueden dirigir rituales religiosos. "Aquí, casi", acotó Ritter. Se refirió a los empresarios nacionales que recompran las empresas privatizadas y que "entran por la Rosada casi como por su casa; tienen las mejores relaciones con todos los niveles del Gobierno, el que les ayuda para concretar sus aspiraciones. Muchos de ellos vienen de la militancia. El Gobierno no los consulta, están para hacer negocios." Dependiendo de la casta a la que pertenezcan, las empresas tienen diferente tipo de relación con el Gobierno.

En general, los hombres de negocios optan por el bajo perfil y por no molestar. "Lo peor para ellos es aparecer en los diarios con noticias que irriten el humor presidencial. Es preferible anunciar una gran inversión aunque después se deschave como un cuento chino de 20.000 millones de dólares."

Por Jorge Rouillon, De la Redacción de LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/768985

martes, enero 03, 2006

Entrevista de monseñor Eduardo Vicente Mirás, arzobispo emérito de Rosario, al Diario rosarino "La Capital", publicada en la edición del 2 de enero de 2006 .

El ex arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás, reprobó la violencia verbal del gobierno nacional, repitió su percepción de una falta de distribución real de la riqueza del país y alentó una pronta mejoría en las políticas salariales, de previsión social y de salud. El prelado, quien hasta la asunción del nuevo arzobispo designado por el papa Benedicto XVI, José Luis Mollaghan, será administrador apostólico de la arquidiócesis, instó a la concordia y a "renovar el deseo de diálogo" como único camino hacia la paz.

-¿Le preocupa la actitud del gobierno nacional de querer imponer siempre su voluntad y de criticar a quien no piensa igual?
-La médula de la pregunta me parece que tiene dos partes: una es el deseo que pueda tener todo gobernante o todo político de que su idea siga adelante; eso es legítimo, cada uno tiene una manera de pensar y si está convencido de que es la verdad, hará todo lo posible para que esa idea llegue a la práctica y se pueda desarrollar en la sociedad. En cambio la segunda parte de la pregunta, con respecto al derecho a la crítica, y a veces crítica despiadada a quien piense en contra, eso me parece que no está bien. Cada uno tiene el derecho, yo diría más que el derecho, el deber de defender aquello que cree en conciencia que es la verdad y entonces así como un grupo político piensa una cosa, otro grupo puede pensar de otra forma legítimamente. Esto no es motivo para rencillas, ni para peleas, ni para descalificaciones de uno a otro. Tendría que ser la manera de exponer cada uno lo propio en una auténtica actitud de diálogo para contemporizar en un mundo plural, con el pensar de todos, sin herir a nadie. Toda actitud que sea agresiva hacia los demás me parece que no está bien.

-¿Cree que se sigue distribuyendo injustamente la riqueza del país?
-Yo creo que no hay distribución de riquezas y esto es injusto. Siempre expresamos esto porque se ha hecho una muletilla y por eso tal vez no reparamos en lo que estamos diciendo; y es que cada día hay un número menor de gente rica, pero mucho más multiplicada su riqueza, y un número mayor de gente pobre y pobres que van pasando a la exclusión. Esto implica que la riqueza no está distribuida, siempre hay un grupo que recibe mucho, mucho más de lo necesario, y otro grupo que no recibe nada o recibe muy poco. Y esto sí creo que es fundamentalmente tarea del gobierno. O sea, aparte de que cada uno de nosotros por su propia condición humana tiene que pensar en los demás, sobre todo pensar en el pobre y hacer todo lo posible por el pobre, la tarea del gobierno es actuar a través de medios, como impuestos y otras cosas, para equilibrar y hacer equitativa la distribución de la riqueza. Por ejemplo, que haya mejores sueldos, mejores jubilaciones, todo este tipo de cosas que le darían un poco más de desahogo a la sociedad. Fundamentalmente crear fuentes auténticas de trabajo, como le hemos llamado nosotros al trabajo en blanco. Que el ser humano tenga todo aquello que con su trabajo merece, como las buenas condiciones jubilatorias o como las condiciones adecuadas de salud para el que trabaja y para el hogar. Todo esto tiene que lograrse a través de la ley. La Argentina lo había logrado en un momento. Lamentablemente, en la historia, en el pasado reciente, hemos perdido todo esto.

-¿Cuál es su percepción en materia de salud pública?
-Hay mucha gente que no tiene ningún resguardo médico y otros tienen unos resguardos que yo no sé si son para reír o para llorar. Uno se encuentra con personas ancianas que tienen algún problema de salud y tienen que pedir número, asistir con ese número varias semanas después, y allí le dirán cuantas semanas después le harán un análisis; y si se tiene que operar, en qué año lo van a operar y quién sabe si lo operan. Tratar de arreglar lo más rápido posible todo esto es obligación de la sociedad entera y del Estado, como autoridad en la sociedad.

-Usted dice que la riqueza directamente no se distribuye, ¿observa cotidianamente esta realidad?
-Creo que lo observamos todos en la sociedad. A veces uno piensa que ahora hay más movimiento comercial, que la gente anda comprando cosas; a lo mejor hay una pequeña mejoría, pero eso se ve en un grupo de la sociedad. Hay otra sociedad, y es la inmensa mayoría de la sociedad, que ni siquiera para las fiestas puede hacer algo especial y siempre tiene que estar viviendo de la limosna. Y esto no es digno. Debemos tener actitud solidaria y ayudar, cuando hace falta, con bienes, con comida o con lo que fuera. Esto es algo que debe quedar en lo temporal. Hay que buscarle una solución digna, para que las personas con su propio trabajo puedan tener todos los bienes necesarios para vivir con dignidad.

-¿Cuál es su mensaje para los fieles?
-Mi mensaje va a ser el de siempre: busquemos la paz, busquemos la concordia. Tenemos que renovar nuestro deseo de diálogo con todo el mundo, respetar el modo de pensar de los demás. Cada uno desde su visión piensa: fulano, mengano o el otro están equivocados, pero aun así respetemos lo suyo, dialoguemos, tratemos de exponer la verdad, no usar la verdad como un palo para pegarle a nadie, sino como una realidad auténticamente bella que, expuesta, va a atraer la atención de los otros. El diálogo lleva a la concordia a la sociedad y solamente así vamos a poder tener paz, si no siempre vamos a estar discutiendo, siempre gritándonos unos a otros con todos estos movimientos de violencia que estamos viendo constantemente en lo cotidiano, en lo familiar. En el entorno de cada uno existe violencia. Fuimos creados para ser hermanos, esto es lo importante de decir de parte mía como hijo. Jesús se hizo hombre también para que Dios fuera hermano nuestro, de la misma carne y de la misma sangre de Adán; y nos mostró cómo había que vivir pensando siempre en los demás. A esto debemos llegar con el esfuerzo que esto supone, pero tenemos que tratar de llegar todos.
Sistema de posicionamiento global y telefonía satelital

El GPS ha recorrido un largo pero siempre preciso derrotero desde sus orígenes militares hasta los nuevos autos que saben elegir el mejor camino. En esta nota, cómo funciona y los equipos que hay en el mercado

En la antigüedad, los marineros se orientaban en alta mar gracias a las constelaciones. Luego fue la brújula la encargada de marcar el Norte, y el rumbo. Hoy, en plena era digital, la ayuda sigue viniendo del cielo, pero no de las estrellas, sino de los satélites. La tecnología Global Positioning System (GPS, o Sistema de Posicionamiento Global) utiliza señales enviadas por satélites y determina, con un pequeño margen de error, la posición desde la que se realiza la medición.

¿Cómo funciona? Los aparatos GPS se valen de una red de 24 satélites que orbitan a 20.000 kilómetros de la Tierra distribuidos en 6 órbitas, por lo que siempre pueden verse al menos 8 satélites desde casi cualquier punto terrestre. El receptor GPS mide su distancia con los satélites calculando el tiempo que la señal tarda en llegar desde el satélite hasta receptor, y así determina su posición. Con tomar las señales de tres satélites es suficiente para que un aparato GPS pueda triangular las señales y así calcular su posición exacta. Sin embargo, los GPS toman señales de cuatro satélites; tres para determinar el lugar y el cuarto, para calcular el tiempo exacto de viaje que tienen éstas.

Por una cuestión de seguridad, el Departamento de Defensa de Estados Unidos intencionalmente interfiere en la exactitud de los datos proporcionados, como una forma de asegurarse que ninguna fuerza terrorista se valga del GPS. El margen de error que puede tener la información recibida varía entre los 3 y los 15 metros.

El uso de los aparatos GPS es bastante simple. Desde que se encienden, los equipos se conectan automáticamente con los satélites. A partir de ahí, el usuario puede marcar en el mapa que aparece en pantalla el punto donde se encuentra y establecer puntos a medida que realiza su viaje (waypoints).

En Estados Unidos y Europa, muchos autos ya cuentan con sistemas GPS incorporados de fábrica. En la Argentina, Renault lanzó al mercado en 2004 una versión del modelo Clio con GPS que contaba con el software Movimap (desarrollado por la empresa argentina Movilogic), que también está disponible para Palm. Más allá del sueño, cada vez más real, de los autos que pueden llevarnos a destino y detectar la mejor ruta por sí mismos, los GPS tienen otras aplicaciones: en náutica, campo y deportes como el trekking o el escalamiento de montañas. A continuación, los principales equipos que se consiguen en el país.

iTrek GPS Bluetooth para Palm : $ 725. Inalámbrico de 16 canales; antena interna de bajo ruido y externa con MMCX activa; batería recargable de litio que funciona durante 20 horas y se recarga en dos horas y media.

iTrek GPS Compact Flash para PocketPC : $ 495. Incluye adaptador PCMCIA para notebooks y soporta interfaz Compact Flash; antena incorporada y externa MMCX. No incluye software y los mapas deben ser descargados por el usuario.

iTrek GPS para PDA : $ 495. Para dispositivos palmtops con ranura SD. Funciona con Pocket PC 2002/2003 Win CE, Win CE net, WM2003.

Garmin eTrex LegendC : $ 1259. Pantalla de 256 colores, barómetro y altímetro gráfico. Funciona con dos pilas AA que le dan 20 horas de autonomía. Calendario, calculadora, alarma, datos del sol y la luna. Para la caza y la pesca.

Garmin eTrex Summit : $ 739. Pantalla de escala de grises, barómetro y altímetro gráfico con tendencia de ascenso y descenso. Usa dos pilas AA, con 13 horas de autonomía. Puerto serial.

Garmin GPS MAP 276C : $ 2889. Para el barco o el auto, incluye cartografía. Pantalla de 256 colores, valor de altitud, tabla de mareas, sol y luna. Incluye batería.

Garmin Rino 130 : $ 1269. Este equipo funciona también como un handy. Permite hacer cálculo de áreas por puntos. Memoria de 24 MB, capacidad para 500 waypoints, pantalla con escala de grises y alarma sonora.

Navman GPS MAP5340 : $ 1301. GPS de uso naval, con cartografía mundial expandible; funciona como plotter, repetidor de ecosonda, medidor de combustible y chequeo de motor. Empotrable o con instalación con soporte.

Zaapa GPS Bluetooth : US$ 93 + IVA (21%). GPS con Bluetooth para conectar a una palmtop, teléfono móvil o computadora sin necesidad de cables. Batería recargable Li-Polymer con capacidad para 14 horas de uso.

Comunicación satelital

Tesacom Globalstar GSP1600 : US$ 990 + IVA; servicio desde US$ 0,39 + impuestos. Equipos de comunicación satelital móvil similar a un teléfono celular, pero con un mayor rango de cobertura y contacto satelital con Internet. Tiene un sistema de posicionamiento parecido al GPS, pero con menor exactitud. Diseñado para quienes trabajan en territorios remotos.

Tesacom Iridium + GPS : US$ 2399 + IVA; servicio desde US$ 1,35 + impuestos. Equipo similar al anterior, ofrece la opción de dar la vuelta al mundo siempre con señal satelital y sin concepto de roaming, incluso a través de los polos. Cuenta con una antena magnética externa que permite usarlo dentro de una casa, un vehículo u otro recinto.

Nahuel E. Torterolo
Fuentes: Casio Shop, Costanera Uno, Palm Store, Planeta Zenok, Telkus y Tesacom
http://www.lanacion.com.ar/768901
El año en que prescribieron varias causas por corrupción

La reforma penal sancionada en 2005 provocó el cierre de casos escandalosos

La venta de leche adulterada al Estado que hizo famoso a Carlos Spadone, la muerte de una nena en el Paseo de la Infanta, los documentos falsos de Al-Kassar, el encubrimiento del asesinato del soldado Omar Carrasco, los renombrados juguetes de Antonio Vanrell, la millonaria quiebra del Banco del Oeste... las investigaciones por estos y otros escándalos se cerraron, sin culpables, en 2005: el año de la prescripción. A punto de cumplirse doce meses de la entrada en vigor de la ley 25.990, ya son más de una decena las causas resonantes que cayeron como consecuencia de ella y otras tantas corren peligro.

La modificación del régimen de prescripción penal empezó a regir el 11 de enero último, como una reforma más del manoseado Código Penal. Pero en febrero pasado se difundieron sus alcances y estalló la polémica. Finalmente, los anunciados archivos se hicieron realidad. En los últimos días, dos de las más importantes causas de corrupción de los últimos años quedaron cerca de incorporarse a la nómina de los expedientes clausurados: la del reparto de sobresueldos durante el gobierno de Carlos Menem y la del pago de sobornos en el Senado durante la gestión de Fernando de la Rúa. En el primer expediente, la Cámara Federal porteña anuló los únicos dos procesamientos y, al recalificar los presuntos delitos, dejó la investigación al borde del archivo, según admiten los funcionarios que intervienen en el sumario.

En la causa de los sobornos la prescripción es, después del fallo de la Cámara Federal -que confirmó los nueve procesamientos pero ordenó 17 medidas de prueba-, un riesgo concreto. Así se lo advirtió el fiscal Federico Delgado al juez Daniel Rafecas, días antes de fin de año. La prescripción es el plazo que tienen los jueces para investigar un delito. La reforma que entró en vigor en enero pasado limitó los actos procesales por los que la prescripción se interrumpe y el plazo comienza a correr desde cero. Antes, la ley daba una definición amplia de cuáles eran esos actos y quedaba a criterio de cada juez interpretar qué pasos procesales interrumpían el término y cuáles no. La ley 25.990 obligó a volver a contar -ahora de acuerdo con sus reglas- que no se hubieran vencido los plazos para cada etapa de la investigación.

Es inconstitucional

Hace poco más de un mes, el juez federal Claudio Bonadío se negó a aplicar la reforma: la declaró inconstitucional en el marco de una causa por tenencia de drogas. Pero ése no fue el criterio predominante entre los magistrados, que casi siempre entendieron que la aplicación de la polémica ley era ineludible. Mientras tanto, el proyecto que elaboró el Gobierno para dificultar el cierre de expedientes continúa estancado en la Cámara de Diputados. Y también quedó en la nada la promesa oficial de investigar a los jueces que dejaran prescribir las causas (de lo que se informa por separado). Las más importantes investigaciones penales que se cerraron durante 2005 o corren riesgo de cerrarse por prescripción (casi todas por aplicación de la nueva ley) son las siguientes:

La quiebra del Banco de Mendoza. La causa contra 30 ex directivos del fallido Banco de Mendoza, que durante nueve años estuvieron procesados por el delito de subversión económica, fue archivada la semana pasada por prescripción.

La omisión maliciosa de Menem. Aunque el juez Norberto Oyarbide cerró (y planea elevar a juicio) la investigación contra el ex presidente Menem por la presunta omisión maliciosa de algunos de sus bienes, fuentes judiciales aseguraron a LA NACION que, por aplicación de la nueva ley, deberá declararse la prescripción de esa causa.

Los juguetes de Vanrell. Quince años después del escándalo que generó la compra por el Senado de Santa Fe de juguetes a decenas de empresas "fantasmas" por 1.200.000 pesos se declaró prescripta la causa contra el ex vicegobernador de esa provincia Antonio Vanrell, condenado a cinco años de prisión.

La leche de Spadone. Fue uno de los casos más famosos de corrupción del gobierno de Menem: la venta de leche en polvo adulterada al Estado, en 1991. En 2003, el empresario Spadone había sido condenado a dos años y medio de prisión, pero en septiembre se cerró la causa por aplicación de la nueva ley de prescripción.

Los documentos de Al-Kassar. El traficante de armas sirio Monzer al-Kassar había sido procesado por la presunta falsificación de certificados para obtener la ciudadanía argentina -que logró en 24 horas-. En abril, a 13 años del hecho, el juez Jorge Ballestero declaró prescripta la investigación contra Al-Kassar, pero la Cámara Federal la reabrió. Este tribunal confirmó, en cambio, la prescripción que benefició a un funcionario de Migraciones.

El presunto encubrimiento del asesinato de Carrasco. Siete militares acusados de haber encubierto el asesinato del soldado Omar Carrasco, ocurrido en 1994, fueron sobreseídos en junio de este año por el Tribunal Oral Federal de Neuquén como consecuencia de la reforma.
La explosión de Río Tercero. Los defensores de algunos de los militares investigados en la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero pidieron la prescripción de la causa, aunque, según fuentes judiciales, el expediente no peligra.

Muerte en el Paseo de la Infanta. En 1996, Marcela Iglesias, de cinco años, falleció al ser aplastada por una escultura de 300 kilos en el Paseo de la Infanta. Por el hecho había cinco procesados y todos fueron sobreseídos después de la reforma.

La causa Ferrocarriles o "la industria del juicio". La Justicia investiga una presunta asociación ilícita de peritos y civiles que, cuando había un accidente de trenes, denunciaban daños de gran cuantía ante un juez -también parte de la asociación- que ordenaba indemnizaciones fraudulentas. En esta causa estaban condenados peritos y abogados, pero las defraudaciones ya están prescriptas.

Quiebras bancarias

El caso IBM-Banco de Santa Fe. La justicia santafecina dictó el 1° de septiembre último la prescripción de la causa IBM-Banco Provincial de Santa Fe en favor de Nicolás Baclini, directivo de la entidad que había sido acusado de una defraudación de más de 28 millones de dólares.
La transfusión con sida. Por aplicación de la nueva ley, fueron sobreseídos dos médicos que estaban procesados por la muerte de una mujer de 30 años que contrajo sida durante su embarazo por una transfusión sanguínea y le contagió el virus a su hija al amamantarla.

La caída del Banco del Oeste. El ex síndico del Banco del Oeste, entidad que con su caída causó un perjuicio al Estado y los ahorristas de más de 100 millones de pesos, fue otro de los beneficiados por la nueva ley de prescripción que provocó el archivo de su causa. El expediente que investiga la caída del Banco de Italia, otro emblema de las quiebras bancarias de los 80, está a punto de cerrarse.

La estafa del Banco de Crédito Provincial. Hace poco más de un mes, la justicia platense redujo las condenas de Renato Dalle Nogare y de los hermanos Francisco y Pablo Trusso, todos ex directivos del quebrado Banco de Crédito Provincial -condenados por asociación ilícita y estafas reiteradas- y los dejó en libertad. En 2003, el obispo de La Plata, Héctor Aguer, había posibilitado la excarcelación de Francisco Trusso cuando depositó una caución real de un millón de pesos en su favor.

Por Paz Rodríguez Niell y Gabriel Sued De la Redacción de LA NACION
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lunes, enero 02, 2006

El precio de tantos errores políticos

¿El pasado? ¿Dónde estuvo? ¿Acaso Elisa Carrió, Roberto Iglesias, López Murphy, Mauricio Macri o Hermes Binner son más viejos que Néstor Kirchner en el trasiego de la política? No. Muchos de ellos ni siquiera habían subido al escenario público cuando ya el actual presidente era gobernador y tenía cargos de conducción en el Partido Justicialista en los años 90.

La refutación es un condimento indispensable de la política, pero los argumentos deben ser fieles. El presidente del reiterado atril pareció exhibir, más que nada, una notable preocupación por lo novedoso. La oposición, errática y desorientada hasta hace diez días, se unió al menos para decirle que no a Kirchner. No presentó aún un proyecto alternativo al del oficialismo para reformar el Consejo de la Magistratura, pero es posible que lo haga en las próximas semanas. Segura ofuscación de Kirchner.

Durante más de dos años y medio, el Presidente pudo nadar en océanos políticos, cuando sólo contaba con unos pocos charcos. La oposición le dio amplios espacios para eso. Ahora se los empezó a retacear. Dos hechos nuevos, no menores, sucedieron en el calidoscopio opositor. Uno de ellos fue el regreso de Elisa Carrió a la política activa y parlamentaria: ella fue una arquitecta imprescindible de la unión opositora y es, a la vez, la dirigente no kirchnerista que más conoce los métodos y los reflejos políticos del matrimonio presidencial. Pega donde les duele.

El otro hecho fue la renovación de la conducción radical. Los radicales mendocinos (el ex gobernador Iglesias y el líder de los senadores radicales, Sanz) son políticos con un renovado discurso, que vienen, además, de éxitos administrativos y electorales en su provincia. El presidente del radicalismo, Iglesias, que se encontraba en Mendoza, le encomendó al jurista Ricardo Gil Lavedra, de incuestionable trayectoria, su representación en la reunión conjunta de los opositores. Algo está cambiando en el radicalismo, el partido que cuenta con la mejor estructura nacional, pero que perdió el crédito social.

Los peronistas nacen con sensores especiales para detectar cuándo el poder está en peligro. Es lo que le sucedió a Kirchner cuando vio ese arco opositor, que incluyó hasta potenciales aliados suyos, como el socialista Binner. Vehemente y arrebatado, el Presidente no se detuvo a analizar qué hizo para que se le fueran hasta eventuales amigos. Y lo que hizo no fue sólo el contenido de la reforma del Consejo, sino también la forma de intentar sacar esas modificaciones a empellones limpios.

Algunos radicales y socialistas, que ven al Presidente con cierta simpatía, se quedaron sin alternativas: debían oponerse. Se opusieron. Los viejos populistas latinoamericanos solían usar el balcón para entablar una relación directa con sus sociedades. Les incomodaba, en última instancia, la intermediación de los partidos políticos y de los medios periodísticos independientes. El ecuatoriano Velasco Ibarra dejó una frase que ya forma parte de la antología del populismo: Denme un balcón y seré presidente.

El tiempo pasó y ninguna plaza se llena ahora para mirar un balcón donde habla un mesiánico. Pero reina la televisión. Un simple atril y un auditorio de funcionarios adeptos (con más adhesiones al sueldo oficial que a las ideas del oficialismo) hacen las veces del obsoleto balcón. Es el método de Kirchner (que no quiere enfrentar la indagación periodística ni el papel de los partidos) para preservar el único puente que no ha roto en su obsesión por fracturar todo: el que lo une con "el pueblo", como le gusta decir.

El Presidente venía diseñando un sistema de partidos con dos grandes corrientes, una de centroizquierda y la otra de centroderecha. Se topó en los últimos días con una división diferente. Estuvieron el dócil oficialismo, por un lado, y la resucitada oposición, por el otro. La división no se dio entre derecha e izquierda, sino entre populistas y republicanos, describió un opositor, obviamente.

La oposición tiene sus problemas. Los gobernadores radicales (y el santiagueño Zamora es el que peor papel ha hecho) parecen columpiarse entre su partido y Kirchner. Nada de lo que han hecho los mandatarios radicales ha sido obra de su espontaneidad; órdenes del gobierno nacional les llegaron con furiosas advertencias sobre asignaciones de recursos públicos.

Una cosa es el socialista Giustiniani, senador nacional, más proclive a oponerse a Kirchner, y otra es Binner, diputado nacional, más predispuesto a acercarse a las posiciones del Presidente. López Murphy y Macri nunca terminaron de encontrar la forma de un matrimonio político estable. El duhaldismo se divide entre la oposición y la seducción del poder, que corporiza Kirchner.

En ese contexto, Carrió tomó el lazo y lió las cabezas opositoras. Algunos detalles pertenecen al inservible cotilleo. Vale consignar, en cambio, la decisión de todos ellos de trabajar en conjunto en eventuales proyectos alternativos cuando estén en peligro los principios esenciales. No sólo dirán que no. Se analizaron demasiado los cambios de Kirchner a partir de sus designaciones ministeriales. Es injusto. Felisa Miceli es una buena técnica y una mejor persona, que deberá demostrar la cuota de poder que tiene con dos decisiones: ¿seguirá el Presidente echando mano a las reservas de libre disponibilidad con simples decretos de necesidad y urgencia? ¿Le entregará al Banco Central los recursos del presupuesto del próximo año destinados a pagarle vencimientos al Fondo Monetario, que ahora ya no sucederán? Si no lo hiciera, estaría usando reservas, de manera indirecta, para financiar obras públicas.

Jorge Taiana (que tuvo ya una cordial reunión con el embajador norteamericano, Lino Gutiérrez) se está mostrando como un profesional serio de las relaciones exteriores. Dos decisiones merecen destacarse. Una: haber reinstalado la costumbre de convocar a todos los embajadores extranjeros para saludarlos por las Fiestas de fin de año; los embajadores se sentían los vagabundos de la política. La otra: haber designado a dos valiosos diplomáticos de carrera en la conducción de la cancillería (García Moritán, vicecanciller, y la ex canciller Susana Ruiz Cerutti, jefa de la crucial oficina de Asuntos Legales). Taiana sabe que el caso más grave que lo aguarda es Bolivia y su necesaria contención. Bolivia está en condiciones de quebrar el eje de la paz en América latina.

En efecto, el conflicto no lo crean los ministros, sino el propio Presidente. Su manera de fracturar la sociedad, y de encolumnar a la prensa independiente entre sus opositores, lo hace demasiado parecido a Hugo Chávez, que gobierna un país dividido en mitades irreconciliables.

La Argentina no se merece la comparación con la tragedia política venezolana. Y quizás el propio Kirchner no se merezca esa comparación, que detesta al mismo tiempo que promueve. Chávez expresa un militarismo nacionalista que la Argentina enterró hace ya muchas décadas.

Pero ni la problemática argentina es la venezolana ni aquí se están debatiendo cuestiones que no puedan resolverse en un diálogo entre oficialistas y opositores. La inexplicable crispación de los últimos días sólo se explica por la terquedad del Gobierno para creer nada más que en sus módicas verdades. Sólo cometiendo tantos errores logró juntar en la vereda de enfrente lo que estaba dichosamente separado.

Por Joaquín Morales Solá
http://www.lanacion.com.ar/768953
No molesta la ideología, sino la independencia

Pepe Eliaschev es un periodista fastidioso. Pero, ¿se puede ser periodista sin fastidiar? De su mirada crítica -aunque siempre rigurosa- no nos salvamos sus colegas ni los medios. Eso sí: nunca hurga en el cotilleo sempiterno de la profesión. Juzga, critica, defiende a sus colegas y a los medios sólo con la vista puesta en lo que han hecho o dicho aquí, ahora y en el espacio público. Un periodista así es, forzosamente, crítico del poder o de algunas de sus particularidades. Llevaba cinco años en Radio Nacional con un programa que es un clásico de la radiofonía de la tarde ("Esto que pasa") y Néstor Kirchner se lo levantó en las vísperas del Año Nuevo. Hubo -como lo aceptó la propia directora de la radio- una dosis no menor de "crueldad".

En síntesis: le amargaron a Pepe la fiesta de fin de año. Resulta difícil imaginar a la directora, Mona Moncalvillo, víctima ella también de anteriores censuras y de viejos autoritarismos, hacer el papel que ha hecho.

El Presidente viene con una carga de creciente rencor contra la prensa independiente. El propio diario LA NACION ha sido varias veces, en los últimos días, centro de sus invectivas disparadas desde el arbitrario atril. ¿Cuál fue el pecado? Consistió, esta vez, en disentir con un proyecto que refiere a una cuestión constitucional: el Consejo de la Magistratura. ¿En qué Argentina estamos ingresando, entonces, cuando el disenso sobre cuestiones de la Constitución es un pecado del periodismo?

Hay que repetirlo: aquellas diatribas y estas brutales censuras a periodistas independientes están marcando una dirección lamentable en la relación entre el poder y el periodismo. Podríamos estar viviendo sólo las vísperas de embestidas más graves y estructurales contra la prensa. Como en el viejo poema de John Donne, nunca hay que preguntar por quién doblan las campanas.

El único consuelo es que el periodismo argentino no está carente de experiencia en materia de censuras y censores. No le es necesario remontarse a los tiempos de gobiernos militares, cuando la censura estaba directamente en la ley. El propio Carlos Menem envió al Congreso no menos de cuatro proyectos para amordazar a la prensa. Cuando todo lo intentó y nada pudo por la vía parlamentaria, el entonces presidente se dedicó a activar causas judiciales contra periodistas, que estaban en manos de sus jueces amigos. Quien esto escribe resultó condenado, en aquel período, a tres meses de prisión en suspenso por cosas que había escrito.

Sin embargo, el periodismo nunca aceptó, felizmente, la sumisión ante el poder, siempre circunstancial y efímero. En un momento de crisis de los partidos políticos y de las instituciones (que el Presidente no hace a veces más que profundizar) es casi una conclusión lógica que los poderosos quieran acometer contra la prensa, la única vía independiente de comunicación de la sociedad, además de la voz monocorde del Gobierno, dueño y señor de muchos recursos mediáticos.

Es todo un símbolo de los métodos del poder que el Presidente se haya puesto al servicio de la agraviante comicidad televisiva (para humillar a un ex presidente) y, al mismo tiempo, haya dispuesto el levantamiento del programa radial de Pepe Eliaschev. Cualquiera que lo haya escuchado a Pepe percibe que sus editoriales (la columna vertebral de sus programas) son piezas redactadas y preparadas, con informaciones novedosas y con noticias chequeadas, confeccionados como si se trataran de artículos de la prensa gráfica.

Así las cosas, el rigor está saliendo de los medios para dar lugar a la frivolidad del poder. Las ideas de Pepe Eliaschev forman parte, puede decirse, del amplio espacio progresista. Ningún periodista debería ser censurado por portación de ideas. Pero la censura a Pepe indica, además, que lo que le molesta al kirchnerismo no es la ideología, sino la independencia. La independencia intelectual, que es crítica por definición, es insoportable para el poder actual.

Es posible que la explicación que escuchemos del Gobierno consista en que el Presidente nunca estuvo enterado de nada. Es el estilo que practica, raro en un político como Kirchner que se ufana de saber hasta el número de las moscas que rondan su administración. Podríamos simular la aceptación de la simulación, pero sólo si Pepe recuperara su espacio independiente, que la radio y el periodismo necesitan.

Joaquín Morales Solá, para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/769257
Mamá del corazón

Silvia Casas fue la primera mujer argentina que adoptó un bebe con sida. Cuidó de Emanuel durante ocho años. Tras su muerte en 1998, fundó un hogar donde hoy viven 12 chicos con VIH. Aquí, comparte una experiencia que le cambió la vida

Cuando las manos de Silvia Casas se abrieron como un cielo diáfano después de un temporal para recibir a Emanuel, las manos de Emanuel seguían apretadas y tensas. Era la tarde soleada del 11 de julio de 1990. Silvia clavó su mirada en esas manos y vio rasguños y cascaritas de sangre en los nudillos. Un pediatra amigo le dijo que eso era marasmo... y el marasmo en un bebe viene de tanto frotarse y golpearse los puños contra el borde de la cuna, o del moisés, durante mucho tiempo, mientras llora y grita por hambre, por soledad, por angustia o... por todas esas cosas juntas. "Ahí supe por primera vez cómo son las marcas que deja el abandono", dice Silvia. "Cuando le di el primer baño, el agua se puso del color del té con leche. Los puñitos lastimados, el cuerpito sucio... Un bebe de 22 días abandonado en un hospital por su madre, que lo único que hizo por él fue parirlo, con un padre que nunca se supo quién era... Un bebito con hepatitis B, con sífilis y con otra enfermedad de la que se conocía poco y nada, tan poco y nada que el VIH ni siquiera se mencionaba porque para todos era el sida, la peste rosa, como todavía se decía...
Un Cristo roto. Sí... eso era Emanuel cuando me lo pusieron en los brazos."

Monte Grande, 10 de julio de 1990.

Hugo y Mabel (los padres de Silvia, ama de casa); Mirta y Paula, sus hermanas; Oscar, su esposo –empleado administrativo–, y Mariano, Alejandra y Hebe, sus hijos –adolescentes de entre 12 y 16 años–, jamás volverían a repetir otro día como aquél. No sólo la rutina diaria de esta familia de hábitos similares a los de tantas iba modificarse para siempre; también el modo de ver la vida, de priorizar las necesidades y el orden en su escala de valores quedarían modificados frente a lo que estaba por venir. Tal vez porque su padre había sido un niño huérfano, desde muy joven Silvia sintió que su misión –no su obligación– pasaba por formar una familia y dedicarse casi por completo a ella. "Soy una mujer muy común, muy ama de casa, muy esposa, muy laburante de la familia; creo ser una buena madre, y con mucho compromiso social", cuenta en la cocina de la casa que desde 2002 es Casa M.A.N.U –el único hogar del conurbano bonaerense para niños con VIH/sida–, apoyada sobre una pared que sostiene cuatro láminas puestas como cuatro pizarrones de papel.

En cada una de esas láminas hay nombres, fechas, indicaciones y tareas programadas. Allí están, por ejemplo, Julia, Joana, Damián, Marcelo, Miriam, Marcos, Soledad, Tamara... Y los almuerzos: empanadas y sándwich, los lunes; ensalada, arroz, huevos y costillitas, los martes; fideos con salsa, los miércoles; sopa de verduras, los jueves; milanesas, arroz y bocaditos de verdura, los viernes... Y también los medicamentos que necesitan los chicos, algunos de ellos hasta con ocho tomas diarias. Se lee, con letra clara: zidovudina, lamivudina, efavirenz, omega, sulfato de cinc, ácido fólico, sulfato ferroso... Y las indicaciones: nebulizar todos los días a Soledad, Damián, Marcos, Marcelo... Y las tareas: bañar dos veces por día, cambio de pañales, consulta médica en el Garrahan, apoyo escolar...

Silvia se casó a los 16, se hizo voluntaria de la Cruz Roja e integrante del servicio de familias sustitutas –las madres del corazón– de los Hogares de Belén. "Manu no llegó a casa para que lo adoptáramos: llegó porque en ese momento más de 80 familias que integrábamos el servicio de Hogares de Belén se sentían temerosas frente a una enfermedad tan extraña... Vos sabés que el miedo, la desinformación y la ignorancia paralizan. Fue entonces cuando la coordinadora, como última alternativa, nos llamó a nosotros. Yo le pedí tiempo para pensar. Lo llamé por teléfono a mi marido y me dijo: bueno, si nos están llamando es por algo. La coordinadora nos dijo que sería por unos días, a lo sumo un par de semanas. Finalmente dijimos que sí." Emanuel había dejado de ser NN. En el hospital donde nació un 18 de junio de 1990 se lo identificaba como "NN o Emanuel".

Nunca se supo quién le puso el nombre: si fue la madre, o una enfermera o un médico. Silvia respetó el nombre porque, en definitiva, se trataba de lo único propio que tenía el bebe. "Yo sabía lo que sabía todo el mundo... que estaba todo mal... que Emanuel iba a morir pronto, que se presumía que iba a vivir con VIH, que lo único que se conocía era el AZT, y no como ahora, que hay cócteles, combinación de tratamientos, cargas virales... Pero Emanuel luchaba y luchaba... Por ahí no hablaba mucho, pero te miraba con unos ojos, con una ternura..." El tiempo transcurrió y Silvia, la madre del corazón, se convertiría en la "madre de mi cuarto hijo". Emanuel había cumplido tres años cuando el Juzgado de Menores le otorgó la adopción plena a la familia Casas.

Ni antes de eso ni hasta la muerte del niño, nada se supo de la madre biológica ni de ningún otro familiar directo. Hasta los siete años, Emanuel llevó una vida como la de cualquier chico. Jugaba, estudiaba, se trepaba a los árboles, corría... "De a poco, y con muchísimo cuidado, le fuimos contando su historia." Pero su salud se deterioraba. "La primera carga viral a Manu se la hicimos cuando lo pudimos llevar a Francia, gracias a un evento que organizó la Cruz Roja Argentina con el coro Kennedy, más el aporte que hizo la empresa de aviación American. En Lyon, nos conectamos con el doctor Jorge Vila, el médico santafecino que estudiaba allí el VIH. Era 1997 y Manu tenía siete años. El doctor Vila le cambió la medicación, le hizo un ajuste, y enseguida me dijo: Emanuel está clínicamente compensado, pero inmunológicamente destruido. A partir de ese tratamiento, Manu pasó algunos meses maravillosos, pero su destino ya estaba marcado. Murió en 1998, veinte días antes de cumplir 8 años."

Oscar, el esposo de Silvia, moriría un año y medio después. La muerte de su padre ("un padrazo, un hombre maravilloso que me enseñó todo") fue otro golpe demoledor. "Pude optar entre convertirme en una víctima eterna o generar un desafío permanente. Sé que tengo material para resistir."

La idea de Casa M.A.N.U nació en Francia, cuando el doctor Vila le hizo una serie de especificaciones sobre qué régimen de comidas tenía que seguir Emanuel y cuando le contó cómo se manejaba el tema de los chicos con sida en Francia. "Para ese entonces, yo ya sabía que los Emanuel se multiplicaban día a día. Y empecé a soñar con esta casa. Pero no una casa para aislarlos, sino para integrarlos.

Cuando abrimos Casa M.A.N.U, en 2002, quisimos que no se convirtiera en una megainstitución porque sabemos que eso no funciona. El niño necesita que se preserve su lugar de pertenencia, su intimidad; que no sea un depósito de chicos, sino de formación para la vida. Por eso, todo lo que hicimos por Manu se puede hacer con mejores resultados hoy por más niños."

Según estimaciones de Onusida, de la Organización Mundial de la Salud y del Programa Nacional de Lucha contra los Retrovirus Humanos, Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual, alrededor de 120.000 personas viven conVIH-sida en la Argentina, de las cuales más de 6200 son menores de 19 años.

A no bajar los brazos "Hoy el tema no es el virus del VIH, sino la soledad y el aislamiento que enfrentan las personas con VIH, que es peor que el propio virus", se lamenta Silvia, que a los 49 años y casada en segundas nupcias, mamá del corazón de otro chico de 3 años y abuela de cinco nietos, es capacitadora del Programa Nacional de VIH/sida de la Cruz Roja Argentina y viaja por todo el país para dar charlas y organizar talleres.

En julio pasado, a partir de un acercamiento con el presidente Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno, que se interesó por la obra que lleva adelante Silvia, se le otorgó un subsidio para la compra de una casa más amplia que pueda albergar a los niños. Actualmente, Casa M.A.N.U cuenta con apenas tres dormitorios y un baño. Todos los trámites fueron completados; sólo resta que el Ministerio de Economía deposite el dinero, lo que hasta el cierre de esta nota aún no había ocurrido.

–Decime, Silvia, ¿qué enseñanza te dejó Emanuel? –¡Uh...! me enseñó esto: trajo un mensaje a una familia, a mi familia, un mensaje transformador. Me cambió la escala de valores, por ejemplo. Con Manu en casa empecé a hilar fino, a no ir tanto al boludeo ése de qué tengo, qué me falta, que si el auto, que si la peluquería, que si la ropa de moda... Empecé a hilar de otra manera, a comprender el verdadero sufrimiento, el dolor de los chicos, el laburo cuerpo a cuerpo de los médicos. También Manu me enseñó a tener esperanza, a no bajar los brazos. Crecí mucho con Manu.

Por Jorge Palomar

Casa M.A.N.U. Calor de hogar
Casa M.A.N.U., el hogar que fundó Silvia Casas, alberga a 12 niños de entre 2 meses y 15 años. Es una población renovable porque los que ingresan siendo bebes y logran neutralizar la enfermedad con serología negativa para VIH tienen la posibilidad de ser entregados en adopción; esto es, salen del hogar como personas sanas.

Todos los chicos son derivados de los seis juzgados de menores de Lomas de Zamora, cuya competencia se extiende desde Avellaneda hasta Cañuelas. El conurbano bonaerense registra la mayor cantidad de personas con VIH, casi el 42 por ciento del total del país. La medicación que se les suministra a los chicos proviene del Hospital Garrahan a través del Programa Nacional de Sida.

Un convenio firmado hace dos años con el Consejo Provincial del Menor le permite a M.A.N.U. acceder a 9 becas de 350 pesos por cada niño. Para 2006, las becas serán 10, a razón de 420 pesos cada una. Pero al tratarse de un hogar de características especiales, el Estado provincial debería –tal como está establecido– entregar sumas más elevadas, cosa que hasta el momento no ocurre. 35 voluntarios, todos debidamente capacitados, trabajan con Silvia de lunes a viernes. Los fines de semana son los padrinos del hogar los que se encargan de los chicos; los llevan a sus casas.

Casa M.A.N.U. necesita alimentos frescos (no secos), pañales, leche, materiales descartables y padrinos que quieran cooperar, tanto en lo económico como en destinar parte de su tiempo para acompañar a los niños.

El hogar queda en Fernando de Toro 371, Monte Grande. Teléfono: 4281-1116.
Correo electrónico: asocmanu@fullzero.com.ar

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El muro y el misterio

Washington. Los muros siempre fueron odiosos, aunque hayan servido de escudo protector. Algunos, como la Muralla China, tocan la niebla de los mitos. Otro, como el de Berlín, fue la expresión de una cárcel que mucha gente no criticó demasiado porque, decían, preservaba la experiencia comunista de la infección occidental. Hubo una vasta Cortina de Hierro en Europa y hubo sangrientas Cortinas de Bambú en Asia oriental. Pero la Muralla China es ahora un objetivo turístico, el Muro de Berlín un melancólico recuerdo y las Cortinas de Hierro y de Bambú se han evaporado en la fiebre de una nueva y creciente prosperidad.

Hace poco, en 2003, empezó Israel a construir el muro que lo separa de los territorios palestinos. Pocas veces pudo observarse un rechazo tan feroz a emprendimiento alguno, con fotografías, artículos y reportajes que insistían en su carácter monstruoso. El caso fue llevado a casi todos los foros internacionales. Se le dio una importancia tan grande que barrió de las agendas otros temas urgentes. Hasta los debates sobre la moderna esclavitud, la prostitución de niños y el aumento de la pobreza fueron postergados de reuniones trascendentales para focalizarse en la condena de ese muro, convertido en el tema central del universo. Luego el caso fue llevado a la Corte Internacional de Justicia, que falló contra Israel. También a la Asamblea General de las Naciones Unidas, que también falló contra Israel. Innumerables registros de la TV, el cine y las cámaras de fotos, sin embargo, no revelaron algo que me sorprendió.

El muro no es tal en toda su extensión: sólo el 8% está formado por el concreto difundido en las fotos y los videos, y se limita a los lugares en que es necesario proteger a la población de los francotiradores. He visto con mis ojos los agujeros de los proyectiles contra viviendas, escuelas y hasta dispensarios, que ahora agradecen la presencia de este escudo. El 92% restante es una cerca de alambre con visores para detectar a los terroristas, según el detallado informe del Washington Institute for Near East Policy.

No ha dejado de sorprenderme que se haya acusado a Sharon de haber ideado el muro. En realidad Sharon y el espectro más nacionalista de Israel se han opuesto a su construcción, porque significaba reconocer que las tierras que quedan al otro lado no son israelíes. Significaba un explícito reconocimiento de los derechos palestinos. Significaba, además, dejar con menos protección a las colonias construidas lejos del territorio propiamente israelí.

La idea fue concebida por los progresistas, izquierdistas y pacifistas de Israel, entre los cuales se destaca el celebrado escritor Amós Oz. Decían que Israel debe cesar la ocupación, fijar sus propios límites y dedicarse a ejercer la pura defensa, como en los gloriosos tiempos originales. Yasser Arafat rechazó en Camp David el audaz ofrecimiento israelí de crear enseguida un Estado palestino con el 100% de Gaza, el 97% de Cisjordania y la soberanía compartida de Jerusalén Este. En lugar de avanzar hacia la paz, el líder palestino prefirió desencadenar la segunda intifada, más cruel que la primera, y multiplicó los atentados suicidas. Fue Arafat quien celebró a las primeras mujeres suicidas, a quienes llamó “rosas de nuestra causa”.

Las presiones de todo tipo no consiguieron disminuir los atentados y el gobierno de Sharon entendió por fin que la propuesta izquierdista, que había rechazado hasta ese momento, era la única que podía disminuir el azote de las bombas que estallaban a diario en ómnibus escolares, supermercados, locales bailables, calles céntricas, restaurantes. El costo de la cerca era enorme para la economía israelí, que, como resultado de la intifada, disminuyó en forma radical uno de sus principales ingresos, que era el turístico. Hasta hubo que recortar el presupuesto más sensible, el de la educación. La frontera entre Israel y los territorios palestinos jamás fue reconocida por nadie, ni siquiera por los países árabes que firmaron la paz con Israel.

Sólo queda el recuerdo de las líneas de armisticio que se fijaron tras la guerra de la Independencia, en 1949, extremadamente caprichosas. Por esa razón se ha insistido en que esta valla no es una frontera y será modificada luego de conseguirse la paz. Pero Israel ha querido brindar protección a muchas de sus colonias y, por eso, al principio, la cerca dejaba del lado israelí un 16% más de lo que marcaba la antigua línea del armisticio. Después redujo el porcentaje a la mitad. Una decisión de la independiente Corte de Justicia de Israel exigió una nueva modificación para no agraviar a la población palestina. Hasta ahora, se ha construido menos de la mitad de la cerca, pero se ha reducido en más de un 95% la frecuencia de los atentados. Su objetivo de desalentar los atentados terroristas y salvar vidas ha demostrado ser un éxito indiscutible.

Una novedad más grande es el hecho de que existen otros muros, más viejos y agresivos, sobre los que muy poco se habla. ¿Es un misterio? ¿O es parte de la tendenciosidad que moviliza a los formadores de la opinión pública? ¿Por qué no se condena el espantoso muro del Sahara Occidental? ¿Las horribles cercas de Ceuta y Melilla? ¿La ancha zona de separación chipriota? ¿La sólida barrera saudi-yemenita? ¿El compacto muro de Cachemira? ¿Los muros que dividen las ciudades de Irlanda del Norte?

La valla que construye Israel ha sido calificada “muro del apartheid”, del racismo, del nazismo. Ninguno de estos fanáticos calificativos se aplicó a los otros muros, similares o peores, ni fueron centro de discusión en foros internacionales, ni llevados a la Corte Internacional, ni condenados por la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Sería ingenuo preguntar por qué?

Veamos algunos ejemplos que han llamado mi atención. A comienzos de los años 80, Marruecos inició un sistema de ocho muros, con una longitud de 2720 kilómetros, casi cuatro veces más extenso que el de Israel. Los ha rodeado, además, con campos minados. La construcción se llevó a cabo en varias fases, cada una de las cuales fue aprovechada para ganarle más tierras al Frente Polisario. La población saharauí fue partida por el medio: 260.000 personas quedaron dentro del territorio de Marruecos y 200.000 en la frontera con Argelia. Dentro de la misma zona marroquí los muros internos dificultan la movilidad y las relaciones entre la comunidad. La reacción internacional ha sido mínima. Como ejemplo, en el Foro Social Mundial de este año, de cien talleres que trataban el tema iraquí y palestino, sólo dos abordaron el problema del Sahara Occidental. Es paradójico que Marruecos haya enviado un escrito a la Corte Internacional para condenar a Israel y que también lo haya hecho en la Asamblea General, como si estuviese limpio de pecado.

España ha construido muros de 6 metros de altura en Ceuta y Melilla, para separar esos enclaves de la población africana. Fueron financiados por la Unión Europea. En su origen las cercas estaban constituidas por una doble muralla paralela de tres metros de altura, alambre de púa, detectores de movimientos y cámaras. Pero cuando los inmigrantes ilegales intentaron cruzarla, dando origen a decenas de muertos y heridos, España dobló la altura de la cerca, que, en la actualidad, llega a los 6 metros. Asombrado, escuché que España, mientras condenaba a Israel en los foros y en la prensa, solicitaba asesoramiento a la compañía israelí que le construye la valla.

El reino de Arabia Saudita inició en 2003 un sólido muro de concreto a lo largo de su frontera con el Yemen, con una altura de 6 metros, y se introdujo en el área neutral que separaba ambos países, lo cual dividió a tribus radicadas en la zona. La tribu Wayilá, cuyas tierras históricas se encuentran dentro del trazado del muro, amenazó con “volar todo”. El gobierno yemenita presentó varias quejas, sin resultado hasta ahora.

La India emprendió a comienzos de los años 90 el muro de separación dentro de Cachemira, que se extiende por unos 550 kilómetros. La barrera está compuesta por una doble cerca de casi 4 metros de altura, coronada por alambres de púa. Para hacerla más efectiva electrificó varios segmentos. Entre las dos líneas de la cerca se han enterrado innumerables minas. Paquistán afirma que esa muralla es una violación de acuerdos previos. Pero según el gobierno de la India la incursión de terroristas se redujo en un 50 por ciento. Aunque los efectos sobre la población han sido mixtos, la relativa pacificación ha permitido el florecimiento a cada lado de la frontera.

La violencia intercomunitaria que asolaba a Irlanda del Norte determinó que el gobierno británico levantase muros de concreto para separar los barrios católicos de los protestantes, a los que llamó “líneas de paz”. Las puertas son custodiadas por la policía y permanecen cerradas durante la noche. Con el aumento del clima de paz, estos muros en vez de desaparecer se han multiplicado. Hay coincidencia de todas las partes en que su presencia ha sido positiva, al menos hasta ahora.

Chipre sufre el añoso conflicto de sus comunidades griega y turca. Sobre la línea de armisticio se construyó una ancha franja de separación de 300 kilómetros de largo. El sistema, patrullado por fuerzas de la ONU, también atraviesa sectores de la capital, Nicosia, donde algunas de sus calles están divididas por feas murallas de cemento. Esta división impuso que 200.000 griegos fueran expulsados del Norte y reemplazados por 50.000 turcos que huían del Sur. Hasta el año 2003 estaba prohibido el paso de una zona a la vecina. Pese a los traumas generados, la franja tan odiada al principio aumentó la seguridad y la estabilidad de Chipre. Como advertimos, en el tema de los muros acosa el misterio, porque generan repulsa y, sin embargo, a veces producen beneficios. Es una incómoda paradoja y tienen algo de aporía.

Por Marcos Aguinis para La Nación
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