jueves, octubre 01, 2009

Anécdotas Irrepetibles de la Patria

Bajo la presidencia del Gral. Roca, ante los riesgos de algunos conflictos fronterizos, éste, con patriótica previsión, encomendó al Gral. Pablo Ricchieri, que viajara a Alemania y adquiriera 40 mil fusiles Máuser para equipar convenientemente al ejército.
El general Ricchieri formalizó rápidamente la compra de los máuseres con las fábricas alemanas. En la entrevista final, se le acercó un representante de los fabricantes, quien le presentó un sobre y le expresó: -General, los fabricantes me han encomendado que le entregara este sobre con el importe de "la comisión" que le corresponde por su intervención.
Ricchieri abrió el sobre y encontró un cheque de un considerable monto. Sin titubear, tomó el cheque, lo endosó y se lo devolvió al funcionario diciéndole:
-Mande tres mil Máuser más.

Unos años después, el gobierno argentino, envió al Almirante Onofre Betbeder a Inglaterra, para controlar la entrega de los acorazados "Rivadavia" y "Moreno" en las debidas condiciones.
Éste viajó a los astilleros de Southampton y por 4 meses inspeccionó los barcos tornillo a tornillo. Al concluir satisfactoriamente su inspección, telegrafió al gobierno argentino para que saldara la cuenta. Al día siguiente, un empaquetado funcionario de levita, se presentó a su oficina y le dijo:
-Almirante, permítame que le entregue este sobre en reconocimiento por su trabajo y la imparcialidad con que ha cumplido su misión.
Betbeder abrió el sobre y retiró un cheque, e inmediatamente llamó a un secretario y le dictó la siguiente nota:
"El gobierno de la República Argentina cumple en agradecer a los directores de los astilleros la rebaja por la cantidad de 300 mil libras esterlinas, que han tenido a bien hacerle sobre el precio de los barcos".

Otros años más tarde, bajo la presidencia de Victorino de la Plaza, el presidente del Brasil viajó a la Argentina en una visita de confraternidad. Entre los agasajos se programó el banquete oficial. Como éste no podía realizarse en la Casa Rosada, por hallarse en reparaciones, resolvió que se celebrara en la casa particular del presidente, en la calle Libertad. Al día siguiente del banquete, Victorino de la Plaza, llamó a su ama de llaves y comenzó a extender los cheques de su cuenta personal, para pagar a los proveedores. Al concluir le observó al ama de llaves:
-Señora, falta la cuenta de los vinos.
Ésta le explicó:
-Sr. Presidente, como era una comida oficial, se trajo los vinos de la bodega de la Casa de Gobierno.
Plaza le contestó:
-Señora, en mi casa el gobierno no paga los vinos. Vaya al almacén y reponga a la bodega las botellas que se consumieron.

En aquel entonces, la Argentina ocupaba el 6º lugar en la escala mundial. POR SU GENTE. Igual que ahora... ¿o no?

lunes, septiembre 28, 2009

La biblioteca de Cuentos en un sólo correo.




Poldy Bird

Mar solo

Un llanto azul

Aquella luz

Que el amor sea suficiente

La Huella

El hilo que conecta todo

Carta

Cajitas

No quisiera morirme sin volver a verte

Para que el mundo no se quede a oscuras

La palabra que cure las heridas

Como se hace un poema

Buscándonos

La mitad de un recuerdo cada uno

Te cantaré amor para que duermas

Ya vendieron el piano

País de Luz

Pasarán cosas

Un agujero en el zapato

Oscar Wilde

El Príncipe Feliz

Paulo Coelho

Cuidado con los recuerdos.......

Cuento de Navidad

El hombre que perdonaba

Ahuyentar los fantasmas

El llanto del desierto

Un cuento de Navidad

Mario Benedetti

El otro yo

Los Pocillos

El sexo de los ángeles

Conciliar el sueño

Jorge Bucay

El elefante encadenado

Animarse a volar

La alegoría del carruaje

Amarse con los ojos abiertos

El oso

Galletitas

El buscador

La cobija

Intentaré ser fresia

Eduardo Galeano

Celebración de la fantasía

La función del arte I

La dignidad del arte

Para la cátedra de literatura

Los adioses

La puerta

El mundo

El diagnóstico y la terapeuta

Palabras

La desmemoria4

La yerba mate

Historia de tres mujeres

Eladio Bulnes Jiménez

Ayer

Deepak Chopra

El sendero del mago

Oliverio Girondo

El lado oscuro del corazón

Silvina Ocampo

Amada en el amado

Jaime Sabines

Me encanta Dios

Julio Cortázar

Casa tomada

Lazos de familia

Instrucciones para llorar

Los Parques

Aplastamiento de las gotas

Horacio Quiroga

El almohadón de plumas

Juana de Ibarbourou

Puñados de Polvo

Vestidos nuevos

Enrique Mariscal

La casa de los mil espejos

El corcho

Isabel Allende

Eva Luna

Carlos Castañeda

Caminos del corazón

Octavio Paz

Mi vida con la ola

Edgar Allan Poe

El retrato oval

Marcelo Ferrer

¿Nadie muere en las vísperas?

Yuri Tabak

Las almas de los hombres cuando mueren

Las llaves únicas

Juan José Mestre

Lémures

La travesura

Christian Andersen

La niña de los fósforos

Jonás Diego Villarrubia Ruiz

El primer sueño

Gabriel García Marquez

Remedios la bella

Manuel Mujica Lainez

El Hombrecito del Azulejo

Kahlil Gibran

Sobre los hijos

Un Cuento

Beatriz Martinelli

Una vieja historia

Autores Varios

Canción del corazón

La casa de la soledad

La marioneta de trapo

Estrellas de mar

El perro Fernando

Apurada

Cara de ángel

La Música de esta Página

"Los pájaros perdidos"

Astor Piazzolla