Consumidores siglo XXI
Responsables y selectivos, cada vez son más los clientes que, con su poder de compra, presionan a las empresas para que se comprometan en el respeto al medio ambiente y defiendan valores como la ética comercial y la dignidad humana
Los consumidores mundiales mutan la piel de sus hábitos. En la espiral de transformaciones vertiginosas del tercer milenio, cada vez son más los que, a la hora de elegir un producto o un servicio, lo hacen desde una actitud teñida por la emoción, para no traicionar sus principios éticos y respetar las causas que apoyan como ciudadanos que desean ser, como decía Gandhi, hacedores del cambio que quieren ver en el mundo. Se convierten así en consumidores responsables, o conscientes, y generan cosquilleos a los especialistas en marketing, que los ponen bajo sus lupas para descubrir el motivo de sus elecciones y no perder una clientela que sigilosamente se les escapa.
Aparentes rebeldes del universo del consumo, no por ser selectivos los consumidores responsables dejan de comprar. Lo hacen desde otro lugar, como queriendo levantar del pasto una gota de rocío, con sumo cuidado. Los guían determinados parámetros, y se unen para realizar boicots de compra, por ejemplo, contra compañías que fabrican ropa, zapatillas y pelotas con mano de obra infantil, pagando salarios de hambre. Tampoco dudan en dejar de comprar una mesa que está hecha con maderas de selvas tropicales devastadas por la tala indiscriminada o en no consumir alimentos originados en granjas intensivas, con uso al por mayor de agroquímicos.
Estos consumidores siglo XXI son implacables. Apuestan a comprometer a las empresas en la protección de las personas y del ambiente, generando minúsculos pero fervorosos movimientos transformadores capaces de establecer los cimientos de una economía restauradora. Son activistas que desconciertan a los hombres de negocios, representantes de una conciencia colectiva que puja por lograr mayor respeto planetario.
Muchas de sus protestas han hecho tambalear a grandes empresas. Años atrás, por ejemplo, en el preludio de este movimiento internacional, fue el caso de The Home Depot, la megafirma estadounidense de productos para el hogar, ante la insistencia de los clientes por conocer el origen de las maderas exóticas con se fabricaban los muebles que comercializaba. Si The Home Depot se cruzaba de brazos, perdía hasta morir, ya que también comenzaron a presentarse, frente a los locales, grupos de consumidores con pancartas en las que exigían información. La presión de la gente hizo que la cadena revisara sus sistemas de compras, dejara, momentáneamente, de vender muebles fabricados con las maravillosas maderas indonesias, y se involucrase con fabricantes y proveedores de materia prima para que éstos a su vez aplicasen métodos de manejo sostenible de forestación y tala.
La compañía, así como otros gigantes entre los que se encuentran Ikea, Lowe´s, comenzó luego a colocar en sus productos el sello que otorga el Forest Stewardship Council (FSC), ONG de Canadá que certifica a las plantaciones que aplican criterios de sostenibilidad. Y en 2000, Greenpeace, junto con otras entidades similares, puso en marcha una campaña para aumentar la demanda de papel reciclado y certificado por el FSC.
De hecho, no hace mucho los canadienses editaron uno de los últimos libros de J. K. Rowling, autora de Harry Potter, en papel reciclado posconsumo. Pero para los consumidores de vanguardia también han surgido bancos especiales, denominado éticos, alternativos y sociales, como el Triodos Bank, de Holanda, nacido en 1980, y el Oko Bank de Alemania, que financia proyectos ecológicos y de interés social. También aparecieron fondos de inversión, como el TSB Environmental Fund y el Merlin Jupiter Ecology Fund (la rentabilidad se mide por el Dominy Social Index).
Todas estas entidades se ocupan del dinero de quienes realizan o trabajan en actividades que no provocan efectos negativos sobre el medio ambiente, respetan a las personas, protegen la dignidad y la justicia e introducen criterios de participación e inclusión social. Apoyan, por caso, a agricultores orgánicos, fabricantes de componentes para las energías limpias y para la bioconstrucción, el turismo y la forestación sostenible, el arte, la integración social, así como a firmas que tienen claro el respeto por los derechos humanos.
Café, tejidos y hierbas
En la búsqueda de un mundo más equitativo, a fines de la década del 50 aparecieron las tiendas del mundo o tiendas solidarias que vendían productos sin intermediarios, provenientes de las naciones en vías de desarrollo. Estos negocios, que forman hoy una cadena que comercializa su oferta en forma local y virtual, dieron vida al movimiento Comercio Justo (CJ), dirigido a lograr precios justos para los productores.
Las entidades que certifican estas producciones (Intermón Oxfam y Fair Trade, por ejemplo) están reunidas en la Fair Trade Labelling Organization. El café es uno de los alimentos estrella, seguido por el cacao, las artesanías, los tejidos y los alimentos producidos por campesinos unidos por lo general en cooperativas. En las ferias internacionales alimenticias, la oferta CJ, en muchos casos vinculada a la agricultura ecológica, es cada vez más generosa.
En la edición 2004 del Salón del Gusto de Turín, el segmento dedicado al comercio justo pegó un respingo. Los tímidos stands de 2002 ocupaban un largo pasillo que atrapaba la atención de los visitantes con una aromática gama de infusiones de hierbas y de flores de lugares tan misteriosos como Siberia, aceites de la India, chocolates y frutas secas de América latina y dulces de comunidades de Africa a Oceanía. La movida del consumo consciente ingresa en todos los rubros por las fisuras que olvida el mercado convencional. Ha dado origen, además, a una variedad importante de etiquetas verdes que aparecen en hilados, pañales, productos electrónicos y hasta en los hoteles que, con diversos sellos, muestran al turista cuán responsables son del cuidado del medio ambiente.
Y hay más: la industria de los cosméticos hace tiempo que hizo un giro de 180 grados. Una de las empresas que inspiró el cambio es The Body Shop, que abrió sus puertas en 1976 y tiene en la actualidad 2000 negocios en 51 países. Creada por Anita Rodick, utiliza productos naturales para sus fórmulas, rescata componentes y recetas milenarias, abandona el testeo animal y reduce el embalaje para producir menos residuos. En los locales, además, hay folletos y formularios que puede completar quien quiera apoyar campañas contra el hambre y la discriminación o a favor de la protección de los bosques y el uso de energías limpias.
Todas estas experiencias surgen de la necesidad cada vez más urgente de proteger al planeta y a su gente. El desafío es avanzar hacia un nuevo paradigma de responsabilidad compartida. O, como decía Gandhi, de ser el cambio que deseamos ver en el mundo.
Por María Teresa Morresi
Para saber más
IARSE - Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria. Tel: 0351- 4110600 - www.iarse.org
Proetica - Tel: 0351- 4213213 - www.proetica.uccor
IAE - Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral. Tel: 02322-481000 - www.iae.edu.ar
Cedes - Centro de Estudios de Estado y Sociedad. Tel: 4865 1707 - www.cedes.org
Valos - TValor Empresario. Tel: 0261-4295178 - www.valos.org.ar
http://www.lanacion.com.ar/777906
martes, febrero 07, 2006
El bien común: valor que cotiza en alza
En pleno auge global de la responsabilidad social empresaria, las firmas locales se pusieron a tono en el campo de la solidaridad corporativa, impulsadas en buena medifa por la emergencia social
Sobran los ejemplos: brigadas de empleados solidarios que cargan y descargan bolsas con alimentos para una institución benéfica; una huerta comunitaria en un rincón inhóspito del país, financiada por una firma extranjera; un campeonato de golf, una maratón o una recorrida en mountain bike organizados a beneficio de un hospital público, de un comedor infantil o de un hogar de ancianos; un pequeño ejército de voluntarios -sin logos a la vista pese a ser empleados de un banco de primera línea- que remodela y pinta, en un sorprendente raid solidario, una decena de escuelas en poblados del interior del país...
Fenómeno global, al fin, alentado por consumidores que se dicen responsables y cada vez más actúan como tales en todo el planeta (sea a la hora de comprar un par de zapatillas o de invertir en un fondo de inversión), el intercambio de alianzas entre la solidaridad y el mundo de los negocios parece haber tenido lugar también en la Argentina, una tendencia que explotó como una respuesta casi visceral en medio de la crisis de 2001 y madura ahora, enmarcada en el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), en el que todo cabe y todo vale. La primera regla para las empresas -no la única- es ayudar... y en lo posible ayudarse. ¿Interés? ¿Culpa? ¿Marketing social? ¿Asistencialismo?
De todo hay entre las miles de iniciativas que cientos de firmas grandes y chicas ponen en marcha o apoyan en todo el país. También genuina preocupación por el entorno, humano y ambiental, la ética comercial y las buenas prácticas comerciales y laborales, además del obvio afán por mostrar a la comunidad su mejor perfil. Algunos indicios del crecimiento del fenómeno -a falta de datos duros en un terreno en que los números y las sumas de dinero igualmente no reflejan toda la realidad- los dan las encuestas y otros trabajos de campo realizados en los últimos tiempos.
Por ejemplo, de un sondeo realizado entre 153 directivos de empresas de primera línea por la firma TNS-Gallup y la Universidad de San Andrés entre febrero y mayo de 2005 -uno de los pocos estudios hechos en el país en la materia- surge que el 93% de las firmas consultadas hicieron en 2004 donaciones en dinero o especie, y que el 92% realizó otro tipo de colaboraciones con el llamado tercer sector. Las principales acciones fueron la donación de equipamiento (74%), el auspicio de eventos (72%), las contribuciones para avisos de publicidad (70%) y la donación de productos o dinero (67%). ¿Las prioridades? Educación básica, pobreza, salud, niñez, medio ambiente y cultura, en ese orden.
La encuesta, que apuntaba justamente a conocer el grado de desarrollo de la RSE en la Argentina, rescata además el dato de que en la actualidad el 25% ciento de las grandes firmas tiene una fundación propia -a través de la cual canalizan buena parte de sus iniciativas solidarias-, contra el 20% en 1997, cuando por primera vez se hizo este sondeo. Y que el 57% de estas firmas tiene personal asignado especialmente para la gestión de donaciones, contra 34% en 1997. En otros rubros que también hacen a la RSE, según el mismo sondeo el 71% de las empresas consultadas cuenta con reglas escritas para evitar la discriminación -por género, origen o religión-, casi la mitad (el 46%) ha sido certificada por normas medioambientales reconocidas - como la ISO 14001 u otra similar- y cerca de un tercio rinde cuentas anualmente mediante la difusión de un "balance social".
De estos y otros resultados del estudio vale concluir, según dijo a LA NACION Ricardo Hermelo, director de Opinión Pública de Gallup Argentina y uno de los responsables de la encuesta, que "hubo en el país un importante crecimiento en la formalización de las practicas de RSE: aumentó el número de empresas que tiene fundación, se incrementó el personal asignado a tareas voluntarias, se elaboraron más documentos escritos para establecer políticas y criterios de donación y, entre otras cosas, aumentaron las donaciones conjuntas con otras empresas". Todos los años, Gallup elabora además un "Monitor de RSE", que evalúa, desde el lado de los consumidores, lo que éstos demandan de las empresas y cómo estas demandas cambian en el tiempo, en la Argentina y en el mundo. "Ocurre que la percepción de la RSE es dinámica y tiene que ver fundamentalmente con las preocupaciones de la gente", señaló Hermelo.
De hecho, según este monitor, en los años 80 la principal preocupación de la gente era la inflación, y lo que se exigía de las empresas era que no aumentaran sus precios. En los 90, controlada la inflación, el desempleo y la corrupción eran los temas más importantes para los argentinos, y en consecuencia se reclamaba trabajo y transparencia en la gestión empresarial. "Con la crisis de 2001 y 2002 -observó Hermelo-, a este cuadro se añadió la inquietud por la creciente pobreza, y por lo tanto lo que hoy se valora y exige de las empresas es su compromiso con la generación de empleo y la acción social, mientras que en países más desarrollados el énfasis está puesto en cuestiones como el cuidado del medio ambiente y las relaciones laborales".
Otro estudio reciente, del Grupo de Fundaciones (GDF, integrado por una veintena de entidades de todo el país, incluida la Fundación Diario LA NACION), que a mediados del año pasado intentó poner en cifras el dinero donado por las fundaciones empresarias de la Argentina, reveló que éstas donaron en promedio en 2004 1.615.000 pesos. Algunas superan largamente este monto, como la Fundación Telefónica, que cuenta con 5.000.000 de pesos para donaciones, un equipo de trabajo de 12 personas y una red de 500 voluntarios en todo el país.
Pero los números del GDF no incluyen el dinero y el valor económico de otras acciones que las empresas mismas -no ya sus fundaciones- realizan, con lo cual es difícil calibrar la dimensión del fenómeno. Hay, sin embargo, otros indicadores reveladores del auge de la RSE en la Argentina que los observadores del fenómeno siguen con atención: los premios que se entregan anualmente a proyectos solidarios, el espacio que se da a estas iniciativas en las páginas web institucionales de las compañías, las asociaciones empresarias que se crean para aunar esfuerzos, la difusión mediática de acciones de responsabilidad corporativa, los llamados "informes de sostenibilidad" -o balances sociales- que en número cada vez mayor presentan las grandes firmas...
La coincidencia general es que el fenómeno de la RSE está instalado y crece en el país. Y la razón de este crecimiento, según el analista Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, es sin duda la crisis económica de 2001 y 2002: "La crisis -dijo a LA NACION- llevó a muchos empresarios locales a replantear sus estrategias comunicacionales y privilegiar la responsabilidad social corporativa, como movidos por un sentimiento de culpa ante lo que veían a su alrededor". Pero ese fue un segundo giro, en realidad. Porque si las primeras experiencias en el terreno de la responsabilidad corporativa en la Argentina tuvieron lugar dos y hasta tres décadas atrás, materializadas en iniciativas aisladas de empresas que hacían acción social hacia adentro -es decir, dirigida a sus trabajadores-, el primer cambio había tenido lugar a inicios de los noventa, "en un mundo más globalizado y mediatizado -según Fraga- en el que las grandes empresas volcaron sus iniciativas hacia afuera y apoyaron sobre todo expresiones culturales y deportivas, que les garantizaban publicidad y una buena aceptación".
Marcelo Paladino, director del Area Académica de Empresa, Sociedad y Economía del IAE, la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, coincide con este análisis de la evolución de la RSE en el país, pero señala una deuda pendiente en este proceso: el avance hacia una concepción más integradora del rol de las empresas en la sociedad. "El estallido de los indicadores sociales en 2001 -dijo a LA NACION- hizo evidente que algo había que hacer para paliar las carencias más graves, pero profundizó en medio de la emergencia el carácter asistencialista del fenómeno en detrimento de proyectos concebidos en una línea más comprensiva". Esto es, que no se limiten a una donación cualquiera, a una mera herramienta publicitaria o a iniciativas que luego no tienen continuidad, sino que supongan un compromiso firme y duradero de la empresa.
Dos modelos
Hay aquí un debate que tiene lugar en todo el mundo y que en la Argentina no termina de instalarse, según el sociólogo Manuel Mora y Araujo, y que tiene que ver con el lugar que deben ocupar las empresas en la sociedad. "Un paradigma digamos clásico -dijo a LA NACION- señala que la empresa debe pagar sueldos e impuestos y respetar las reglas y ahí termina su responsabilidad.
Otro modelo, más nuevo ve a la empresa como un integrante más de la sociedad, a cuyo desarrollo debe contribuir porque esto también va a beneficiar sus procesos productivos". De lo que se habla, en definitiva, es de sustentabilidad, un concepto que ganó fuerza en la Cumbre de la Tierra de 1992, en Río de Janeiro, se convirtió luego en una marca registrada de los movimientos ecologistas del mundo entero y es ahora una suerte de certificado de buenas prácticas empresarias. Porque si la RSE pasa por múltiples carriles, la visión más abarcativa indica que debe estar presente en todas y cada una de las áreas de una empresa, en sus directivos y empleados y más allá también, en accionistas, socios, proveedores y clientes.
De esta trama de compromisos depende que las iniciativas que promueve o apoya una firma no se limiten a un asistencialismo de patas cortas, con el solo propósito de mostrar a la sociedad la "cara amable" del mundo de los negocios. Si es mucho lo que se ha avanzado en este terreno, aún queda camino por recorrer. Así lo entiende desde la óptica de la sociedad civil Andrés Joseph, presidente de una organización que desde hace dos décadas trabaja en la región andina en proyectos de educación y desarrollo sustentable, la Asociación Civil Los Algarrobos (ACLA). "Algunos empresarios -observó- todavía entienden la RSE en forma limitada . Se preocupan por las comunidades inmediatas de la zona en que operan, en un esfuerzo por evitar las críticas de sus vecinos. Mientras que otros, con una mayor visión estratégica, han comprendido que toda la provincia y el país entero son su mercado, y están dispuestos a asumir también compromisos provinciales o nacionales".
De hecho, en el desarrollo del concepto de RSE mucho tiene que ver el mercado. O, lo que es lo mismo, las expectativas de los consumidores respecto del lugar que deben ocupar las empresas en la sociedad. La firma Ifop Latin America realizó en 2004 el estudio Observador de Responsabilidad Social, dirigido justamente a medir el grado de conocimiento que el público general tiene del concepto de RSE y dónde están paradas las empresas locales en este rubro.
Algunas conclusiones son interesantes. Como el lugar que la sociedad otorga a la RSE: de uno a diez, el promedio de los 1200 encuestados ubicó en 9,2 la importancia de la RSE, concepto asociado en primer lugar con "Preocupación por los empleados" (28%), "Compromiso con la comunidad" (25%), "Compromiso con el consumidor" (18%) y "Etica comercial" (13%). Pero las empresas también sienten la presión de las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación. Y la fuerza combinada de estos sectores con el poder de los consumidores hace que la responsabilidad corporativa, lejos de ser una moda pasajera, constituya un "fenómeno estructural", según comentó Bernardo Kliksberg, Coordinador General de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Kliksberg destacó el dato de que en una sociedad de altísimo consumo como la norteamericana unos 60 millones de consumidores se declaran "consumidores responsables". O sea, que a igual precio y calidad se inclinan por los productos de una empresa socialmente responsable. Y, en sentido inverso, que están dispuestos a sumarse a un boicot contra una firma que no lo sea.
Todavía es recordado en Estados Unidos el caso de una conocida marca de zapatillas y ropa deportiva, denunciada en 1996 en el programa de la CBS "48 Hours" de utilizar mano de obra infantil y otras prácticas ilegales en sus plantas en Vietnam. La movilización de la sociedad civil y de las organizaciones de consumidores fue inmediata, y representó para la firma un enorme costo en términos de imagen y ventas.
Del mismo modo, en la Argentina de 2001, recuerda Juliana Ortiz, responsable de investigación de RSE de la Fundación El Otro, que promueve la responsabilidad corporativa en el país, "los bancos multiplicaron sus acciones comunitarias ante la necesidad evidente de mejorar su imagen". Es que el poder de estos "consumidores responsables", un concepto no muy desarrollado todavía en el país, significa según Kliksberg que, en definitiva, "lo que está en juego para las empresas es su competitividad, y en consecuencia la confianza que en ellas puedan depositar los pequeños inversores". Como si la solidaridad -al igual que las grandes firmas- también cotizara en bolsa.
Por Francisco Seminario
http://www.lanacion.com.ar/777894
En pleno auge global de la responsabilidad social empresaria, las firmas locales se pusieron a tono en el campo de la solidaridad corporativa, impulsadas en buena medifa por la emergencia social
Sobran los ejemplos: brigadas de empleados solidarios que cargan y descargan bolsas con alimentos para una institución benéfica; una huerta comunitaria en un rincón inhóspito del país, financiada por una firma extranjera; un campeonato de golf, una maratón o una recorrida en mountain bike organizados a beneficio de un hospital público, de un comedor infantil o de un hogar de ancianos; un pequeño ejército de voluntarios -sin logos a la vista pese a ser empleados de un banco de primera línea- que remodela y pinta, en un sorprendente raid solidario, una decena de escuelas en poblados del interior del país...
Fenómeno global, al fin, alentado por consumidores que se dicen responsables y cada vez más actúan como tales en todo el planeta (sea a la hora de comprar un par de zapatillas o de invertir en un fondo de inversión), el intercambio de alianzas entre la solidaridad y el mundo de los negocios parece haber tenido lugar también en la Argentina, una tendencia que explotó como una respuesta casi visceral en medio de la crisis de 2001 y madura ahora, enmarcada en el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), en el que todo cabe y todo vale. La primera regla para las empresas -no la única- es ayudar... y en lo posible ayudarse. ¿Interés? ¿Culpa? ¿Marketing social? ¿Asistencialismo?
De todo hay entre las miles de iniciativas que cientos de firmas grandes y chicas ponen en marcha o apoyan en todo el país. También genuina preocupación por el entorno, humano y ambiental, la ética comercial y las buenas prácticas comerciales y laborales, además del obvio afán por mostrar a la comunidad su mejor perfil. Algunos indicios del crecimiento del fenómeno -a falta de datos duros en un terreno en que los números y las sumas de dinero igualmente no reflejan toda la realidad- los dan las encuestas y otros trabajos de campo realizados en los últimos tiempos.
Por ejemplo, de un sondeo realizado entre 153 directivos de empresas de primera línea por la firma TNS-Gallup y la Universidad de San Andrés entre febrero y mayo de 2005 -uno de los pocos estudios hechos en el país en la materia- surge que el 93% de las firmas consultadas hicieron en 2004 donaciones en dinero o especie, y que el 92% realizó otro tipo de colaboraciones con el llamado tercer sector. Las principales acciones fueron la donación de equipamiento (74%), el auspicio de eventos (72%), las contribuciones para avisos de publicidad (70%) y la donación de productos o dinero (67%). ¿Las prioridades? Educación básica, pobreza, salud, niñez, medio ambiente y cultura, en ese orden.
La encuesta, que apuntaba justamente a conocer el grado de desarrollo de la RSE en la Argentina, rescata además el dato de que en la actualidad el 25% ciento de las grandes firmas tiene una fundación propia -a través de la cual canalizan buena parte de sus iniciativas solidarias-, contra el 20% en 1997, cuando por primera vez se hizo este sondeo. Y que el 57% de estas firmas tiene personal asignado especialmente para la gestión de donaciones, contra 34% en 1997. En otros rubros que también hacen a la RSE, según el mismo sondeo el 71% de las empresas consultadas cuenta con reglas escritas para evitar la discriminación -por género, origen o religión-, casi la mitad (el 46%) ha sido certificada por normas medioambientales reconocidas - como la ISO 14001 u otra similar- y cerca de un tercio rinde cuentas anualmente mediante la difusión de un "balance social".
De estos y otros resultados del estudio vale concluir, según dijo a LA NACION Ricardo Hermelo, director de Opinión Pública de Gallup Argentina y uno de los responsables de la encuesta, que "hubo en el país un importante crecimiento en la formalización de las practicas de RSE: aumentó el número de empresas que tiene fundación, se incrementó el personal asignado a tareas voluntarias, se elaboraron más documentos escritos para establecer políticas y criterios de donación y, entre otras cosas, aumentaron las donaciones conjuntas con otras empresas". Todos los años, Gallup elabora además un "Monitor de RSE", que evalúa, desde el lado de los consumidores, lo que éstos demandan de las empresas y cómo estas demandas cambian en el tiempo, en la Argentina y en el mundo. "Ocurre que la percepción de la RSE es dinámica y tiene que ver fundamentalmente con las preocupaciones de la gente", señaló Hermelo.
De hecho, según este monitor, en los años 80 la principal preocupación de la gente era la inflación, y lo que se exigía de las empresas era que no aumentaran sus precios. En los 90, controlada la inflación, el desempleo y la corrupción eran los temas más importantes para los argentinos, y en consecuencia se reclamaba trabajo y transparencia en la gestión empresarial. "Con la crisis de 2001 y 2002 -observó Hermelo-, a este cuadro se añadió la inquietud por la creciente pobreza, y por lo tanto lo que hoy se valora y exige de las empresas es su compromiso con la generación de empleo y la acción social, mientras que en países más desarrollados el énfasis está puesto en cuestiones como el cuidado del medio ambiente y las relaciones laborales".
Otro estudio reciente, del Grupo de Fundaciones (GDF, integrado por una veintena de entidades de todo el país, incluida la Fundación Diario LA NACION), que a mediados del año pasado intentó poner en cifras el dinero donado por las fundaciones empresarias de la Argentina, reveló que éstas donaron en promedio en 2004 1.615.000 pesos. Algunas superan largamente este monto, como la Fundación Telefónica, que cuenta con 5.000.000 de pesos para donaciones, un equipo de trabajo de 12 personas y una red de 500 voluntarios en todo el país.
Pero los números del GDF no incluyen el dinero y el valor económico de otras acciones que las empresas mismas -no ya sus fundaciones- realizan, con lo cual es difícil calibrar la dimensión del fenómeno. Hay, sin embargo, otros indicadores reveladores del auge de la RSE en la Argentina que los observadores del fenómeno siguen con atención: los premios que se entregan anualmente a proyectos solidarios, el espacio que se da a estas iniciativas en las páginas web institucionales de las compañías, las asociaciones empresarias que se crean para aunar esfuerzos, la difusión mediática de acciones de responsabilidad corporativa, los llamados "informes de sostenibilidad" -o balances sociales- que en número cada vez mayor presentan las grandes firmas...
La coincidencia general es que el fenómeno de la RSE está instalado y crece en el país. Y la razón de este crecimiento, según el analista Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, es sin duda la crisis económica de 2001 y 2002: "La crisis -dijo a LA NACION- llevó a muchos empresarios locales a replantear sus estrategias comunicacionales y privilegiar la responsabilidad social corporativa, como movidos por un sentimiento de culpa ante lo que veían a su alrededor". Pero ese fue un segundo giro, en realidad. Porque si las primeras experiencias en el terreno de la responsabilidad corporativa en la Argentina tuvieron lugar dos y hasta tres décadas atrás, materializadas en iniciativas aisladas de empresas que hacían acción social hacia adentro -es decir, dirigida a sus trabajadores-, el primer cambio había tenido lugar a inicios de los noventa, "en un mundo más globalizado y mediatizado -según Fraga- en el que las grandes empresas volcaron sus iniciativas hacia afuera y apoyaron sobre todo expresiones culturales y deportivas, que les garantizaban publicidad y una buena aceptación".
Marcelo Paladino, director del Area Académica de Empresa, Sociedad y Economía del IAE, la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, coincide con este análisis de la evolución de la RSE en el país, pero señala una deuda pendiente en este proceso: el avance hacia una concepción más integradora del rol de las empresas en la sociedad. "El estallido de los indicadores sociales en 2001 -dijo a LA NACION- hizo evidente que algo había que hacer para paliar las carencias más graves, pero profundizó en medio de la emergencia el carácter asistencialista del fenómeno en detrimento de proyectos concebidos en una línea más comprensiva". Esto es, que no se limiten a una donación cualquiera, a una mera herramienta publicitaria o a iniciativas que luego no tienen continuidad, sino que supongan un compromiso firme y duradero de la empresa.
Dos modelos
Hay aquí un debate que tiene lugar en todo el mundo y que en la Argentina no termina de instalarse, según el sociólogo Manuel Mora y Araujo, y que tiene que ver con el lugar que deben ocupar las empresas en la sociedad. "Un paradigma digamos clásico -dijo a LA NACION- señala que la empresa debe pagar sueldos e impuestos y respetar las reglas y ahí termina su responsabilidad.
Otro modelo, más nuevo ve a la empresa como un integrante más de la sociedad, a cuyo desarrollo debe contribuir porque esto también va a beneficiar sus procesos productivos". De lo que se habla, en definitiva, es de sustentabilidad, un concepto que ganó fuerza en la Cumbre de la Tierra de 1992, en Río de Janeiro, se convirtió luego en una marca registrada de los movimientos ecologistas del mundo entero y es ahora una suerte de certificado de buenas prácticas empresarias. Porque si la RSE pasa por múltiples carriles, la visión más abarcativa indica que debe estar presente en todas y cada una de las áreas de una empresa, en sus directivos y empleados y más allá también, en accionistas, socios, proveedores y clientes.
De esta trama de compromisos depende que las iniciativas que promueve o apoya una firma no se limiten a un asistencialismo de patas cortas, con el solo propósito de mostrar a la sociedad la "cara amable" del mundo de los negocios. Si es mucho lo que se ha avanzado en este terreno, aún queda camino por recorrer. Así lo entiende desde la óptica de la sociedad civil Andrés Joseph, presidente de una organización que desde hace dos décadas trabaja en la región andina en proyectos de educación y desarrollo sustentable, la Asociación Civil Los Algarrobos (ACLA). "Algunos empresarios -observó- todavía entienden la RSE en forma limitada . Se preocupan por las comunidades inmediatas de la zona en que operan, en un esfuerzo por evitar las críticas de sus vecinos. Mientras que otros, con una mayor visión estratégica, han comprendido que toda la provincia y el país entero son su mercado, y están dispuestos a asumir también compromisos provinciales o nacionales".
De hecho, en el desarrollo del concepto de RSE mucho tiene que ver el mercado. O, lo que es lo mismo, las expectativas de los consumidores respecto del lugar que deben ocupar las empresas en la sociedad. La firma Ifop Latin America realizó en 2004 el estudio Observador de Responsabilidad Social, dirigido justamente a medir el grado de conocimiento que el público general tiene del concepto de RSE y dónde están paradas las empresas locales en este rubro.
Algunas conclusiones son interesantes. Como el lugar que la sociedad otorga a la RSE: de uno a diez, el promedio de los 1200 encuestados ubicó en 9,2 la importancia de la RSE, concepto asociado en primer lugar con "Preocupación por los empleados" (28%), "Compromiso con la comunidad" (25%), "Compromiso con el consumidor" (18%) y "Etica comercial" (13%). Pero las empresas también sienten la presión de las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación. Y la fuerza combinada de estos sectores con el poder de los consumidores hace que la responsabilidad corporativa, lejos de ser una moda pasajera, constituya un "fenómeno estructural", según comentó Bernardo Kliksberg, Coordinador General de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Kliksberg destacó el dato de que en una sociedad de altísimo consumo como la norteamericana unos 60 millones de consumidores se declaran "consumidores responsables". O sea, que a igual precio y calidad se inclinan por los productos de una empresa socialmente responsable. Y, en sentido inverso, que están dispuestos a sumarse a un boicot contra una firma que no lo sea.
Todavía es recordado en Estados Unidos el caso de una conocida marca de zapatillas y ropa deportiva, denunciada en 1996 en el programa de la CBS "48 Hours" de utilizar mano de obra infantil y otras prácticas ilegales en sus plantas en Vietnam. La movilización de la sociedad civil y de las organizaciones de consumidores fue inmediata, y representó para la firma un enorme costo en términos de imagen y ventas.
Del mismo modo, en la Argentina de 2001, recuerda Juliana Ortiz, responsable de investigación de RSE de la Fundación El Otro, que promueve la responsabilidad corporativa en el país, "los bancos multiplicaron sus acciones comunitarias ante la necesidad evidente de mejorar su imagen". Es que el poder de estos "consumidores responsables", un concepto no muy desarrollado todavía en el país, significa según Kliksberg que, en definitiva, "lo que está en juego para las empresas es su competitividad, y en consecuencia la confianza que en ellas puedan depositar los pequeños inversores". Como si la solidaridad -al igual que las grandes firmas- también cotizara en bolsa.
Por Francisco Seminario
http://www.lanacion.com.ar/777894
lunes, febrero 06, 2006
Más alarma por el cambio climático
Estudios difundidos en Europa han reiterado los riesgos que se van agudizando por el calentamiento global, amenaza que se acrecienta porque las medidas acordadas en el nivel mundial tienen un curso parsimonioso y su aplicación carece de la universalidad necesaria. La Oficina Meteorológica del Reino Unido elaboró un documento en el cual se alude a la probable fusión de la capa de hielo de Groenlandia, que tendría como efecto consecuente la elevación del nivel de las aguas del mar. Los daños que se producirían serían catastróficos y los países menos industrializados -y, también, menos responsables del deterioro ambiental- serían los primeros en padecer los perjuicios irreparables que se prevén.
El trabajo elaborado por el organismo británico agrega motivos de alarma sobre la cuestión. El primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, así lo advierte en el prefacio del informe difundido recientemente: "Los riesgos del cambio climático pueden ser peores de lo que pensábamos hasta ahora". Las regiones de América latina y el Caribe son las más castigadas por el cambio climático, a pesar de ser, en proporción, las que emiten menos gases de efecto invernadero.
Las consecuencias por el calentamiento global en la región se traducen en una mayor frecuencia e intensidad en las lluvias, el azote permanente de vientos huracanados e inundaciones que devastan zonas cercanas a los ríos.
Por su parte, el Instituto para la Investigación del Impacto Climático, de Postdam, Alemania, hizo saber con especial precisión los peligros del aumento de la temperatura planetaria. El informe de ese instituto es el fruto del análisis de 70 trabajos dedicados a examinar las consecuencias que afectarían a los recursos hídricos, la agricultura, la fauna y la flora.
En una de sus advertencias, el organismo alemán señala que si el calentamiento generalizado de la atmósfera llegase a superar en dos grados sus marcas actuales podría producir un terrible cuadro de colapso en los ecosistemas, la destrucción de la biodiversidad, hambrunas, escasez de agua potable y daños económicos severísimos.
Estos aportes no deben caer en saco roto. Sin embargo, es inquietante la lentitud de respuesta de la sociedad global, a pesar de la insistente información que se difunde al respecto. ¿Por qué un problema que compromete la vida de las generaciones futuras no promueve las acciones necesarias en el mundo?
Sin entrar a reconsiderar las razones que han dilatado el pleno cumplimiento del Protocolo de Kyoto -signo de reacción global ante la cuestión-, uno de los obstáculos que gravitan es el desconocimiento de la seriedad de una situación en vastos sectores de la sociedad, más allá de la defensa de intereses económicos de parte de las naciones más desarrolladas que no están dispuestas a ratificar el acuerdo.
Esa ignorancia parece preservada por la indiferencia, actitud que también traduce un torpe egoísmo o un intento de cerrar los ojos ante los males que se avecinan si no hay respuestas eficaces inmediatas. Hasta ahora los avances logrados en contra del calentamiento global son escasos. Los Estados Unidos, país que ocupa el primer lugar como emisor de gases que deterioran el clima seguido por China, han resistido hasta ahora la ratificación del Protocolo de Kyoto.
El desenlace del efecto invernadero en el nivel mundial es incierto. Si los países no toman las medidas necesarias para neutralizar el peligro creciente del calentamiento terrestre el último acto de la obra será catastrófico.
No se trata de alarmar de manera infundada, sino de contribuir a que se asuma la realidad de la que informan centros científicos de alto prestigio. Sólo la fuerza de una opinión mundial consistente y bien informada moverá a que los gobiernos produzcan los cambios necesarios para corregir el curso adverso del deterioro ambiental.
http://www.lanacion.com.ar/778344
Estudios difundidos en Europa han reiterado los riesgos que se van agudizando por el calentamiento global, amenaza que se acrecienta porque las medidas acordadas en el nivel mundial tienen un curso parsimonioso y su aplicación carece de la universalidad necesaria. La Oficina Meteorológica del Reino Unido elaboró un documento en el cual se alude a la probable fusión de la capa de hielo de Groenlandia, que tendría como efecto consecuente la elevación del nivel de las aguas del mar. Los daños que se producirían serían catastróficos y los países menos industrializados -y, también, menos responsables del deterioro ambiental- serían los primeros en padecer los perjuicios irreparables que se prevén.
El trabajo elaborado por el organismo británico agrega motivos de alarma sobre la cuestión. El primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, así lo advierte en el prefacio del informe difundido recientemente: "Los riesgos del cambio climático pueden ser peores de lo que pensábamos hasta ahora". Las regiones de América latina y el Caribe son las más castigadas por el cambio climático, a pesar de ser, en proporción, las que emiten menos gases de efecto invernadero.
Las consecuencias por el calentamiento global en la región se traducen en una mayor frecuencia e intensidad en las lluvias, el azote permanente de vientos huracanados e inundaciones que devastan zonas cercanas a los ríos.
Por su parte, el Instituto para la Investigación del Impacto Climático, de Postdam, Alemania, hizo saber con especial precisión los peligros del aumento de la temperatura planetaria. El informe de ese instituto es el fruto del análisis de 70 trabajos dedicados a examinar las consecuencias que afectarían a los recursos hídricos, la agricultura, la fauna y la flora.
En una de sus advertencias, el organismo alemán señala que si el calentamiento generalizado de la atmósfera llegase a superar en dos grados sus marcas actuales podría producir un terrible cuadro de colapso en los ecosistemas, la destrucción de la biodiversidad, hambrunas, escasez de agua potable y daños económicos severísimos.
Estos aportes no deben caer en saco roto. Sin embargo, es inquietante la lentitud de respuesta de la sociedad global, a pesar de la insistente información que se difunde al respecto. ¿Por qué un problema que compromete la vida de las generaciones futuras no promueve las acciones necesarias en el mundo?
Sin entrar a reconsiderar las razones que han dilatado el pleno cumplimiento del Protocolo de Kyoto -signo de reacción global ante la cuestión-, uno de los obstáculos que gravitan es el desconocimiento de la seriedad de una situación en vastos sectores de la sociedad, más allá de la defensa de intereses económicos de parte de las naciones más desarrolladas que no están dispuestas a ratificar el acuerdo.
Esa ignorancia parece preservada por la indiferencia, actitud que también traduce un torpe egoísmo o un intento de cerrar los ojos ante los males que se avecinan si no hay respuestas eficaces inmediatas. Hasta ahora los avances logrados en contra del calentamiento global son escasos. Los Estados Unidos, país que ocupa el primer lugar como emisor de gases que deterioran el clima seguido por China, han resistido hasta ahora la ratificación del Protocolo de Kyoto.
El desenlace del efecto invernadero en el nivel mundial es incierto. Si los países no toman las medidas necesarias para neutralizar el peligro creciente del calentamiento terrestre el último acto de la obra será catastrófico.
No se trata de alarmar de manera infundada, sino de contribuir a que se asuma la realidad de la que informan centros científicos de alto prestigio. Sólo la fuerza de una opinión mundial consistente y bien informada moverá a que los gobiernos produzcan los cambios necesarios para corregir el curso adverso del deterioro ambiental.
http://www.lanacion.com.ar/778344
sábado, febrero 04, 2006
Usos pedagógicos de Google Earth
Por Carolina Gruffat con la colaboración de Cecilia Sagol para Educ.ar
Hace algunos meses publicamos en educ.ar una nota presentando y comentando el programa Google Earth: un espectacular sistema digital de mapas y fotografías satelitales, que permite al usuario explorar distintas operaciones de visualización -como zooms y visiones 3D-, marcaciones, mediciones, entre otras
Esta nota recibió más de cien comentarios de usuarios interesados en la herramienta. Muchos de estos mostraban una necesidad de instructivos y tutoriales para manejar el programa o, por lo menos, para sacarle todo su provecho. Aquí presentamos algunos recursos que pueden ser muy útiles para responder a estas inquietudes, tomando como punto de partida las propuestas del último número del boletín Eduteka.
¿Porqué las clases de geografía tienen que ser aburridas? La pregunta es equivalente a la que llevó a Luis Ortiz Atienza a crear una especie de videojuego educativo, en el que los alumnos tienen que interactuar con pacientes virtuales. En las clases de geografía tampoco parece muy importante que los estudiantes memoricen nombres de países, su ubicación y su capital, sino que aprendan a manejar mapas dinámicos.
En este sentido, es relevante que los alumnos aprendan a construir y utilizar sistemas de información geográfica, que les permitan formular sus propias hipótesis y resolver problemas, relacionando diferentes tipos de información básisca asociada a un área o a una zona geográfica. Y explorar los distintos formatos en los que se puede presentar la información, en una época en la que una imagen parece valer más que mil palabras.
Una guía práctica para usar Google Earth en las clases de geografía
En la edición 21 del boletín de Eduteka se pueden encontrar algunas propuestas para utilizar este programa en las clases de geografía y de ciencias sociales. El suplemento presenta un tutorial bien detallado, con capturas de pantallas que traducen las distintas posibilidades de uso del mismo, como puede verse en la siguiente imagen: Paralelos y meridianos, costas, cadenas volcánicas son algunos de los contenidos curriculares que pueden ser objeto de nuevas formas de enseñanza con el programa Google Earth.
La potencialidad de la herramienta no se circunscribe a temas geográficos, sino que contenidos históricos como el imperio de Alejandro Magno o los viajes de exploración de los siglos XV y XVI también pueden trabajarse con este programa.
Google Earth Free se puede descargar gratuitamente de la página http://earth.google.com/downloads.html en un archivo ejecutable. Aunque conviene tener en cuenta lo que requieren los equipos para poder usar el programa:
MÍNIMO RECOMENDADO
Sistema operativo Windows 2000 o XP Windows XP
Procesador 500 MHz 2,4 GHz
Memoria RAM 128 MB 512 MB Disco Duro 200 MB 2 G
Resolución de pantalla
1024x768, 32-bit color verdadero
1280x1024, 32-bit color verdadero
Video
Tarjeta gráfica 3D de 16 MB VRAM
Tarjeta gráfica 3D de 32 MB VRAM
Conexión a Internet
128 Kbps
512 Kbps (Banda Ancha)
Si no se cuenta con el equipamiento tecnológico necesario, hay también otros programas gratuitos similares a Google Earth, que se pueden utilizar: 3D World Map 2.0; WorldMap 3D 1.0.2; Celestia 1.3.2, que permite situarse en el espacio, viajar a diferentes planetas, satélites y estrellas, observar constelaciones y cometas, realizar viajes en tiempo real de un lugar a otro y calcular distancias; y World Wind 1.3.1.1, un programa creado por la NASA pero es más pesado y exigente en cuanto a los requerimientos que necesita tener la computadora para que funcione adecuadamente.
Otros recursos disponibles en la web, con mapas de distinto tipo:
La colección de mapas temáticos de la Universidad de Texas, que incluye mapas sobre clima, energía, etnografía, industria y economía, militares y población.
El portal educativo Proyectos Salón Hogar, que contiene mapas históricos que van desde la época del Paleolítico hasta 1960.
Otras notas relacionadas en educ.ar:
El diseño de información y la visualización del conocimiento (15/11/05)
El diseño de la información, cuando una imagen vale más que mil palabras (25/10/05)
Google Maps. Una brillante herramienta educativa (10/9/05)
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¿Porqué las clases de geografía tienen que ser aburridas? La pregunta es equivalente a la que llevó a Luis Ortiz Atienza a crear una especie de videojuego educativo, en el que los alumnos tienen que interactuar con pacientes virtuales. En las clases de geografía tampoco parece muy importante que los estudiantes memoricen nombres de países, su ubicación y su capital, sino que aprendan a manejar mapas dinámicos.
En este sentido, es relevante que los alumnos aprendan a construir y utilizar sistemas de información geográfica, que les permitan formular sus propias hipótesis y resolver problemas, relacionando diferentes tipos de información básisca asociada a un área o a una zona geográfica. Y explorar los distintos formatos en los que se puede presentar la información, en una época en la que una imagen parece valer más que mil palabras.
Una guía práctica para usar Google Earth en las clases de geografía
En la edición 21 del boletín de Eduteka se pueden encontrar algunas propuestas para utilizar este programa en las clases de geografía y de ciencias sociales. El suplemento presenta un tutorial bien detallado, con capturas de pantallas que traducen las distintas posibilidades de uso del mismo, como puede verse en la siguiente imagen: Paralelos y meridianos, costas, cadenas volcánicas son algunos de los contenidos curriculares que pueden ser objeto de nuevas formas de enseñanza con el programa Google Earth.
La potencialidad de la herramienta no se circunscribe a temas geográficos, sino que contenidos históricos como el imperio de Alejandro Magno o los viajes de exploración de los siglos XV y XVI también pueden trabajarse con este programa.
Google Earth Free se puede descargar gratuitamente de la página http://earth.google.com/downloads.html en un archivo ejecutable. Aunque conviene tener en cuenta lo que requieren los equipos para poder usar el programa:
MÍNIMO RECOMENDADO
Sistema operativo Windows 2000 o XP Windows XP
Procesador 500 MHz 2,4 GHz
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Resolución de pantalla
1024x768, 32-bit color verdadero
1280x1024, 32-bit color verdadero
Video
Tarjeta gráfica 3D de 16 MB VRAM
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Si no se cuenta con el equipamiento tecnológico necesario, hay también otros programas gratuitos similares a Google Earth, que se pueden utilizar: 3D World Map 2.0; WorldMap 3D 1.0.2; Celestia 1.3.2, que permite situarse en el espacio, viajar a diferentes planetas, satélites y estrellas, observar constelaciones y cometas, realizar viajes en tiempo real de un lugar a otro y calcular distancias; y World Wind 1.3.1.1, un programa creado por la NASA pero es más pesado y exigente en cuanto a los requerimientos que necesita tener la computadora para que funcione adecuadamente.
Otros recursos disponibles en la web, con mapas de distinto tipo:
La colección de mapas temáticos de la Universidad de Texas, que incluye mapas sobre clima, energía, etnografía, industria y economía, militares y población.
El portal educativo Proyectos Salón Hogar, que contiene mapas históricos que van desde la época del Paleolítico hasta 1960.
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La geografía virtual social
Por Pablo Mancini para Educ.ar
Los mapas online se vuelven objeto de estudio pero ya no como killer applications (aplicaciones rupturistas, que lo cambian todo, que nos permiten hacer cosas que jamás imaginamos hacer) sino como prácticas sociales. No nos alcanza con tener claro que los modelos de negocios cambiaron para siempre con la web y que la cartografía dejó de ser una disciplina de expertos; que ahora tenemos bien a disposición el Google Maps o el Google Earth para mirar(nos) desde otro punto de vista (móvil). Y aunque los tejidos semiológicos de usos colectivos de la geografía virtual resultan inmedibles emerge de la tendencia nuestra propia metamorfosis.
La geografía virtual está poniendo en evidencia el crecimiento de las sociedades-red, de las comunidades virtuales, y empieza a reclamar una re-ubicación cultural para pensarla. La geografía virtual es uno de los emergentes más poderosos de la complejidad que estamos desarrollando. De nuevo: no como soluciones de software sino como prácticas sociales.
"Prácticas sociales" que debemos entender como un software colectivo que aprende e innova. Se trata de cambios que provienen de tipos de relaciones que surgen con la nueva infraestructura, estirando fulgurantes tensiones para la subjetividad, la semiosis de los procesos de intercambio y las referencias identitarias.
La territorialización de las tecnologías móviles y la conectividad inalámbrica hacen posible una red fuera de la red, o la ampliación misma de Internet y de las nuevas formas de sociación que genera.
En las últimas horas conocimos otros usos de la geografía virtual: uno entorno a la visualización de la información y otro como experiencia socio-urbana. El primero es Flash earth , "todo el mundo en flash", que permite acceder a Google Earth y MSN Virtual Earth versión flash. El segundo es GarbageScout.com. Se trata de un mapa de objetos en desuso de la ciudad de New York, en el que algunos ciudadanos se registran para publicar las fotos de lo que encuentran por la calle, sillas, muebles viejos, chatarra informática, entre otras cosas. GarbageScout.com muestra el mapa de New York, y si hacemos "clic" en los "tachitos" de basura virtuales instantáneamente se produce un acercamiento en detalle al objeto encontrado en ese punto de la ciudad.
Explica y ejemplifica Francis Pisani sobre la geografía virtual social: Ya no intercambiamos solo cartas, fotos o videos. Nos enviamos mapas que representan tomas de nuestros diversos universos locales. (...) Abierto hace pocas semanas Wayfaring.com permite que cualquiera produzca mapas de su elección. (...) El blog GoogleMaps Mania sigue las evoluciones de esta nueva pasión y ofrece miles de pistas. Una de las más recientes alude a mapas sobre los cuales jóvenes parejas marcan la evolución de su historia de amor comenzando por el lugar en el cual intercambiaron su primer beso. MapGasPrices.com permite encontrar y actualizar las gasolineras que ofrecen los mejores precios. Fon.com es una red española con vocación global lanzada por el emprendedor argentino Martín Varsavsky cuyos usuarios están invitados a compartir sus puntos de acceso a la red. Un mapa permite encontrarlos. (...) actividades académicas y sociales como el proyecto de investigación de lo "micro local" animado por el profesor François Bar de la University of Southern California (USC.edu). Utiliza un mapa de Google en un estudio sobre la forma en la cual los habitantes de un barrio del sur de Los Ángeles utilizan los nuevos medios para difundir sus experiencias comunitarias. (...)
La tendencia traduce una voluntad de reapropiación de los lugares en los cuales vivimos y que, de cierta manera, se nos están escapando. Pero hay más. Esos mapas circulan, son vistos por otros. El lugar y su representación son, en realidad, el pretexto de un intercambio. Reúnen dos localizaciones: la geográfica y la de nuestras redes sociales (que no representan).
Todos esos sitios, esas herramientas, son formas de traducción social de la web, aplicaciones concretas que nos sirven, por ejemplo, para reinventar el estudio de la geografía, pero también para pensar las relaciones sociales y la transformación de las formas afectivas en la nueva era abierta por Internet.
Relacionados:
Why Web2.0 Matters: Preparing for Glocalization
Usos pedagógicos de Google Earth
Los mapas de Google ya están disponibles para teléfonos celulares
Curiosas perspectivas de Google EarthFolk Songs for the Five Points, un mapa sonoro del sur de Manhattan
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La geografía virtual está poniendo en evidencia el crecimiento de las sociedades-red, de las comunidades virtuales, y empieza a reclamar una re-ubicación cultural para pensarla. La geografía virtual es uno de los emergentes más poderosos de la complejidad que estamos desarrollando. De nuevo: no como soluciones de software sino como prácticas sociales.
"Prácticas sociales" que debemos entender como un software colectivo que aprende e innova. Se trata de cambios que provienen de tipos de relaciones que surgen con la nueva infraestructura, estirando fulgurantes tensiones para la subjetividad, la semiosis de los procesos de intercambio y las referencias identitarias.
La territorialización de las tecnologías móviles y la conectividad inalámbrica hacen posible una red fuera de la red, o la ampliación misma de Internet y de las nuevas formas de sociación que genera.
En las últimas horas conocimos otros usos de la geografía virtual: uno entorno a la visualización de la información y otro como experiencia socio-urbana. El primero es Flash earth , "todo el mundo en flash", que permite acceder a Google Earth y MSN Virtual Earth versión flash. El segundo es GarbageScout.com. Se trata de un mapa de objetos en desuso de la ciudad de New York, en el que algunos ciudadanos se registran para publicar las fotos de lo que encuentran por la calle, sillas, muebles viejos, chatarra informática, entre otras cosas. GarbageScout.com muestra el mapa de New York, y si hacemos "clic" en los "tachitos" de basura virtuales instantáneamente se produce un acercamiento en detalle al objeto encontrado en ese punto de la ciudad.
Explica y ejemplifica Francis Pisani sobre la geografía virtual social: Ya no intercambiamos solo cartas, fotos o videos. Nos enviamos mapas que representan tomas de nuestros diversos universos locales. (...) Abierto hace pocas semanas Wayfaring.com permite que cualquiera produzca mapas de su elección. (...) El blog GoogleMaps Mania sigue las evoluciones de esta nueva pasión y ofrece miles de pistas. Una de las más recientes alude a mapas sobre los cuales jóvenes parejas marcan la evolución de su historia de amor comenzando por el lugar en el cual intercambiaron su primer beso. MapGasPrices.com permite encontrar y actualizar las gasolineras que ofrecen los mejores precios. Fon.com es una red española con vocación global lanzada por el emprendedor argentino Martín Varsavsky cuyos usuarios están invitados a compartir sus puntos de acceso a la red. Un mapa permite encontrarlos. (...) actividades académicas y sociales como el proyecto de investigación de lo "micro local" animado por el profesor François Bar de la University of Southern California (USC.edu). Utiliza un mapa de Google en un estudio sobre la forma en la cual los habitantes de un barrio del sur de Los Ángeles utilizan los nuevos medios para difundir sus experiencias comunitarias. (...)
La tendencia traduce una voluntad de reapropiación de los lugares en los cuales vivimos y que, de cierta manera, se nos están escapando. Pero hay más. Esos mapas circulan, son vistos por otros. El lugar y su representación son, en realidad, el pretexto de un intercambio. Reúnen dos localizaciones: la geográfica y la de nuestras redes sociales (que no representan).
Todos esos sitios, esas herramientas, son formas de traducción social de la web, aplicaciones concretas que nos sirven, por ejemplo, para reinventar el estudio de la geografía, pero también para pensar las relaciones sociales y la transformación de las formas afectivas en la nueva era abierta por Internet.
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Abortos a espaldas de los padres
Ante decisiones de vida o muerte, los tribunales británicos dejan solos a los adolescentes
MANCHESTER, Inglaterra, sábado, 4 febrero 2006 (ZENIT.org).- Los padres británicos no tienen derecho a saber si sus hijos quieren abortar. Esto es lo que el Tribunal Supremo del país decidió el 23 de enero en un caso planteado por un ama de casa de Manchester.
Sue Axon, de 52 años, intentó invalidar la ley que permite a las chicas de menos de 16 años ser aconsejadas sobre el aborto de forma confidencial. Sue dejó claro que este paso no se debía a problemas con sus hijas propias hijas adolescentes, informó el periódico Observer el 6 de noviembre. Por el contrario, se debía al aborto «amargamente lamentado» a que ella misma se sometió hace dos décadas, y a sentirse indignada cuando oye hablar de casos que implican a chicas adolescentes que han abortado sin el conocimiento de sus padres.
Durante el proceso, Axon explicó en su testimonio: «La vida familiar depende de las relaciones de confianza, franqueza, respeto y transparencia entre los miembros de la familia – no del secretismo, o a lo que puede haber de mentira por parte de los hijos en relación con lo que están haciendo», informaba el 9 de noviembre la BBC.
El Tribunal Supremo no aceptó sus argumentos. Según el juez Stephen Silber, ningún padre tiene derecho a saber si su hija está pensando en abortar, según un reportaje de la BBC del 23 de enero.Axon, tras el juicio, comentaba: «Tras haber sufrido el trauma del aborto, puse la demanda para asegurarme de que los profesionales de la medicina no llevaría a cabo un aborto a una de mis hijas sin informarme primero. Así podría discutir con ella un acontecimiento que le cambiará la vida y proporcionarle el apoyo que necesitase».
Las críticas a la decisión fueron inmediatas. Julia Millington de la ProLife Alliance apuntaba que sin el consentimiento de sus padres no se puede dar a un escolar ni siquiera un analgésico. Además, a los menores de 16 años no se les permite comprar cigarrillos, alcohol o material pirotécnico. También se requiere el consentimiento paterno si los niños quieren tener un piercing en la oreja.«No obstante, una chica joven puede tomar la decisión de poner fin a la vida de otro ser humano sin que sus padres sepan nada sobre ello», observaba Millington. «Las contradicciones son asombrosas».
En una nota de prensa publicada el mismo día de la decisión del tribunal, Paul Tully, secretario general de la Society for the Protection of Unborn Children, reflexionaba sobre las consecuencias negativas del aborto. «El aborto, al matar a un niño no nacido, puede tener a largo plazo efectos físicos, sociales y psicológicos en las jóvenes», afirmaba.
El caso de Estados Unidos
Hace dos semanas, se dio un caso parecido en Estados Unidos cuando el Tribunal Supremo emitió una sentencia sobre una ley de New Hampshire. Los jueces del Tribunal Supremo, en una rara sentencia unánime, determinaron que los tribunales menores no tienen capacidad para eliminar una ley, que requería que las adolescentes, antes de abortar, se lo notificasen a sus padres, informó el 19 de enero el Washington Post.El asunto volverá ahora a un tribunal menor, con orden de emitir una sentencia que mantenga el requisito de la notificación, pero con una «protección» en casos de emergencias. La ley del 2003 contiene la excepción del riego para la vida en una chica embarazada. Pero esto no cubre lo que podría ocurrir si hay otro tipo de emergencia sanitaria.La sentencia del Tribunal Supremo no entró a valorar los méritos o deméritos de la ley, pero estableció que las leyes de notificación son aceptadas como constitucionales.
Según el Washington Post, todos los estados menos seis tienen alguna forma de reglamentación que requiere que los menores impliquen al menos a uno de los progenitores o tutores en la decisión de abortar, normalmente con excepciones – que debe decidir un juez – en casos de abusos o circunstancias especiales.
Deirdre McQuade, director de planificación e información del Secretariado Pro-Vida de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, lamentaba que el Tribunal Supremo no hubiera entrado en las cuestiones más importantes de la ley de New Hampshire. En referencia al caso parecido de la sentencia de Row vs. Wade que legalizó el aborto en Estados Unidos, McQuade afirmaba: «No han dejado con más preguntas que respuestas –especialmente con respecto a la así llamada excepción por salud, establecida por primera vez hace 33 años en Doe vs. Bolton».
Susan Wills, directora asociada para educación en la oficina Pro-Vida de la Conferencia Episcopal, sopesaba la sentencia del 23 de enero en un artículo escrito para National Review Online.Wills criticaba lo que ella consideraba un acento excesivo puesto por los tribunales en el concepto de protección a la salud de los adolescentes, en el tema de las leyes de notificación a los padres. De hecho, observaba que la ley de New Hampshire se pensó para proteger la salud, asegurando que, entre otras cosas, para la salud de la chica un familiar adulto esté presente para evitar complicaciones y proporcionar apoyo emocional.
«¿Si una menor embarazada corriera verdaderamente un riesgo para su salud, no tendría más sentido notificarlo a sus padres en vez de llevar a cabo una operación quirúrgica importante a sus espaldas?», preguntaba Wills.Hay más probabilidades de que haya problemas para la salud, continuaba Wills, al proceder con un aborto que retrasarlo mientras se notifica a sus padres.
Citando especialistas, indicaba que los problemas con los abortos pueden llevar a problemas de infertilidad. «Incluso la más permisiva de las reglamentaciones», concluía, «puede ser declarada inconstitucional por causa de las objeciones más inverosímiles».
El papel de los padres
Con motivo de las sentencias de los tribunales británicos y estadounidenses, varios comentaristas analizaban la necesidad de implicar a los padres en cualquier decisión de abortar de uno de sus hijos. John Kass, columnista del Chicago Tribune, observaba el 30 de noviembre que lo que está en juego es un tema crucial para todas las familias.El peso de seguir adelante con una cosa tan grave como un aborto no es algo con lo que a ninguna hija se la pueda dejar sola, comentaba Kass. Y las hijas temerosas de decepcionar a sus padres al revelarles su embarazo deberían confiar más en el amor de sus padres, afirmaba.
Dani Caravelli, escribiendo en el periódico Scotland on Sunday el 13 de noviembre, comentaba que se está privando a los padres del derecho a ofrecer consejo y apoyo en el área de la actividad sexual. Se puede incluso multar a los padres si sus hijos se saltan la escuela, pero se quedan a oscuras si buscan abortar, observaba.
De hecho, el tema de la confidencialidad ha sido una pieza clave de la campaña del gobierno de Blair en el área de la salud sexual. No obstante, al mismo tiempo que el gobierno insiste en dejar a oscuras a los padres, y a pesar de los millones gastados en campañas de salud sexual, han aumentado los embarazos adolescentes.
«Para ser más claros, el aumento ha sido mayor en las zonas del país que han sido más objeto de los esfuerzos del gobierno», observaba Caravelli.Los padres no son perfectos, admitía, pero tampoco lo son los asistentes sanitarios, que no conocen a sus pacientes y pueden verse influidos por el entusiasmo del gobierno por el aborto como la solución a cualquier embarazo «imprevisto».
Otro defecto tiene que ver en cómo consideran los tribunales la capacidad de los adolescentes. En un comentario el 13 de marzo en el Boston Globe, Christopher Shea observaba que, en el entonces reciente caso de Roper vs. Simmons, el Tribunal Supremo sentenció que era «cruel e inusual» ejecutar a alguien con menos de 18 años.En los argumentos expuestos ante el tribunal, la American Psychological Association indicó que «la impulsividad, la susceptibilidad a la presión de los compañeros, e incluso el subdesarrollo físico del cerebro hace a los adolescentes menos culpables de sus acciones que los adultos legales», escribía Shea.
No obstante, en un caso de 1990, sobre el consentimiento paterno al aborto, la misma asociación defendió la capacidad mental de los menores para decidir por ellos mismo los complejos temas implicados en un aborto. Defender el aborto, según parece, permite que se eliminen los estándares normales de salud y cuidado de los menores.
ZSI06020401
Ante decisiones de vida o muerte, los tribunales británicos dejan solos a los adolescentes
MANCHESTER, Inglaterra, sábado, 4 febrero 2006 (ZENIT.org).- Los padres británicos no tienen derecho a saber si sus hijos quieren abortar. Esto es lo que el Tribunal Supremo del país decidió el 23 de enero en un caso planteado por un ama de casa de Manchester.
Sue Axon, de 52 años, intentó invalidar la ley que permite a las chicas de menos de 16 años ser aconsejadas sobre el aborto de forma confidencial. Sue dejó claro que este paso no se debía a problemas con sus hijas propias hijas adolescentes, informó el periódico Observer el 6 de noviembre. Por el contrario, se debía al aborto «amargamente lamentado» a que ella misma se sometió hace dos décadas, y a sentirse indignada cuando oye hablar de casos que implican a chicas adolescentes que han abortado sin el conocimiento de sus padres.
Durante el proceso, Axon explicó en su testimonio: «La vida familiar depende de las relaciones de confianza, franqueza, respeto y transparencia entre los miembros de la familia – no del secretismo, o a lo que puede haber de mentira por parte de los hijos en relación con lo que están haciendo», informaba el 9 de noviembre la BBC.
El Tribunal Supremo no aceptó sus argumentos. Según el juez Stephen Silber, ningún padre tiene derecho a saber si su hija está pensando en abortar, según un reportaje de la BBC del 23 de enero.Axon, tras el juicio, comentaba: «Tras haber sufrido el trauma del aborto, puse la demanda para asegurarme de que los profesionales de la medicina no llevaría a cabo un aborto a una de mis hijas sin informarme primero. Así podría discutir con ella un acontecimiento que le cambiará la vida y proporcionarle el apoyo que necesitase».
Las críticas a la decisión fueron inmediatas. Julia Millington de la ProLife Alliance apuntaba que sin el consentimiento de sus padres no se puede dar a un escolar ni siquiera un analgésico. Además, a los menores de 16 años no se les permite comprar cigarrillos, alcohol o material pirotécnico. También se requiere el consentimiento paterno si los niños quieren tener un piercing en la oreja.«No obstante, una chica joven puede tomar la decisión de poner fin a la vida de otro ser humano sin que sus padres sepan nada sobre ello», observaba Millington. «Las contradicciones son asombrosas».
En una nota de prensa publicada el mismo día de la decisión del tribunal, Paul Tully, secretario general de la Society for the Protection of Unborn Children, reflexionaba sobre las consecuencias negativas del aborto. «El aborto, al matar a un niño no nacido, puede tener a largo plazo efectos físicos, sociales y psicológicos en las jóvenes», afirmaba.
El caso de Estados Unidos
Hace dos semanas, se dio un caso parecido en Estados Unidos cuando el Tribunal Supremo emitió una sentencia sobre una ley de New Hampshire. Los jueces del Tribunal Supremo, en una rara sentencia unánime, determinaron que los tribunales menores no tienen capacidad para eliminar una ley, que requería que las adolescentes, antes de abortar, se lo notificasen a sus padres, informó el 19 de enero el Washington Post.El asunto volverá ahora a un tribunal menor, con orden de emitir una sentencia que mantenga el requisito de la notificación, pero con una «protección» en casos de emergencias. La ley del 2003 contiene la excepción del riego para la vida en una chica embarazada. Pero esto no cubre lo que podría ocurrir si hay otro tipo de emergencia sanitaria.La sentencia del Tribunal Supremo no entró a valorar los méritos o deméritos de la ley, pero estableció que las leyes de notificación son aceptadas como constitucionales.
Según el Washington Post, todos los estados menos seis tienen alguna forma de reglamentación que requiere que los menores impliquen al menos a uno de los progenitores o tutores en la decisión de abortar, normalmente con excepciones – que debe decidir un juez – en casos de abusos o circunstancias especiales.
Deirdre McQuade, director de planificación e información del Secretariado Pro-Vida de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, lamentaba que el Tribunal Supremo no hubiera entrado en las cuestiones más importantes de la ley de New Hampshire. En referencia al caso parecido de la sentencia de Row vs. Wade que legalizó el aborto en Estados Unidos, McQuade afirmaba: «No han dejado con más preguntas que respuestas –especialmente con respecto a la así llamada excepción por salud, establecida por primera vez hace 33 años en Doe vs. Bolton».
Susan Wills, directora asociada para educación en la oficina Pro-Vida de la Conferencia Episcopal, sopesaba la sentencia del 23 de enero en un artículo escrito para National Review Online.Wills criticaba lo que ella consideraba un acento excesivo puesto por los tribunales en el concepto de protección a la salud de los adolescentes, en el tema de las leyes de notificación a los padres. De hecho, observaba que la ley de New Hampshire se pensó para proteger la salud, asegurando que, entre otras cosas, para la salud de la chica un familiar adulto esté presente para evitar complicaciones y proporcionar apoyo emocional.
«¿Si una menor embarazada corriera verdaderamente un riesgo para su salud, no tendría más sentido notificarlo a sus padres en vez de llevar a cabo una operación quirúrgica importante a sus espaldas?», preguntaba Wills.Hay más probabilidades de que haya problemas para la salud, continuaba Wills, al proceder con un aborto que retrasarlo mientras se notifica a sus padres.
Citando especialistas, indicaba que los problemas con los abortos pueden llevar a problemas de infertilidad. «Incluso la más permisiva de las reglamentaciones», concluía, «puede ser declarada inconstitucional por causa de las objeciones más inverosímiles».
El papel de los padres
Con motivo de las sentencias de los tribunales británicos y estadounidenses, varios comentaristas analizaban la necesidad de implicar a los padres en cualquier decisión de abortar de uno de sus hijos. John Kass, columnista del Chicago Tribune, observaba el 30 de noviembre que lo que está en juego es un tema crucial para todas las familias.El peso de seguir adelante con una cosa tan grave como un aborto no es algo con lo que a ninguna hija se la pueda dejar sola, comentaba Kass. Y las hijas temerosas de decepcionar a sus padres al revelarles su embarazo deberían confiar más en el amor de sus padres, afirmaba.
Dani Caravelli, escribiendo en el periódico Scotland on Sunday el 13 de noviembre, comentaba que se está privando a los padres del derecho a ofrecer consejo y apoyo en el área de la actividad sexual. Se puede incluso multar a los padres si sus hijos se saltan la escuela, pero se quedan a oscuras si buscan abortar, observaba.
De hecho, el tema de la confidencialidad ha sido una pieza clave de la campaña del gobierno de Blair en el área de la salud sexual. No obstante, al mismo tiempo que el gobierno insiste en dejar a oscuras a los padres, y a pesar de los millones gastados en campañas de salud sexual, han aumentado los embarazos adolescentes.
«Para ser más claros, el aumento ha sido mayor en las zonas del país que han sido más objeto de los esfuerzos del gobierno», observaba Caravelli.Los padres no son perfectos, admitía, pero tampoco lo son los asistentes sanitarios, que no conocen a sus pacientes y pueden verse influidos por el entusiasmo del gobierno por el aborto como la solución a cualquier embarazo «imprevisto».
Otro defecto tiene que ver en cómo consideran los tribunales la capacidad de los adolescentes. En un comentario el 13 de marzo en el Boston Globe, Christopher Shea observaba que, en el entonces reciente caso de Roper vs. Simmons, el Tribunal Supremo sentenció que era «cruel e inusual» ejecutar a alguien con menos de 18 años.En los argumentos expuestos ante el tribunal, la American Psychological Association indicó que «la impulsividad, la susceptibilidad a la presión de los compañeros, e incluso el subdesarrollo físico del cerebro hace a los adolescentes menos culpables de sus acciones que los adultos legales», escribía Shea.
No obstante, en un caso de 1990, sobre el consentimiento paterno al aborto, la misma asociación defendió la capacidad mental de los menores para decidir por ellos mismo los complejos temas implicados en un aborto. Defender el aborto, según parece, permite que se eliminen los estándares normales de salud y cuidado de los menores.
ZSI06020401
Presos de Sierra Chica vuelven a picar piedra, como hace un siglo
Cada día, unos ochenta detenidos explotan una cantera durante cinco horas
Es una iniciativa del Ministerio de Justicia bonaerense. Proyectan triplicar en el futuro el número de los presos trabajadores. La explotación se inició en 1890 .
SIERRA CHICA.- La maza golpea una y otra vez contra la piedra. La roca, enorme, permanece indemne. El hombre, sin embargo, no está dispuesto a abandonar el desafío; camina unos pasos, se acomoda y mide a su contrincante. "Está buscando la veta", susurra alguien. Silencio: el hombre necesita concentración. La maza se levanta en el aire y cae con fuerza. El estallido consagra la victoria. Entre los restos de piedra, el hombre sonríe, luego baja la cabeza y todos vuelven a su rutina. Son 80 los reclusos de la Unidad Penal 2 que hoy, como hace un siglo, trabajan picando piedra en la cantera de Sierra Chica, a 350 kilómetros de la Capital y a doce de Olavarría, en el centro de la provincia de Buenos Aires.
En la tercera cárcel más poblada de la provincia, tristemente célebre por el sangriento motín ocurrido en marzo de 1996, se espera con ansias que este número de trabajadores se triplique. Desde diciembre último, la Subsecretaría de Políticas Penitenciarias y Readaptación Social del Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires está realizando las gestiones para concretar un proyecto que apunta a una explotación a pleno de la cantera; lo que permitiría triplicar el número de presos trabajadores.
El director del penal, el inspector mayor Carlos Castrovinci, es uno de los principales promotores de esta iniciativa. "Hoy, la cantera está en condiciones de empezar a trabajar, pero faltan algunas cositas administrativas que ya están por resolverse", asegura el responsable de la unidad donde conviven 1600 internos. Se refiere al traspaso definitivo de las tierras a manos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ya que las parcelas pertenecían originariamente a la policía de la provincia y el 22 de diciembre último se formalizó la entrega de las escrituras. "Esa titularidad nos va a llevar a ser legítimos explotadores de la cantera; entonces vamos a poder empezar a dinamitar", explica, y se entusiasma Castrovinci.
El tema -según dice- es lograr la cantidad de piedra suficiente para alimentar la máquina procesadora. La cantera Como una suerte de anfiteatro de piedra, la cantera se convierte en el escenario donde los presos, de 7 a 12, desarrollan su tarea. Oculto detrás de las enormes paredes rocosas, un reforzado y altamente custodiado cerco perimetral se encarga de dejar en claro los límites.
Divididos en grupos de cuatro, los reclusos ensayan con sus mazas un ritmo metálico y seco que se convierte en música. El sol que pega sobre los cuerpos hace olvidar por un momento el encierro, el límpido cielo y el verde a lo lejos permiten imaginar una realidad más allá de los muros que marcan el encierro. En cada bocanada de aire que toman, se filtra el intenso olor a tierra y campo abierto.
Hacia 1882, el país no contaba aún con una cárcel de máxima seguridad para penados. La necesidad era inminente; en marzo de ese año, comenzó a construirse, entonces, la Unidad 2. El lugar elegido fue Sierra Chica. Dos fueron los motivos que determinaron su ubicación: la cercanía con las vías del ferrocarril y la existencia de una cantera en sus inmediaciones, la cual permitiría obtener la piedra necesaria para su construcción.
En 1890 se inició la explotación de la cantera por parte de los presos. En un principio, en el penal se producían adoquines y bloques que eran utilizados por la Dirección de Vialidad en la pavimentación. Luego, a través de la adquisición de maquinaria, los reclusos empezaron a fabricar caños de hormigón, muebles y mosaicos. "El piso de la catedral de La Plata está hecho con granito de Sierra Chica", comenta entre la anécdota y el orgullo, Gustavo Jofre, el jefe de talleres del penal.
En sus mejores tiempos, la cantera llegó a generar alrededor de 90.000 toneladas anuales de piedra y más de 400 puestos de trabajo para los internos. La crisis desatada en el país a principios de 2001 marcó el fin -entre muchas otras cosas- de toda actividad en la cantera. "En épocas duras del país, las máquinas que se rompían no se reparaban y el dinero para las explotaciones se fue perdiendo.
Así estuvo más de dos años", explicó el titular del SPB, Fernando Díaz, para quien el trabajo y el estudio son las formas de darles la oportunidad a los internos de insertarse en la sociedad. "Vimos que, activando la cantera, rápidamente podíamos empezar a darles trabajo a muchos reclusos", dijo. Hoy todo el trabajo que se realiza en el lugar es de forma manual. A puros mazazos, los presos que participan de la explotación sólo llegan a producir piedra suficiente para poner en funcionamiento la trituradora una vez cada dos semanas.
"Esto recién empieza, pero se trata de poder tener, con la cantera en marcha y aceitando el engranaje nuevamente, por lo menos 300 o 400 presos extramuros", pronostica ilusionado Castrovinci, que ha pasado 27 de sus 44 años en el Servicio Penitenciario.
Cada día, cuando el sol llega a lo alto del cielo, señala la hora del regreso. Formados en fila, los internos esperan frente a las puertas del penal. Un guardia los cuenta y da la orden. El portón se abre, casi agónico. Cansados y en silencio, uno tras otro los presos vuelven a los custodiados muros que marcan el cautiverio. Cuando mañana, a las 7, el portón vuelva a abrirse, las expresiones en sus rostros serán diferentes.
http://www.lanacion.com.ar/777942
Cada día, unos ochenta detenidos explotan una cantera durante cinco horas
Es una iniciativa del Ministerio de Justicia bonaerense. Proyectan triplicar en el futuro el número de los presos trabajadores. La explotación se inició en 1890 .
SIERRA CHICA.- La maza golpea una y otra vez contra la piedra. La roca, enorme, permanece indemne. El hombre, sin embargo, no está dispuesto a abandonar el desafío; camina unos pasos, se acomoda y mide a su contrincante. "Está buscando la veta", susurra alguien. Silencio: el hombre necesita concentración. La maza se levanta en el aire y cae con fuerza. El estallido consagra la victoria. Entre los restos de piedra, el hombre sonríe, luego baja la cabeza y todos vuelven a su rutina. Son 80 los reclusos de la Unidad Penal 2 que hoy, como hace un siglo, trabajan picando piedra en la cantera de Sierra Chica, a 350 kilómetros de la Capital y a doce de Olavarría, en el centro de la provincia de Buenos Aires.
En la tercera cárcel más poblada de la provincia, tristemente célebre por el sangriento motín ocurrido en marzo de 1996, se espera con ansias que este número de trabajadores se triplique. Desde diciembre último, la Subsecretaría de Políticas Penitenciarias y Readaptación Social del Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires está realizando las gestiones para concretar un proyecto que apunta a una explotación a pleno de la cantera; lo que permitiría triplicar el número de presos trabajadores.
El director del penal, el inspector mayor Carlos Castrovinci, es uno de los principales promotores de esta iniciativa. "Hoy, la cantera está en condiciones de empezar a trabajar, pero faltan algunas cositas administrativas que ya están por resolverse", asegura el responsable de la unidad donde conviven 1600 internos. Se refiere al traspaso definitivo de las tierras a manos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ya que las parcelas pertenecían originariamente a la policía de la provincia y el 22 de diciembre último se formalizó la entrega de las escrituras. "Esa titularidad nos va a llevar a ser legítimos explotadores de la cantera; entonces vamos a poder empezar a dinamitar", explica, y se entusiasma Castrovinci.
El tema -según dice- es lograr la cantidad de piedra suficiente para alimentar la máquina procesadora. La cantera Como una suerte de anfiteatro de piedra, la cantera se convierte en el escenario donde los presos, de 7 a 12, desarrollan su tarea. Oculto detrás de las enormes paredes rocosas, un reforzado y altamente custodiado cerco perimetral se encarga de dejar en claro los límites.
Divididos en grupos de cuatro, los reclusos ensayan con sus mazas un ritmo metálico y seco que se convierte en música. El sol que pega sobre los cuerpos hace olvidar por un momento el encierro, el límpido cielo y el verde a lo lejos permiten imaginar una realidad más allá de los muros que marcan el encierro. En cada bocanada de aire que toman, se filtra el intenso olor a tierra y campo abierto.
Hacia 1882, el país no contaba aún con una cárcel de máxima seguridad para penados. La necesidad era inminente; en marzo de ese año, comenzó a construirse, entonces, la Unidad 2. El lugar elegido fue Sierra Chica. Dos fueron los motivos que determinaron su ubicación: la cercanía con las vías del ferrocarril y la existencia de una cantera en sus inmediaciones, la cual permitiría obtener la piedra necesaria para su construcción.
En 1890 se inició la explotación de la cantera por parte de los presos. En un principio, en el penal se producían adoquines y bloques que eran utilizados por la Dirección de Vialidad en la pavimentación. Luego, a través de la adquisición de maquinaria, los reclusos empezaron a fabricar caños de hormigón, muebles y mosaicos. "El piso de la catedral de La Plata está hecho con granito de Sierra Chica", comenta entre la anécdota y el orgullo, Gustavo Jofre, el jefe de talleres del penal.
En sus mejores tiempos, la cantera llegó a generar alrededor de 90.000 toneladas anuales de piedra y más de 400 puestos de trabajo para los internos. La crisis desatada en el país a principios de 2001 marcó el fin -entre muchas otras cosas- de toda actividad en la cantera. "En épocas duras del país, las máquinas que se rompían no se reparaban y el dinero para las explotaciones se fue perdiendo.
Así estuvo más de dos años", explicó el titular del SPB, Fernando Díaz, para quien el trabajo y el estudio son las formas de darles la oportunidad a los internos de insertarse en la sociedad. "Vimos que, activando la cantera, rápidamente podíamos empezar a darles trabajo a muchos reclusos", dijo. Hoy todo el trabajo que se realiza en el lugar es de forma manual. A puros mazazos, los presos que participan de la explotación sólo llegan a producir piedra suficiente para poner en funcionamiento la trituradora una vez cada dos semanas.
"Esto recién empieza, pero se trata de poder tener, con la cantera en marcha y aceitando el engranaje nuevamente, por lo menos 300 o 400 presos extramuros", pronostica ilusionado Castrovinci, que ha pasado 27 de sus 44 años en el Servicio Penitenciario.
Cada día, cuando el sol llega a lo alto del cielo, señala la hora del regreso. Formados en fila, los internos esperan frente a las puertas del penal. Un guardia los cuenta y da la orden. El portón se abre, casi agónico. Cansados y en silencio, uno tras otro los presos vuelven a los custodiados muros que marcan el cautiverio. Cuando mañana, a las 7, el portón vuelva a abrirse, las expresiones en sus rostros serán diferentes.
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"Si aumentan las inversiones, mejora el ingreso de los pobres"
Benegas Lynch (h.) analiza la economía
Hablar de liberalismo en la Argentina es hablar de Alberto Benegas Lynch (h.), aunque él jamás pretendería ser el dueño de esa doctrina en nuestro país. Acaso sería el único derecho de propiedad que no defendería con pasión. Y es que para este economista de renombre internacional el liberalismo “no es una cuestión política o de determinado partido, sino algo que puede estar en todos los partidos, por ser un deseo de libertad, el afán de retornar a los principios constitucionales de Alberdi”. Con la vehemencia de los convencidos y modales propios de un caballero de antaño, pero afable y directo, Benegas Lynch, que desprecia toda clase de estatismo, explica por qué un mendigo está mejor en Nueva York que en Calcuta, acusa al FMI y al Banco Mundial de ser muchas veces los responsables de la pobreza allí donde esos organismos desembarcaron con sus portafolios e intenciones rapaces, descalifica el concepto de justicia social y afirma que todavía más importante que la libre competencia del mercado es la competencia del hombre consigo mismo en pos de su mejoramiento personal.
Benegas Lynch es doctor en Economía y en Ciencias de Dirección. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, autor de más de quince libros y profesor en el doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina.
-¿Cómo definiría el liberalismo? -La mejor definición que encontré es ésta: "Liberalismo es el respeto irrestricto por los proyectos de vida del otro". Esto abarca aspectos éticos, filosóficos, jurídicos y económicos.
-Si alguien tiene un Van Gogh, ¿es lícito que lo destruya si le place, con la idea de que la propiedad privada es un valor primordial? ¿El liberalismo acepta que hay cosas que son bienes comunes y patrimonios de la humanidad? -Yo creo que cuando se asignan derechos de propiedad, el titular tiene el derecho de hacer lo que le plazca con lo propio, y en el caso particular que usted me presenta, de un Van Gogh, vale el mismo principio, aun cuando sería lamentable que alguien hiciera semejante cosa con una obra de arte.
-Si alguien es dueño de una tierra cultivable y la mantiene improductiva por tiempo indefinido, ¿considera justo que el gobierno la expropie? -No lo considero justo. ¿A criterio de quién una tierra no está "suficientemente" explotada? Ahora bien: supongamos que esté absolutamente inexplorada. Entonces uno se tiene que preguntar qué sucede si uno sobrevuela el planeta y se encuentra con que hay recursos marítimos, forestales, y de minería sin explotar. ¿Por qué esto es así? Porque no hay bastante capital para explotarlo todo. Ahora viene otra pregunta: ¿cómo se decide qué explotar y qué no? Hay dos formas de resolverlo: por los comités políticos o por los procesos del mercado y del sistema de precios.
-A partir de la lectura de la obra de Friedrich August von Hayek, Margaret Thatcher se convirtió al liberalismo y sostuvo que la sociedad es una ficción. ¿Comparte el concepto de la Dama de Hierro? -En su último libro, Hayek, premio Nobel de Economía, usa la expresión "orden extendido" para evitar la palabra "sociedad". Yo no me pondría muy enfático en esto, pero sí comprendo esto de eludir la palabra "sociedad" para evitar antropomorfismos tales como "la sociedad quiere", "la sociedad demanda", "la Nación reclama", "el pueblo decide", "la sociedad copula o se sonríe", lo cual impide identificar a los agentes reales de decisión en una sociedad.
-¿Cómo concilia un liberal católico como usted el principio liberal de que sólo es válida la justicia conmutativa, la transacción entre individuos, y el mandato católico de que debe existir una justicia social y distributiva? -Yo creo que no hay un mandato católico de justicia social, aunque sea algo que esté en las encíclicas y que yo, personalmente, no comparto. En primer lugar, cuando se habla de "justicia social" se incurre en una redundancia grotesca, porque no existe la justicia vegetal, mineral ni animal, sino sólo la humana y social. Pero hay otra cuestión, y es que la justicia social suele consistir en sacar a unos para darles a otros, lo cual contradice la definición clásica y sensata de "justicia", que es dar a cada cual lo que le corresponde. La cuestión no es ocuparse de la justicia social, sino mejorar los marcos institucionales del país.
-Pero hasta que se mejoran los marcos institucionales, ¿qué pasa con los más necesitados? ¿No se los debe ayudar? -Yo creo que es muy importante recordar que todos venimos de la marginalidad más espantosa, cuando no del mono. Venimos de gente miserable, de las hambrunas y las pestes; todos: usted y yo. Todos venimos de las cavernas. El tema es cómo se hace para pasar de una situación de miseria espantosa a una de menor pobreza o de riqueza relativa. El modo es maximizar tasas de capitalización para que haya aumento de ingresos y de salarios en términos reales. Si con la mejor intención queremos saltearnos eso, en el fondo estamos condenando a la gente más necesitada.
-John Keynes dijo que, a largo plazo, la oferta y la demanda acaban equilibrándose, pero el problema es que a largo plazo estamos todos muertos. ¿Cuál es su opinión sobre un país con tan alto índice de pobreza? -En todos los países existe este "mientras tanto". El tema es que el mendigo más extremo en Nueva York está mejor que el mendigo más extremo de Calcuta. ¿Por qué? Porque las propinas son mayores en Nueva York. El aumento de inversiones hace que los pobres aumenten sus ingresos, y es muy importante tenerlo en cuenta. Por otra parte, me parece que en general se ha denigrado algo que es sacrosanto, y es la palabra "caridad". Esto sucedió cuando apareció muy recientemente el mal llamado "Estado benefactor". El aparato de fuerza no puede hacer beneficencia. La caridad es algo privado. Le pongo un ejemplo: si en la puerta de su casa hay un inválido que pide plata y yo veo que usted no le da y entonces salto el cerco, le arranco su billetera y se la entrego al necesitado, yo no hice un acto de caridad, sino que cometí un atraco. La caridad, por definición, está hecha con recursos propios y voluntariamente.
-Si un Estado fuerte es pernicioso para el crecimiento de un país, ¿cómo explica la prosperidad de países como Suecia y Finlandia, en los que rigen impuestos progresivos, o la de China, donde el Estado tiene un papel preponderante? -Fíjese que en Suecia hay cambios significativos y dramáticos. Los jóvenes se están yendo porque el Estado no da abasto con las necesidades de la gente, y la razón es que, desde un punto de vista técnico, no hay nada que sea gratuito. Siempre alguien termina pagando. En cuanto al impuesto progresivo, precisamente en Suecia se hizo un análisis para demostrar que el impuesto progresivo es un perjuicio inmenso para los pobres.
-A propósito del caso chino, ¿cree que el progreso económico va a terminar debilitando el poder estatal o provocando la caída del comunismo? -Es una pregunta difícil. No sé qué va a predominar. Lo que sí se observa en China es que en los islotes en los que funcionan los incentivos y hay propiedad privada y gestiones más o menos independientes, hay un aumento asombroso de la producción, pero hay una tensión evidente entre el aparato comunista y el mercado en esa nación.
-Si la distribución por medio del mercado alienta, supuestamente, la libre competencia, ¿qué sucede con los que no son aptos para competir con los más poderosos? -La palabra "poder" es interesante. A veces se usan metáforas tales como "el rey del chocolate", y no son metáforas conducentes, así como tampoco frases del marketing como "la conquista del mercado", "invasión de productos", etcétera. Si llega al país un perfume de Francia que las mujeres prefieren no puede hablarse de invasión, porque no estamos hablando de tropas de ocupación, sino de productos exitosos. Y lo mismo con el poder. En sistemas abiertos, el poder está en la gente. En un supermercado, es la gente la que decide qué cantidad de tomates compra, o de lechuga, o de rabanitos, y con esas decisiones lo que hace es asignar recursos.
-A partir de la idea de que el libre mercado favorece el crecimiento, ¿cree que la Argentina y Brasil deberían abrirse al ALCA, a pesar de los subsidios agrícolas norteamericanos? -Yo creo que las integraciones regionales son un pretexto infantil, porque todavía, después de doscientos treinta años de debate, no se han comprendido las ventajas del libre cambio. Si en la Argentina los dirigentes hubieran comprendido que es mejor comprar más barato y de mejor calidad, y no más caro y de peor calidad, tendríamos aranceles cero y tipo de cambio libre. En la Argentina, tiene mala prensa la apertura comercial porque siempre se hizo en forma truculenta. Esto es: aranceles en serrucho, con protecciones y desprotecciones dispares (lo cual crea cuellos de botella insalvables entre los insumos y el producto final), tipos de cambio falseados, entrada de dólares no como consecuencia de las exportaciones sino de la deuda, etcétera. A veces se dice: "Pero si ponemos aranceles cero y tipo de cambio libre, compraríamos todo afuera". No es así, porque si no vendemos nada no podemos comprar nada y el dólar se va al infinito.
-¿Le parece justo que ricos y pobres paguen por igual el impuesto al IVA? -Me parece un buen impuesto. Ahora, fíjese que el que elaboró originalmente la idea del IVA lo hizo con la intención de sustituir todos los demás impuestos, pero resulta que cuando en nuestro país se propone un nuevo impuesto para sustituir a los demás es casi seguro que el nuevo impuesto no va a sustituir nada, sino que va a ser agregado. Hay una maraña fiscal fenomenal en la Argentina.
-Si el Estado debe reducirse a asegurar el cumplimiento de los contratos, proteger la propiedad privada, alentar la libre competencia y evitar los monopolios, ¿quién debería ocuparse de casos como la eutanasia o el aborto? -Yo creo que el aborto es un homicidio en el seno materno. Entonces, la agencia que se ocupa de la justicia en el Estado debe ser la encargada de los casos de aborto, como de cualquier otro homicidio.
-¿Qué plan social sugeriría para ayudar a los más necesitados? -Los planes sociales genuinos son los que proceden de la actividad privada filantrópica.
-¿El liberalismo favorece a las pequeñas y medianas empresas o, más bien, a las grandes? -Las llamadas "grandes empresas" nacieron siendo chicas. Si llegaron a ser grandes es porque en los mercados libres la gente las apoyó más. Mire, si no, el caso de IBM y Apple. Esta última empezó en un garaje, con tres chicos que le terminaron sacando un mercado enorme a IBM.
-¿La sola libertad del mercado alcanza para crear pymes, que son las mayores fuentes de trabajo, o se necesita que el Estado tenga una estrategia para fomentar la producción, por medio de la creación de distritos industriales y cadenas de valor? -No, yo creo que eso es enormemente perjudicial. Creo que cuando se habla de zonas en donde hay excepciones fiscales, aparecen empresarios oportunistas que hacen daño al país, porque otros van a tener que pagar las diferencias de esa reducción de impuestos. Fomentar implica sacar recursos a los rabanitos eficientes para dárselos a los tornillos ineficientes que el aparato político decidió promover.
-¿Qué opinión le merecen el FMI y el Banco Mundial? -Yo creo que uno y otro son en gran medida responsables de la pobreza y de la corrupción de muchos países del mundo.
-¿Cree que también deberían desaparecer los bancos centrales? -Esto es algo más complejo, pero, efectivamente, los bancos centrales tienen tres opciones: decidir a qué tasa van a emitir, a qué tasa van a contraer, o dejar igual la masa monetaria. Cualquiera de estas tres decisiones va a afectar los precios relativos. Por lo tanto, el tema es no manipular la moneda y que la gente pueda elegir cuáles son los activos monetarios con los que se siente segura. Todos los bancos centrales que han existido para preservar el valor de la moneda terminaron hundiendo el valor de la moneda, incluso en Estados Unidos. Este país tiene ahora una situación gravísima, con 500.000 millones de dólares de déficit.
-¿No hay una pretensión del liberalismo de que la gente circule a la velocidad del capital y sea capaz de acomodarse a sus virajes y reflejos, cosa que en la realidad no sucede? -Cuando hablamos de esos virajes, que en efecto ocurren, son en realidad virajes de la gente, y no del capital.
-Juan Pablo II denunció los tres grandes peligros del capitalismo: la alienación del trabajador, por causa de la competencia y el consumismo, la explotación, por causa de la hiperproductividad, y la exclusión, ya que la libertad del mercado no alcanza para que todos trabajen? ¿Comparte estos conceptos? -Yo soy un admirador de Juan Pablo II por dos motivos, primero por sus pedidos de perdón y segundo por su ecumenismo. Pero yo creo que debe haber una separación absoluta del poder y la religión. Y en cuanto al orden de la vida espiritual, creo que la competencia más interesante es la que libra cada persona en su fuero íntimo para ser cada día mejor. Es un asunto personal y privado.
-Cuando el rey de Francia le dijo a Juana de Arco que le pidiera cualquier cosa por sus servicios prestados, la heroína pidió que su ciudad natal, Domrémy, quedara exenta de pagar impuestos, cosa que el rey le concedió. ¿Usted pediría lo mismo, si tuviera la oportunidad? -No, porque un privilegio semejante implicaría que el resto de la sociedad terminara pagando por mí, lo cual sería una enorme injusticia.
-¿Cómo explica la contradicción de que el capitalismo propicie la prosperidad del trabajador y, a la vez, lo convierta en un consumista feroz que acaba gastando sus ganancias en necesidades superfluas? -A mí la palabra "capitalismo" no me atrae mucho, porque se restringe a la cuestión material. Prefiero la palabra "liberalismo", porque abarca aspectos éticos, filosóficos, jurídicos, etcétera. Pero esto de las necesidades superfluas está conectado con el tema de la publicidad, y me parece importante señalar que la publicidad intenta persuadir y no imponer. Si la publicidad tuviera el poder de imponer, llegaríamos a la conclusión de que con la publicidad se puede convencer a la gente de que en lugar de automóviles comprara monopatines, o dejara la electricidad y volviera a las velas. Se trata de un problema de valores y de gustos, no del mercado. El mercado refleja los gustos y las preferencias de la gente. Si esos gustos están puestos en cosas ordinarias o superfluas, es algo que se tiene que corregir a través de la persuasión y la educación.
Por Sebastián Dozo Moreno, de la Redacción de LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/777939
Benegas Lynch (h.) analiza la economía
Hablar de liberalismo en la Argentina es hablar de Alberto Benegas Lynch (h.), aunque él jamás pretendería ser el dueño de esa doctrina en nuestro país. Acaso sería el único derecho de propiedad que no defendería con pasión. Y es que para este economista de renombre internacional el liberalismo “no es una cuestión política o de determinado partido, sino algo que puede estar en todos los partidos, por ser un deseo de libertad, el afán de retornar a los principios constitucionales de Alberdi”. Con la vehemencia de los convencidos y modales propios de un caballero de antaño, pero afable y directo, Benegas Lynch, que desprecia toda clase de estatismo, explica por qué un mendigo está mejor en Nueva York que en Calcuta, acusa al FMI y al Banco Mundial de ser muchas veces los responsables de la pobreza allí donde esos organismos desembarcaron con sus portafolios e intenciones rapaces, descalifica el concepto de justicia social y afirma que todavía más importante que la libre competencia del mercado es la competencia del hombre consigo mismo en pos de su mejoramiento personal.
Benegas Lynch es doctor en Economía y en Ciencias de Dirección. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, autor de más de quince libros y profesor en el doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina.
-¿Cómo definiría el liberalismo? -La mejor definición que encontré es ésta: "Liberalismo es el respeto irrestricto por los proyectos de vida del otro". Esto abarca aspectos éticos, filosóficos, jurídicos y económicos.
-Si alguien tiene un Van Gogh, ¿es lícito que lo destruya si le place, con la idea de que la propiedad privada es un valor primordial? ¿El liberalismo acepta que hay cosas que son bienes comunes y patrimonios de la humanidad? -Yo creo que cuando se asignan derechos de propiedad, el titular tiene el derecho de hacer lo que le plazca con lo propio, y en el caso particular que usted me presenta, de un Van Gogh, vale el mismo principio, aun cuando sería lamentable que alguien hiciera semejante cosa con una obra de arte.
-Si alguien es dueño de una tierra cultivable y la mantiene improductiva por tiempo indefinido, ¿considera justo que el gobierno la expropie? -No lo considero justo. ¿A criterio de quién una tierra no está "suficientemente" explotada? Ahora bien: supongamos que esté absolutamente inexplorada. Entonces uno se tiene que preguntar qué sucede si uno sobrevuela el planeta y se encuentra con que hay recursos marítimos, forestales, y de minería sin explotar. ¿Por qué esto es así? Porque no hay bastante capital para explotarlo todo. Ahora viene otra pregunta: ¿cómo se decide qué explotar y qué no? Hay dos formas de resolverlo: por los comités políticos o por los procesos del mercado y del sistema de precios.
-A partir de la lectura de la obra de Friedrich August von Hayek, Margaret Thatcher se convirtió al liberalismo y sostuvo que la sociedad es una ficción. ¿Comparte el concepto de la Dama de Hierro? -En su último libro, Hayek, premio Nobel de Economía, usa la expresión "orden extendido" para evitar la palabra "sociedad". Yo no me pondría muy enfático en esto, pero sí comprendo esto de eludir la palabra "sociedad" para evitar antropomorfismos tales como "la sociedad quiere", "la sociedad demanda", "la Nación reclama", "el pueblo decide", "la sociedad copula o se sonríe", lo cual impide identificar a los agentes reales de decisión en una sociedad.
-¿Cómo concilia un liberal católico como usted el principio liberal de que sólo es válida la justicia conmutativa, la transacción entre individuos, y el mandato católico de que debe existir una justicia social y distributiva? -Yo creo que no hay un mandato católico de justicia social, aunque sea algo que esté en las encíclicas y que yo, personalmente, no comparto. En primer lugar, cuando se habla de "justicia social" se incurre en una redundancia grotesca, porque no existe la justicia vegetal, mineral ni animal, sino sólo la humana y social. Pero hay otra cuestión, y es que la justicia social suele consistir en sacar a unos para darles a otros, lo cual contradice la definición clásica y sensata de "justicia", que es dar a cada cual lo que le corresponde. La cuestión no es ocuparse de la justicia social, sino mejorar los marcos institucionales del país.
-Pero hasta que se mejoran los marcos institucionales, ¿qué pasa con los más necesitados? ¿No se los debe ayudar? -Yo creo que es muy importante recordar que todos venimos de la marginalidad más espantosa, cuando no del mono. Venimos de gente miserable, de las hambrunas y las pestes; todos: usted y yo. Todos venimos de las cavernas. El tema es cómo se hace para pasar de una situación de miseria espantosa a una de menor pobreza o de riqueza relativa. El modo es maximizar tasas de capitalización para que haya aumento de ingresos y de salarios en términos reales. Si con la mejor intención queremos saltearnos eso, en el fondo estamos condenando a la gente más necesitada.
-John Keynes dijo que, a largo plazo, la oferta y la demanda acaban equilibrándose, pero el problema es que a largo plazo estamos todos muertos. ¿Cuál es su opinión sobre un país con tan alto índice de pobreza? -En todos los países existe este "mientras tanto". El tema es que el mendigo más extremo en Nueva York está mejor que el mendigo más extremo de Calcuta. ¿Por qué? Porque las propinas son mayores en Nueva York. El aumento de inversiones hace que los pobres aumenten sus ingresos, y es muy importante tenerlo en cuenta. Por otra parte, me parece que en general se ha denigrado algo que es sacrosanto, y es la palabra "caridad". Esto sucedió cuando apareció muy recientemente el mal llamado "Estado benefactor". El aparato de fuerza no puede hacer beneficencia. La caridad es algo privado. Le pongo un ejemplo: si en la puerta de su casa hay un inválido que pide plata y yo veo que usted no le da y entonces salto el cerco, le arranco su billetera y se la entrego al necesitado, yo no hice un acto de caridad, sino que cometí un atraco. La caridad, por definición, está hecha con recursos propios y voluntariamente.
-Si un Estado fuerte es pernicioso para el crecimiento de un país, ¿cómo explica la prosperidad de países como Suecia y Finlandia, en los que rigen impuestos progresivos, o la de China, donde el Estado tiene un papel preponderante? -Fíjese que en Suecia hay cambios significativos y dramáticos. Los jóvenes se están yendo porque el Estado no da abasto con las necesidades de la gente, y la razón es que, desde un punto de vista técnico, no hay nada que sea gratuito. Siempre alguien termina pagando. En cuanto al impuesto progresivo, precisamente en Suecia se hizo un análisis para demostrar que el impuesto progresivo es un perjuicio inmenso para los pobres.
-A propósito del caso chino, ¿cree que el progreso económico va a terminar debilitando el poder estatal o provocando la caída del comunismo? -Es una pregunta difícil. No sé qué va a predominar. Lo que sí se observa en China es que en los islotes en los que funcionan los incentivos y hay propiedad privada y gestiones más o menos independientes, hay un aumento asombroso de la producción, pero hay una tensión evidente entre el aparato comunista y el mercado en esa nación.
-Si la distribución por medio del mercado alienta, supuestamente, la libre competencia, ¿qué sucede con los que no son aptos para competir con los más poderosos? -La palabra "poder" es interesante. A veces se usan metáforas tales como "el rey del chocolate", y no son metáforas conducentes, así como tampoco frases del marketing como "la conquista del mercado", "invasión de productos", etcétera. Si llega al país un perfume de Francia que las mujeres prefieren no puede hablarse de invasión, porque no estamos hablando de tropas de ocupación, sino de productos exitosos. Y lo mismo con el poder. En sistemas abiertos, el poder está en la gente. En un supermercado, es la gente la que decide qué cantidad de tomates compra, o de lechuga, o de rabanitos, y con esas decisiones lo que hace es asignar recursos.
-A partir de la idea de que el libre mercado favorece el crecimiento, ¿cree que la Argentina y Brasil deberían abrirse al ALCA, a pesar de los subsidios agrícolas norteamericanos? -Yo creo que las integraciones regionales son un pretexto infantil, porque todavía, después de doscientos treinta años de debate, no se han comprendido las ventajas del libre cambio. Si en la Argentina los dirigentes hubieran comprendido que es mejor comprar más barato y de mejor calidad, y no más caro y de peor calidad, tendríamos aranceles cero y tipo de cambio libre. En la Argentina, tiene mala prensa la apertura comercial porque siempre se hizo en forma truculenta. Esto es: aranceles en serrucho, con protecciones y desprotecciones dispares (lo cual crea cuellos de botella insalvables entre los insumos y el producto final), tipos de cambio falseados, entrada de dólares no como consecuencia de las exportaciones sino de la deuda, etcétera. A veces se dice: "Pero si ponemos aranceles cero y tipo de cambio libre, compraríamos todo afuera". No es así, porque si no vendemos nada no podemos comprar nada y el dólar se va al infinito.
-¿Le parece justo que ricos y pobres paguen por igual el impuesto al IVA? -Me parece un buen impuesto. Ahora, fíjese que el que elaboró originalmente la idea del IVA lo hizo con la intención de sustituir todos los demás impuestos, pero resulta que cuando en nuestro país se propone un nuevo impuesto para sustituir a los demás es casi seguro que el nuevo impuesto no va a sustituir nada, sino que va a ser agregado. Hay una maraña fiscal fenomenal en la Argentina.
-Si el Estado debe reducirse a asegurar el cumplimiento de los contratos, proteger la propiedad privada, alentar la libre competencia y evitar los monopolios, ¿quién debería ocuparse de casos como la eutanasia o el aborto? -Yo creo que el aborto es un homicidio en el seno materno. Entonces, la agencia que se ocupa de la justicia en el Estado debe ser la encargada de los casos de aborto, como de cualquier otro homicidio.
-¿Qué plan social sugeriría para ayudar a los más necesitados? -Los planes sociales genuinos son los que proceden de la actividad privada filantrópica.
-¿El liberalismo favorece a las pequeñas y medianas empresas o, más bien, a las grandes? -Las llamadas "grandes empresas" nacieron siendo chicas. Si llegaron a ser grandes es porque en los mercados libres la gente las apoyó más. Mire, si no, el caso de IBM y Apple. Esta última empezó en un garaje, con tres chicos que le terminaron sacando un mercado enorme a IBM.
-¿La sola libertad del mercado alcanza para crear pymes, que son las mayores fuentes de trabajo, o se necesita que el Estado tenga una estrategia para fomentar la producción, por medio de la creación de distritos industriales y cadenas de valor? -No, yo creo que eso es enormemente perjudicial. Creo que cuando se habla de zonas en donde hay excepciones fiscales, aparecen empresarios oportunistas que hacen daño al país, porque otros van a tener que pagar las diferencias de esa reducción de impuestos. Fomentar implica sacar recursos a los rabanitos eficientes para dárselos a los tornillos ineficientes que el aparato político decidió promover.
-¿Qué opinión le merecen el FMI y el Banco Mundial? -Yo creo que uno y otro son en gran medida responsables de la pobreza y de la corrupción de muchos países del mundo.
-¿Cree que también deberían desaparecer los bancos centrales? -Esto es algo más complejo, pero, efectivamente, los bancos centrales tienen tres opciones: decidir a qué tasa van a emitir, a qué tasa van a contraer, o dejar igual la masa monetaria. Cualquiera de estas tres decisiones va a afectar los precios relativos. Por lo tanto, el tema es no manipular la moneda y que la gente pueda elegir cuáles son los activos monetarios con los que se siente segura. Todos los bancos centrales que han existido para preservar el valor de la moneda terminaron hundiendo el valor de la moneda, incluso en Estados Unidos. Este país tiene ahora una situación gravísima, con 500.000 millones de dólares de déficit.
-¿No hay una pretensión del liberalismo de que la gente circule a la velocidad del capital y sea capaz de acomodarse a sus virajes y reflejos, cosa que en la realidad no sucede? -Cuando hablamos de esos virajes, que en efecto ocurren, son en realidad virajes de la gente, y no del capital.
-Juan Pablo II denunció los tres grandes peligros del capitalismo: la alienación del trabajador, por causa de la competencia y el consumismo, la explotación, por causa de la hiperproductividad, y la exclusión, ya que la libertad del mercado no alcanza para que todos trabajen? ¿Comparte estos conceptos? -Yo soy un admirador de Juan Pablo II por dos motivos, primero por sus pedidos de perdón y segundo por su ecumenismo. Pero yo creo que debe haber una separación absoluta del poder y la religión. Y en cuanto al orden de la vida espiritual, creo que la competencia más interesante es la que libra cada persona en su fuero íntimo para ser cada día mejor. Es un asunto personal y privado.
-Cuando el rey de Francia le dijo a Juana de Arco que le pidiera cualquier cosa por sus servicios prestados, la heroína pidió que su ciudad natal, Domrémy, quedara exenta de pagar impuestos, cosa que el rey le concedió. ¿Usted pediría lo mismo, si tuviera la oportunidad? -No, porque un privilegio semejante implicaría que el resto de la sociedad terminara pagando por mí, lo cual sería una enorme injusticia.
-¿Cómo explica la contradicción de que el capitalismo propicie la prosperidad del trabajador y, a la vez, lo convierta en un consumista feroz que acaba gastando sus ganancias en necesidades superfluas? -A mí la palabra "capitalismo" no me atrae mucho, porque se restringe a la cuestión material. Prefiero la palabra "liberalismo", porque abarca aspectos éticos, filosóficos, jurídicos, etcétera. Pero esto de las necesidades superfluas está conectado con el tema de la publicidad, y me parece importante señalar que la publicidad intenta persuadir y no imponer. Si la publicidad tuviera el poder de imponer, llegaríamos a la conclusión de que con la publicidad se puede convencer a la gente de que en lugar de automóviles comprara monopatines, o dejara la electricidad y volviera a las velas. Se trata de un problema de valores y de gustos, no del mercado. El mercado refleja los gustos y las preferencias de la gente. Si esos gustos están puestos en cosas ordinarias o superfluas, es algo que se tiene que corregir a través de la persuasión y la educación.
Por Sebastián Dozo Moreno, de la Redacción de LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/777939
Nuevas formas de disciplinamiento político
Hugo Chávez y Evo Morales padecen el estilo con que EE.UU. y usinas intelectuales internacionales desacreditan a sus gobiernos.
Oscar Raúl Cardoso. ocardoso@clarin.com
La política enseña desde hace mucho y en todas las latitudes que, cuando la verdad no alcanza, hay que echar mano a la mentira que difama al enemigo. Y aunque el juego no es nuevo, aún es posible asombrarse por las formas en que lo practican los hombres.Los presidentes venezolano, Hugo Chávez, y boliviano, Evo Morales, —dos figuras latinoamericanas que Washington ama odiar— fueron en las últimas semanas los nítidos espejos de aquel juego y reflejaron la intensidad que éste adquiere en América.
Chávez es ya un clásico blanco contemporáneo de este arrojar dardos retóricos, así que no hubo mucha sorpresa, hace un par de días, cuando el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, lo calificó como un nuevo Adolfo Hitler en ciernes. La enormidad no es nueva y cabe recordar que el propio jefe de Rumsfeld, George W. Bush, fue víctima de la misma comparación en la segunda mitad del 2002. Quien era entonces ministra de Justicia de Alemania, Herta Daeubler-Gmelin, aseguró que Bush, al igual que el líder del III Reich, agitaba la idea de la guerra para obnubilar a su propio electorado. Después sobrevino la invasión a Irak del 2003 y el paralelo ya no pareció tan loco a una buena parte de la opinión pública mundial.Pero la ministra había ido demasiado lejos y debió renunciar a su cargo —mientras el jefe de Gobierno, Gerhard Schroeder, se desvivía por desautorizarla—, algo que seguramente no le sucederá en esta oportunidad a Rumsfeld.
Lo de Morales es aún más llamativo. Apenas si ha empezado a gobernar y ya se le está imputando de todo, literalmente de todo. Aquí conviene establecer los diferentes estilos de difamación posible: están los exabruptos casi groseros al estilo Rumsfeld, pero la práctica puede también adquirir la sofisticación del análisis político y de la exposición académica.En esta segunda dimensión el mandatario boliviano fue acusado esta misma semana de promover la transformación de su país en una "colonia bolivariana", esto es, en la primera sucursal chavista en la región.
Fue en un comentario editorial publicado en Los Tiempos de Cochabamba —diario que eligió tempranamente la ruta opositora— bajo la firma de José Brechner, que incluso especulaba con el ingreso a territorio boliviano de tropas venezolanas, aunque no hay un solo indicio en esa absurda dirección.Lo de Brechner está, por pervertido que parezca su argumento, dentro de las reglas de juego de cualquier oposición doméstica. Pero un dato llamativo es que el artículo fue reproducido, íntegro y en su versión en inglés, un día después por el servicio informativo de The Financial Times, que le aportó la cuota adicional de autoridad del matutino inglés.
La mentira como la mejor arquitectura se construye de a poco, desarrollando en el proceso un estilo que siempre tiene rasgos centrales comunes.En lo de Chávez y Morales ya es posible identificar al menos una característica central: de lo que se trata es de poner en tela de juicio la legitimidad democrática, nada menos. Porque en los procesos políticos que llevaron al gobierno a Chávez y Morales es imposible negar un origen democrático, hay que establecer ahora un nuevo umbral para lo aceptable: la legitimidad que aportan las elecciones y las pugnas democráticas sin vicios no son suficientes.
Hay verdad en la afirmación, sólo que no es la que quieren encontrar quienes la usan ahora. Cualquier gobernante electo puede deslegitimarse si traiciona su mandato o intenta restringir libertades y derechos básicos, y un buen ejemplo de esto está dado por los diez años de oprobio que Alberto Fujimori tuvo en Perú hasta que su aventura terminó en una fuga al exterior cuando aún gozaba de la investidura presidencial.
Pero aun así hace falta la comprobación concreta de esos desvíos, algo que en Venezuela y —mucho menos aún— en Bolivia es imposible detectar. Democracia y dictadura responden en esto a la misma ley que los objetos físicos: no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo; necesitan desplazarse recíprocamente para poder hacerlo.Para lidiar con esta dificultad existen la imaginación y la teoría política, o al menos la especulación ilustrada que puede pasar por teoría.
En el más reciente número (enero/febrero 2006) de la influyente revista bimensual Foreign Policy, el cientista político Javier Corrales, del Amherst College, da un salto cualitativo en la construcción del argumento, afirmando que Chávez está gestando una nueva forma de autoritarismo que no prescinde de las formas democráticas.La llama "autocracia competitiva" para la que el sistema democrático se convierte en un aliado.
El autócrata competitivo se vuelve tal cuando comprende que su fortaleza política le alcanza para competir con éxito en el marco democrático, pero no para abrumar a su oposición. "Chávez —escribe— es así diferente de otras dos clases de dictadores: el autócrata impopular, que tiene pocos seguidores y debe recurrir a la represión abierta, y el autócrata confortable, que tiene poca oposición y puede ejercer el poder de modo relajado".Es interesante notar que en el mismo artículo, Corrales admite que en Venezuela se pueden encontrar incluso "una oposición activa, elecciones y una sociedad civil vibrante", pero en la lógica paradójica que emplea el autor todas estas comprobaciones que podrían desmentir la tesis expuesta son empleadas en un intento por avalarla. Este es, advierte, el modelo de autoritarismo para el siglo XXI y el problema no es tanto que afecte a Venezuela sino que puede constituirse en un ejemplo a seguir en el resto de la región.
Escrito antes de que Morales obtuviera su mandato, el ensayo menciona aprensivamente las elecciones en Bolivia y en México.No se trata de pensar que Chávez está exento de críticas múltiples y justificadas o que Morales será un gobernante perfecto. Se trata de detectar e identificar la mentira que puede emplearse en el futuro cercano como justificación para operar contra el venezolano y el boliviano o cualquier otro en la región.
Copyright Clarín, 2006.
Hugo Chávez y Evo Morales padecen el estilo con que EE.UU. y usinas intelectuales internacionales desacreditan a sus gobiernos.
Oscar Raúl Cardoso. ocardoso@clarin.com
La política enseña desde hace mucho y en todas las latitudes que, cuando la verdad no alcanza, hay que echar mano a la mentira que difama al enemigo. Y aunque el juego no es nuevo, aún es posible asombrarse por las formas en que lo practican los hombres.Los presidentes venezolano, Hugo Chávez, y boliviano, Evo Morales, —dos figuras latinoamericanas que Washington ama odiar— fueron en las últimas semanas los nítidos espejos de aquel juego y reflejaron la intensidad que éste adquiere en América.
Chávez es ya un clásico blanco contemporáneo de este arrojar dardos retóricos, así que no hubo mucha sorpresa, hace un par de días, cuando el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, lo calificó como un nuevo Adolfo Hitler en ciernes. La enormidad no es nueva y cabe recordar que el propio jefe de Rumsfeld, George W. Bush, fue víctima de la misma comparación en la segunda mitad del 2002. Quien era entonces ministra de Justicia de Alemania, Herta Daeubler-Gmelin, aseguró que Bush, al igual que el líder del III Reich, agitaba la idea de la guerra para obnubilar a su propio electorado. Después sobrevino la invasión a Irak del 2003 y el paralelo ya no pareció tan loco a una buena parte de la opinión pública mundial.Pero la ministra había ido demasiado lejos y debió renunciar a su cargo —mientras el jefe de Gobierno, Gerhard Schroeder, se desvivía por desautorizarla—, algo que seguramente no le sucederá en esta oportunidad a Rumsfeld.
Lo de Morales es aún más llamativo. Apenas si ha empezado a gobernar y ya se le está imputando de todo, literalmente de todo. Aquí conviene establecer los diferentes estilos de difamación posible: están los exabruptos casi groseros al estilo Rumsfeld, pero la práctica puede también adquirir la sofisticación del análisis político y de la exposición académica.En esta segunda dimensión el mandatario boliviano fue acusado esta misma semana de promover la transformación de su país en una "colonia bolivariana", esto es, en la primera sucursal chavista en la región.
Fue en un comentario editorial publicado en Los Tiempos de Cochabamba —diario que eligió tempranamente la ruta opositora— bajo la firma de José Brechner, que incluso especulaba con el ingreso a territorio boliviano de tropas venezolanas, aunque no hay un solo indicio en esa absurda dirección.Lo de Brechner está, por pervertido que parezca su argumento, dentro de las reglas de juego de cualquier oposición doméstica. Pero un dato llamativo es que el artículo fue reproducido, íntegro y en su versión en inglés, un día después por el servicio informativo de The Financial Times, que le aportó la cuota adicional de autoridad del matutino inglés.
La mentira como la mejor arquitectura se construye de a poco, desarrollando en el proceso un estilo que siempre tiene rasgos centrales comunes.En lo de Chávez y Morales ya es posible identificar al menos una característica central: de lo que se trata es de poner en tela de juicio la legitimidad democrática, nada menos. Porque en los procesos políticos que llevaron al gobierno a Chávez y Morales es imposible negar un origen democrático, hay que establecer ahora un nuevo umbral para lo aceptable: la legitimidad que aportan las elecciones y las pugnas democráticas sin vicios no son suficientes.
Hay verdad en la afirmación, sólo que no es la que quieren encontrar quienes la usan ahora. Cualquier gobernante electo puede deslegitimarse si traiciona su mandato o intenta restringir libertades y derechos básicos, y un buen ejemplo de esto está dado por los diez años de oprobio que Alberto Fujimori tuvo en Perú hasta que su aventura terminó en una fuga al exterior cuando aún gozaba de la investidura presidencial.
Pero aun así hace falta la comprobación concreta de esos desvíos, algo que en Venezuela y —mucho menos aún— en Bolivia es imposible detectar. Democracia y dictadura responden en esto a la misma ley que los objetos físicos: no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo; necesitan desplazarse recíprocamente para poder hacerlo.Para lidiar con esta dificultad existen la imaginación y la teoría política, o al menos la especulación ilustrada que puede pasar por teoría.
En el más reciente número (enero/febrero 2006) de la influyente revista bimensual Foreign Policy, el cientista político Javier Corrales, del Amherst College, da un salto cualitativo en la construcción del argumento, afirmando que Chávez está gestando una nueva forma de autoritarismo que no prescinde de las formas democráticas.La llama "autocracia competitiva" para la que el sistema democrático se convierte en un aliado.
El autócrata competitivo se vuelve tal cuando comprende que su fortaleza política le alcanza para competir con éxito en el marco democrático, pero no para abrumar a su oposición. "Chávez —escribe— es así diferente de otras dos clases de dictadores: el autócrata impopular, que tiene pocos seguidores y debe recurrir a la represión abierta, y el autócrata confortable, que tiene poca oposición y puede ejercer el poder de modo relajado".Es interesante notar que en el mismo artículo, Corrales admite que en Venezuela se pueden encontrar incluso "una oposición activa, elecciones y una sociedad civil vibrante", pero en la lógica paradójica que emplea el autor todas estas comprobaciones que podrían desmentir la tesis expuesta son empleadas en un intento por avalarla. Este es, advierte, el modelo de autoritarismo para el siglo XXI y el problema no es tanto que afecte a Venezuela sino que puede constituirse en un ejemplo a seguir en el resto de la región.
Escrito antes de que Morales obtuviera su mandato, el ensayo menciona aprensivamente las elecciones en Bolivia y en México.No se trata de pensar que Chávez está exento de críticas múltiples y justificadas o que Morales será un gobernante perfecto. Se trata de detectar e identificar la mentira que puede emplearse en el futuro cercano como justificación para operar contra el venezolano y el boliviano o cualquier otro en la región.
Copyright Clarín, 2006.
Pídeme lo que quieras
El rey fue a Gabón para ofrecer sacrificios allí, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos. En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: “Pídeme lo que quieras.” Salomón le respondió. “Tú has tratado a tu servidor David, mi padre, con gran fidelidad, porque él camino en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón, tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. Y ahora, Señor Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mi que soy apenas un muchacho y no se valerme por mi mismo.
Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tu has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido y Dios le dijo: “Porque tu has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices. Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. Y también te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tu entre los reyes, durante toda tu vida.”
Reyes 3, 4-13
El rey fue a Gabón para ofrecer sacrificios allí, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos. En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: “Pídeme lo que quieras.” Salomón le respondió. “Tú has tratado a tu servidor David, mi padre, con gran fidelidad, porque él camino en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón, tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono. Y ahora, Señor Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mi que soy apenas un muchacho y no se valerme por mi mismo.
Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tu has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido y Dios le dijo: “Porque tu has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices. Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. Y también te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tu entre los reyes, durante toda tu vida.”
Reyes 3, 4-13
jueves, febrero 02, 2006
Distintas iniciativas buscan acercar a los docentes argentinos a las nuevas tecnologías
Los docentes, todavía lejos de la informática es el título de una nota publicada en La Nación, que comenta algunas de las alternativas de formación docente, implementadas por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, y la Escuela de Capacitación Docente -en Capital Federal-, con el objetivo de reducir la brecha que existe entre los docentes y las nuevas tecnologías.
La nota parte de un informe publicado el año pasado por el sociólogo Emilio Tenti Fanfani, del Instituto de Investigación y Planeamiento Educativo -IIPE- UNESCO, que señala que el 72,4% de los maestros nunca usó el correo electrónico y el 71,5% no navega por internet. A lo que se agrega que el 63,2% de los profesores y maestros de menores ingresos nunca produjo un texto escrito en su computadora.
La Nación informa que la situación argentina es peor que la de otros países latinoamericanos, ya que mientras en Argentina el 72,4% de los maestros nunca usó el correo electrónico, en Brasil este porcentaje se reduce al 56,2%, en Uruguay al 54,9%, y en Perú al 54,5%. Algo equivalente ocurre con la frecuencia de navegación en internet.
El Ministerio de Educación viene trabajando en distintas líneas de capacitación docente, para revertir estas tendencias. Como brazo ejecutor de las políticas de alfabetización digital de la cartera educativa, educ.ar, a través de su portal, constituye un ámbito de capacitación e información sobre los temas que vinculan las nuevas tecnologías y el aprendizaje en el aula. Además, todos los docentes del país pueden solicitar de manera gratuita la colección educ.ar de CDs. Esta iniciativa ya cuenta con 10 títulos y constituye como un paso intermedio hacia la conectividad. Los CDs tratan diversas temáticas, y poseen una navegación similar a la utilizada cuando se navega por internet, con el objetivo de familiarizar a los docentes en este lenguaje. La cartera educativa también ha firmado convenios con universidades nacionales, para que dicten cursos sobre tecnología para formación docente.
Si bien está prevista la entrega de 100.000 computadoras a escuelas hasta 2007, Daniel Filmus, el ministro de Educación, comentó a La Nación que "llegar con la computadora a la escuela es una pequeña parte de la introducción de las nuevas tecnologías en el aula. Lo que se necesita también es cambiar la formación docente.
Trabajamos para que se use la computadora como herramienta para aprender las materias -agregó-".En la ciudad de Buenos Aires, la Escuela de Capacitación Docente dicta numerosos cursos sobre informática y nuevas tecnologías. Y desde 2002 las nuevas herramientas tecnológicas están incorporadas como asignatura en los programas de los institutos de formación docente de la ciudad, en la formación inicial.
"Nuestro propósito es fortalecer en la formación inicial la idea de estudiantes como usuarios, porque si sos usuario podrás transmitir mejor el interés por saber manejar la herramienta" -explicó Graciela Morgade, la directora general de Educación Superior del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Y agregó que en cada biblioteca de formación docente ya hay dos computadoras con acceso gratuito a internet.
Para tener en cuenta
Para comenzar el 2006, educ.ar ha programado una serie de jornadas de actualización y capacitación docente. Aquellos interesados podrán inscribirse para participar. En esta primera etapa, se realizarán en las sedes del colegio Marín, de San Isidro -provincia de Buenos Aires-, el Teatro El Círculo, de Rosario -provincia de Santa Fe-, y el colegio La Salle, de la ciudad de Buenos Aires. En estos encuentros, destacados especialistas presentarán un enfoque teórico del panorama de la sociedad de la información en relación con la educación; y talleristas y capacitadores desarrollarán laboratorios de trabajo para docentes.
Otra de las iniciativas que apuesta a un mayor uso de las tecnologías por parte de los docentes es la oferta de educación a distancia (e-learning) que ofrece educ.ar, a través de su campus virtual. De esta manera, busca acercar a todo el territorio capacitación continua y gratuita, posibilitando la generación de comunidades virtuales de aprendizaje.
Varias de las ofertas de cursos bajo esta modalidad comienzan el próximo 13 de febrero;
los docentes pueden consultar y anotarse.
Ampliar la nota de La Nación
Fuente: La Nación
Otras noticias relacionadas en educ.ar:
Las actividades del IIPE – UNESCO Buenos Aires, en 2004-2005 (21/12/05)
Los docentes, todavía lejos de la informática es el título de una nota publicada en La Nación, que comenta algunas de las alternativas de formación docente, implementadas por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, y la Escuela de Capacitación Docente -en Capital Federal-, con el objetivo de reducir la brecha que existe entre los docentes y las nuevas tecnologías.
La nota parte de un informe publicado el año pasado por el sociólogo Emilio Tenti Fanfani, del Instituto de Investigación y Planeamiento Educativo -IIPE- UNESCO, que señala que el 72,4% de los maestros nunca usó el correo electrónico y el 71,5% no navega por internet. A lo que se agrega que el 63,2% de los profesores y maestros de menores ingresos nunca produjo un texto escrito en su computadora.
La Nación informa que la situación argentina es peor que la de otros países latinoamericanos, ya que mientras en Argentina el 72,4% de los maestros nunca usó el correo electrónico, en Brasil este porcentaje se reduce al 56,2%, en Uruguay al 54,9%, y en Perú al 54,5%. Algo equivalente ocurre con la frecuencia de navegación en internet.
El Ministerio de Educación viene trabajando en distintas líneas de capacitación docente, para revertir estas tendencias. Como brazo ejecutor de las políticas de alfabetización digital de la cartera educativa, educ.ar, a través de su portal, constituye un ámbito de capacitación e información sobre los temas que vinculan las nuevas tecnologías y el aprendizaje en el aula. Además, todos los docentes del país pueden solicitar de manera gratuita la colección educ.ar de CDs. Esta iniciativa ya cuenta con 10 títulos y constituye como un paso intermedio hacia la conectividad. Los CDs tratan diversas temáticas, y poseen una navegación similar a la utilizada cuando se navega por internet, con el objetivo de familiarizar a los docentes en este lenguaje. La cartera educativa también ha firmado convenios con universidades nacionales, para que dicten cursos sobre tecnología para formación docente.
Si bien está prevista la entrega de 100.000 computadoras a escuelas hasta 2007, Daniel Filmus, el ministro de Educación, comentó a La Nación que "llegar con la computadora a la escuela es una pequeña parte de la introducción de las nuevas tecnologías en el aula. Lo que se necesita también es cambiar la formación docente.
Trabajamos para que se use la computadora como herramienta para aprender las materias -agregó-".En la ciudad de Buenos Aires, la Escuela de Capacitación Docente dicta numerosos cursos sobre informática y nuevas tecnologías. Y desde 2002 las nuevas herramientas tecnológicas están incorporadas como asignatura en los programas de los institutos de formación docente de la ciudad, en la formación inicial.
"Nuestro propósito es fortalecer en la formación inicial la idea de estudiantes como usuarios, porque si sos usuario podrás transmitir mejor el interés por saber manejar la herramienta" -explicó Graciela Morgade, la directora general de Educación Superior del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Y agregó que en cada biblioteca de formación docente ya hay dos computadoras con acceso gratuito a internet.
Para tener en cuenta
Para comenzar el 2006, educ.ar ha programado una serie de jornadas de actualización y capacitación docente. Aquellos interesados podrán inscribirse para participar. En esta primera etapa, se realizarán en las sedes del colegio Marín, de San Isidro -provincia de Buenos Aires-, el Teatro El Círculo, de Rosario -provincia de Santa Fe-, y el colegio La Salle, de la ciudad de Buenos Aires. En estos encuentros, destacados especialistas presentarán un enfoque teórico del panorama de la sociedad de la información en relación con la educación; y talleristas y capacitadores desarrollarán laboratorios de trabajo para docentes.
Otra de las iniciativas que apuesta a un mayor uso de las tecnologías por parte de los docentes es la oferta de educación a distancia (e-learning) que ofrece educ.ar, a través de su campus virtual. De esta manera, busca acercar a todo el territorio capacitación continua y gratuita, posibilitando la generación de comunidades virtuales de aprendizaje.
Varias de las ofertas de cursos bajo esta modalidad comienzan el próximo 13 de febrero;
los docentes pueden consultar y anotarse.
Ampliar la nota de La Nación
Fuente: La Nación
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miércoles, febrero 01, 2006
Nombramiento y remoción de jueces
Por Mariano Cúneo Libarona Para LA NACION
Nuestro sistema constitucional no necesitaba un Consejo de la Magistratura. Admito haberlo expresado a la Convención Reformadora de 1957, donde, en la Comisión respectiva, se lo veía con buenos ojos. Pero la naturaleza y composición de aquel proyecto, aclaro, era muy distinta de la que estructuró la Asamblea Constituyente de 1994.
En Europa continental, con sus regímenes parlamentarios, estos órganos sí se estimaron útiles, pues en esos países contribuían a la independencia de los jueces. En el nuestro, para corregir los males que en los años 90 padecía la Justicia, eran otros los remedios que podían aplicarse sin modificar la carta fundamental.
En 1994 no había reclamo social para la instauración del Consejo actual. La realidad histórica es que, cuando el pueblo fue llamado a votar sobre la utilidad de una convención constituyente, lo que exteriorizó fue simplemente su voluntad sobre otro tema: la posibilidad de una reforma que permitiera reelegir a un presidente (Pacto de Olivos: 14/11/93).
Ya antes de la constituyente de 1994 advertí sobre los riesgos que se corrían con su creación, y después de la sanción de la ley volví a hacerlo. Lo cierto es que la ley reglamentaria nació con dificultades. Había sido propuesta por el radicalismo, pero apenas llegó la hora en que debió determinarse el número de representantes el justicialismo pidió ser titular de una mayor cantidad de espacios, fundándose en que era mayoritaria su presencia en el Congreso. El radicalismo reclamó la paridad y hasta amenazó con excluir al partido del órgano.
Fueron arduas las negociaciones de 1995-96 y 97. Han pasado diez años y estamos de regreso. El fenómeno político de estos días atribula al ciudadano, que se pregunta qué pasaría mañana si los que hoy reclaman más poder llegaran a tornarse minoritarios y pretendieran, entonces, nuevas discusiones y negociaciones sobre la estructura de tan importante institución, cuyas reglas deben dictarse para regir hacia largo futuro.
Razones de oportunidad, politicidad, obediencias grupales o intercambios de ventajas deben ceder cuando lo que está en juego, remarcamos, son normas que hacen a la esencia de la República (división de poderes, libertades, derechos y garantías anteriores en su esencia a la Constitución misma). Cuando se trata de una enmienda constitucional básica para el funcionamiento de las instituciones, no se legitima ante la historia si ella viene impuesta por sólo una mayoría simple y algunos votos más.
Pero es el caso de señalar, como llamativa, la circunstancia de que no aparezcan de ese centenar de diputados del oficialismo, aunque más no sean unos pocos, aceptando la razonabilidad de las observaciones que han formulado todos los abogados y jueces del país por medio de sus organizaciones, a las que han aunado opinión diversas entidades no gubernamentales integradas por técnicos.
La inconstitucionalidad es clarísima. Los jueces, de cuatro pasan a ser tres. Los abogados, de cuatro pasan a ser dos. Los académicos, de dos pasan a ser uno. El ministro de la Corte Suprema desaparece. A los legisladores de la minoría también les llega el menosprecio; de cuatro pasan a ser dos. Pero -aquí está la cuestión- los cuatro representantes de la mayoría política y el representante del Poder Ejecutivo mantienen su número de asientos, que, sumados, resultan cinco. Esto importa un apartamiento de la norma establecida en 1994, que exige equilibrio de las representaciones entre representantes de los otros dos poderes del Estado, jueces, abogados y académicos (art. 14, inc. 6º).
Para entender el alcance que hay que asignarle al vocablo equilibrio, enunciado ya en la ley de convocatoria de la constituyente (24.309, dic., 1993), basta con una interpretación sistemática de la ley cuya finalidad es "asegurar la independencia de los jueces y la eficaz prestación del servicio de justicia".
Esto significa que la institución creada no constituye una forma de colocar a un poder en grado de subordinación a otro, sino una forma de robustecer la división de poderes por medio de este órgano permanente (ley 24.937, dic., 1997). Con la reforma, ese equilibrio desaparece, pues apenas cinco consejeros oficialistas (cuatro diputados y un representante del PEN) se opongan a la designación de un magistrado que no sea de su simpatía (proyecto, art. 2º), o simplemente con que esos cinco consejeros no avalen la remoción de un juez (art. 3º), decisiones éstas que requieren dos tercios de los votos (son las dos facultades más importantes del Consejo), la voluntad de los otros ocho consejeros quedará enervada. Nacerá, así, un poder de veto en manos de los políticos oficialistas de turno. Situación, por lo demás, insuperable, ya que el Consejo pierde, respecto de ellos, el poder de autodepuración que mantiene para con sus otros miembros.
Esto último es así dado que los representantes del Congreso y del PEN "sólo podrán ser removidos por las Cámaras o el presidente de la Nación, según corresponda" (pfo. 17 del art. 3º del despacho del Senado modificatorio del art. 7º de la ley 24.937) y no es de esperar que los correligionarios de los otros poderes del Estado, que allí los colocaron, dejen de prestarles auxilio político.
Ha habido demasiado apresuramiento. Es insostenible que el Poder Ejecutivo pueda entrometerse en la Comisión de Disciplina de los jueces, como lo autoriza el art. 8º en su reforma del art. 12º. El presidente de la Nación está impedido de ejercer funciones judiciales (art. 109º de la Constitución Nacional de 1952/60).
Tanta premura es una exteriorización más de la politización de la reforma en proyecto. Celeridad en un año que ya terminaba. Dos comisiones de diputados trabajando juntas por largas horas. Intercomunicaciones entre miembros del Congreso y hombres del Poder Ejecutivo, llamado a resolver después por el veto o la promulgación (según trascendidos).
Falta un profundo análisis técnico de la cuestión. Cada vez que la oleada política tocó los bordes del Poder Judicial (en la historia que algunos viejos conocimos de cerca), surgieron algunos jueces asustadizos o ambiciosos, proclives a apartarse del principio de legalidad e imparcialidad, sin cuya observancia no hay justicia.
Hace varias décadas, los magistrados de todo el país se sorprendieron ante el traslado por decreto de dos jueces federales: los doctores Barraco Mármol y Dana Montana. Años después, en los años 50, no faltaron los jueces temerosos. Colgaron fotos del presidente de la Nación en sus despachos, aceptando firmar un manifiesto público de adhesión a otra reforma constitucional que tornara posible la reelección de un presidente. Se afiliaron al partido oficial. Visitaron la CGT y en un día triste vistieron corbatas negras.
En algunas Cámaras provocaron el nacimiento de internas que desequilibraron la observancia del sistema normativo vigente. Lo grave fue que en muchos casos actuaron por cuenta propia y sin recibir instrucciones del Poder Ejecutivo.
Todo esto se recuerda a efectos de resaltar que ciertos avances de los poderes políticos sobre el judicial destruyen el equilibrio espiritual de algunos magistrados. No creo que esos tiempos vuelvan.
El Poder Judicial tiene fe en su guardiana final: la Corte con sus poderes implícitos. Nunca fui partidario de la inclusión constitucional del Consejo con tan amplias atribuciones. Pero en la emergencia actual, debemos mantenerlo, no desequilibrarlo. Así preservaremos la República. El autor fue fiscal en la Cámara de Apelaciones de la Capital Federal, entre 1959 y 1973
http://www.lanacion.com.ar/776630
Por Mariano Cúneo Libarona Para LA NACION
Nuestro sistema constitucional no necesitaba un Consejo de la Magistratura. Admito haberlo expresado a la Convención Reformadora de 1957, donde, en la Comisión respectiva, se lo veía con buenos ojos. Pero la naturaleza y composición de aquel proyecto, aclaro, era muy distinta de la que estructuró la Asamblea Constituyente de 1994.
En Europa continental, con sus regímenes parlamentarios, estos órganos sí se estimaron útiles, pues en esos países contribuían a la independencia de los jueces. En el nuestro, para corregir los males que en los años 90 padecía la Justicia, eran otros los remedios que podían aplicarse sin modificar la carta fundamental.
En 1994 no había reclamo social para la instauración del Consejo actual. La realidad histórica es que, cuando el pueblo fue llamado a votar sobre la utilidad de una convención constituyente, lo que exteriorizó fue simplemente su voluntad sobre otro tema: la posibilidad de una reforma que permitiera reelegir a un presidente (Pacto de Olivos: 14/11/93).
Ya antes de la constituyente de 1994 advertí sobre los riesgos que se corrían con su creación, y después de la sanción de la ley volví a hacerlo. Lo cierto es que la ley reglamentaria nació con dificultades. Había sido propuesta por el radicalismo, pero apenas llegó la hora en que debió determinarse el número de representantes el justicialismo pidió ser titular de una mayor cantidad de espacios, fundándose en que era mayoritaria su presencia en el Congreso. El radicalismo reclamó la paridad y hasta amenazó con excluir al partido del órgano.
Fueron arduas las negociaciones de 1995-96 y 97. Han pasado diez años y estamos de regreso. El fenómeno político de estos días atribula al ciudadano, que se pregunta qué pasaría mañana si los que hoy reclaman más poder llegaran a tornarse minoritarios y pretendieran, entonces, nuevas discusiones y negociaciones sobre la estructura de tan importante institución, cuyas reglas deben dictarse para regir hacia largo futuro.
Razones de oportunidad, politicidad, obediencias grupales o intercambios de ventajas deben ceder cuando lo que está en juego, remarcamos, son normas que hacen a la esencia de la República (división de poderes, libertades, derechos y garantías anteriores en su esencia a la Constitución misma). Cuando se trata de una enmienda constitucional básica para el funcionamiento de las instituciones, no se legitima ante la historia si ella viene impuesta por sólo una mayoría simple y algunos votos más.
Pero es el caso de señalar, como llamativa, la circunstancia de que no aparezcan de ese centenar de diputados del oficialismo, aunque más no sean unos pocos, aceptando la razonabilidad de las observaciones que han formulado todos los abogados y jueces del país por medio de sus organizaciones, a las que han aunado opinión diversas entidades no gubernamentales integradas por técnicos.
La inconstitucionalidad es clarísima. Los jueces, de cuatro pasan a ser tres. Los abogados, de cuatro pasan a ser dos. Los académicos, de dos pasan a ser uno. El ministro de la Corte Suprema desaparece. A los legisladores de la minoría también les llega el menosprecio; de cuatro pasan a ser dos. Pero -aquí está la cuestión- los cuatro representantes de la mayoría política y el representante del Poder Ejecutivo mantienen su número de asientos, que, sumados, resultan cinco. Esto importa un apartamiento de la norma establecida en 1994, que exige equilibrio de las representaciones entre representantes de los otros dos poderes del Estado, jueces, abogados y académicos (art. 14, inc. 6º).
Para entender el alcance que hay que asignarle al vocablo equilibrio, enunciado ya en la ley de convocatoria de la constituyente (24.309, dic., 1993), basta con una interpretación sistemática de la ley cuya finalidad es "asegurar la independencia de los jueces y la eficaz prestación del servicio de justicia".
Esto significa que la institución creada no constituye una forma de colocar a un poder en grado de subordinación a otro, sino una forma de robustecer la división de poderes por medio de este órgano permanente (ley 24.937, dic., 1997). Con la reforma, ese equilibrio desaparece, pues apenas cinco consejeros oficialistas (cuatro diputados y un representante del PEN) se opongan a la designación de un magistrado que no sea de su simpatía (proyecto, art. 2º), o simplemente con que esos cinco consejeros no avalen la remoción de un juez (art. 3º), decisiones éstas que requieren dos tercios de los votos (son las dos facultades más importantes del Consejo), la voluntad de los otros ocho consejeros quedará enervada. Nacerá, así, un poder de veto en manos de los políticos oficialistas de turno. Situación, por lo demás, insuperable, ya que el Consejo pierde, respecto de ellos, el poder de autodepuración que mantiene para con sus otros miembros.
Esto último es así dado que los representantes del Congreso y del PEN "sólo podrán ser removidos por las Cámaras o el presidente de la Nación, según corresponda" (pfo. 17 del art. 3º del despacho del Senado modificatorio del art. 7º de la ley 24.937) y no es de esperar que los correligionarios de los otros poderes del Estado, que allí los colocaron, dejen de prestarles auxilio político.
Ha habido demasiado apresuramiento. Es insostenible que el Poder Ejecutivo pueda entrometerse en la Comisión de Disciplina de los jueces, como lo autoriza el art. 8º en su reforma del art. 12º. El presidente de la Nación está impedido de ejercer funciones judiciales (art. 109º de la Constitución Nacional de 1952/60).
Tanta premura es una exteriorización más de la politización de la reforma en proyecto. Celeridad en un año que ya terminaba. Dos comisiones de diputados trabajando juntas por largas horas. Intercomunicaciones entre miembros del Congreso y hombres del Poder Ejecutivo, llamado a resolver después por el veto o la promulgación (según trascendidos).
Falta un profundo análisis técnico de la cuestión. Cada vez que la oleada política tocó los bordes del Poder Judicial (en la historia que algunos viejos conocimos de cerca), surgieron algunos jueces asustadizos o ambiciosos, proclives a apartarse del principio de legalidad e imparcialidad, sin cuya observancia no hay justicia.
Hace varias décadas, los magistrados de todo el país se sorprendieron ante el traslado por decreto de dos jueces federales: los doctores Barraco Mármol y Dana Montana. Años después, en los años 50, no faltaron los jueces temerosos. Colgaron fotos del presidente de la Nación en sus despachos, aceptando firmar un manifiesto público de adhesión a otra reforma constitucional que tornara posible la reelección de un presidente. Se afiliaron al partido oficial. Visitaron la CGT y en un día triste vistieron corbatas negras.
En algunas Cámaras provocaron el nacimiento de internas que desequilibraron la observancia del sistema normativo vigente. Lo grave fue que en muchos casos actuaron por cuenta propia y sin recibir instrucciones del Poder Ejecutivo.
Todo esto se recuerda a efectos de resaltar que ciertos avances de los poderes políticos sobre el judicial destruyen el equilibrio espiritual de algunos magistrados. No creo que esos tiempos vuelvan.
El Poder Judicial tiene fe en su guardiana final: la Corte con sus poderes implícitos. Nunca fui partidario de la inclusión constitucional del Consejo con tan amplias atribuciones. Pero en la emergencia actual, debemos mantenerlo, no desequilibrarlo. Así preservaremos la República. El autor fue fiscal en la Cámara de Apelaciones de la Capital Federal, entre 1959 y 1973
http://www.lanacion.com.ar/776630
Recrear el hábito de la lectura
La comisión de educación de la Fundación El Libro formuló días atrás la convocatoria para el IX Congreso Internacional de Promoción de la Lectura, cuyo objetivo es promover la lectura en la familia, en instituciones privadas, bibliotecas, fundaciones, hospitales, asociaciones culturales y empresariales, deportivas y barriales, entre otras.
Por cierto, la iniciativa debe ser bienvenida toda vez que la lectura hoy se encuentra relegada por la creciente ola de imágenes y representación visual. En efecto, el impacto de la televisión y de la tecnología digital ha desplazado a la costumbre de leer de manera significativa, ya que constituyen medios técnicos de reproducción que, al final, facilitan de manera breve, rápida y objetiva el mensaje que se quiere transmitir .
Ello ha logrado que la población, en buena medida, no lea lo suficiente. Paulatinamente ha decaído el interés por los libros y por la lectura, permitiendo que se reduzcan los umbrales de la comprensión, de la crítica y de la autorreflexión de las personas. Su práctica debe ser una fuente de reflexión constante, de proyectada imaginación, de audaz crítica y de indescifrables aventuras.
La inteligencia se alimenta mediante el suministro constante del conocimiento, que es un espacio o lugar donde sólo se llega mediante el hábito y las prácticas de la lectura. En este sentido, es indudable el vertiginoso descenso cultural; en los alumnos y los estudiantes ha ido decreciendo el hábito de leer, mientras en las escuelas y en los colegios cada día son menos los libros utilizados por los alumnos.
Una de las quejas frecuentes de los docentes es que se está perdiendo el hábito de la lectura, y una de las causas principales es la falta de comprensión de lo que se lee. Si no hay un entendimiento de lo que está escrito, la persona pierde el interés por lo que está leyendo. La razón fundamental es el desconocimiento de palabras que hay en el texto, cuyo sentido la persona no conoce.
En nuestras actividades diarias no incluimos tiempo para leer lo suficiente, quizá porque no lo consideramos un buen medio de entrenamiento. Desde luego, la carencia de la costumbre de la lectura empobrece nuestro lenguaje, limita los recursos expresivos que requerimos a diario y generalmente debilita el entusiasmo que debemos imponer para entender la naturaleza de las cosas, participar de la vida social y hasta por explorar para definir qué es lo que uno quiere y puede llegar a ser.
Sin los libros y sin la lectura parece improbable imaginar cosas alternativas, objetivos y cambios; desaparece en nosotros un infinito de mundos posibles que nos ofrece la lectura. Indudablemente la mejor forma de inculcar a una persona el hábito de leer es desde que nace.
Sin embargo, hay adultos que conociendo sus beneficios desean iniciarse y formar este hábito en sus vidas. Para lograrlo sólo necesitan constancia y determinación. Una vez que se ejercita periódicamente, la costumbre de leer pasa a ser parte de la vida de las personas y se convierte en un hábito que, una vez experimentado, difícilmente se pueda abandonar.
Por ello, es alentadora la iniciativa de la Fundación El Libro, que merece ser acompañada para recuperar la costumbre de la lectura y se transmita a los niños la magia que esconde cada libro.
http://www.lanacion.com.ar/776661
La comisión de educación de la Fundación El Libro formuló días atrás la convocatoria para el IX Congreso Internacional de Promoción de la Lectura, cuyo objetivo es promover la lectura en la familia, en instituciones privadas, bibliotecas, fundaciones, hospitales, asociaciones culturales y empresariales, deportivas y barriales, entre otras.
Por cierto, la iniciativa debe ser bienvenida toda vez que la lectura hoy se encuentra relegada por la creciente ola de imágenes y representación visual. En efecto, el impacto de la televisión y de la tecnología digital ha desplazado a la costumbre de leer de manera significativa, ya que constituyen medios técnicos de reproducción que, al final, facilitan de manera breve, rápida y objetiva el mensaje que se quiere transmitir .
Ello ha logrado que la población, en buena medida, no lea lo suficiente. Paulatinamente ha decaído el interés por los libros y por la lectura, permitiendo que se reduzcan los umbrales de la comprensión, de la crítica y de la autorreflexión de las personas. Su práctica debe ser una fuente de reflexión constante, de proyectada imaginación, de audaz crítica y de indescifrables aventuras.
La inteligencia se alimenta mediante el suministro constante del conocimiento, que es un espacio o lugar donde sólo se llega mediante el hábito y las prácticas de la lectura. En este sentido, es indudable el vertiginoso descenso cultural; en los alumnos y los estudiantes ha ido decreciendo el hábito de leer, mientras en las escuelas y en los colegios cada día son menos los libros utilizados por los alumnos.
Una de las quejas frecuentes de los docentes es que se está perdiendo el hábito de la lectura, y una de las causas principales es la falta de comprensión de lo que se lee. Si no hay un entendimiento de lo que está escrito, la persona pierde el interés por lo que está leyendo. La razón fundamental es el desconocimiento de palabras que hay en el texto, cuyo sentido la persona no conoce.
En nuestras actividades diarias no incluimos tiempo para leer lo suficiente, quizá porque no lo consideramos un buen medio de entrenamiento. Desde luego, la carencia de la costumbre de la lectura empobrece nuestro lenguaje, limita los recursos expresivos que requerimos a diario y generalmente debilita el entusiasmo que debemos imponer para entender la naturaleza de las cosas, participar de la vida social y hasta por explorar para definir qué es lo que uno quiere y puede llegar a ser.
Sin los libros y sin la lectura parece improbable imaginar cosas alternativas, objetivos y cambios; desaparece en nosotros un infinito de mundos posibles que nos ofrece la lectura. Indudablemente la mejor forma de inculcar a una persona el hábito de leer es desde que nace.
Sin embargo, hay adultos que conociendo sus beneficios desean iniciarse y formar este hábito en sus vidas. Para lograrlo sólo necesitan constancia y determinación. Una vez que se ejercita periódicamente, la costumbre de leer pasa a ser parte de la vida de las personas y se convierte en un hábito que, una vez experimentado, difícilmente se pueda abandonar.
Por ello, es alentadora la iniciativa de la Fundación El Libro, que merece ser acompañada para recuperar la costumbre de la lectura y se transmita a los niños la magia que esconde cada libro.
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Un acuerdo sin precedente lleva la ciencia a la empresa
Se firma hoy entre la compañía siderúrgica TenarisSiderca y el Conicet
Federico Williams acaba de volver al país después de nueve años en Inglaterra, donde estudió e investigó en temas de vanguardia de la ciencia en el célebre King´s College, de Cambridge. Su especialidad: la fisicoquímica de superficies, una disciplina que ya está desarrollando coberturas con propiedades fantásticas que las hacen autorreparables, superhidrofóbicas (autolimpiantes), anticorrosivas y antimicrobianas.
Williams regresó para incorporarse al Conicet, pero -gracias a un acuerdo sin precedente que se firma hoy- su lugar de trabajo no se encontrará en un laboratorio universitario, sino en el Centro de Investigaciones Industriales de TenarisSiderca (CINI), empresa multinacional con sede en la Argentina que encabeza la producción mundial de chapa y tubos de acero con y sin costura.
"Con este convenio reconocemos al CINI un nivel de excelencia necesario para que puedan desempeñar allí su tarea nuestros investigadores -afirma Eduardo Charreau, presidente del Conicet-. La empresa se hará cargo de sus sueldos y del equipamiento que necesiten. Pero lo más importante es que los científicos que trabajen en el CINI serán evaluados por el Conicet y tendrán las puertas abiertas para volver cuando lo deseen."
"Este acuerdo fue muy discutido, hubo que vencer resistencias importantes, porque no es común -agrega Eduardo Dvorkin, director del CINI-. Su mayor trascendencia radica en que hay muchos investigadores que quisieran trabajar en la industria privada, pero se rehúsan a perder la posibilidad de pertenecer al Conicet. Cuando yo mismo retorné al país no era posible, tuve que optar. Creo que es un logro fundamental."
Los científicos que se incorporen a TenarisSiderca en virtud de esta alianza -como lo hace Williams y también Pablo Galliano- ofrecerán su valioso bagaje de conocimiento y creatividad para el aprovechamiento o la creación de oportunidades tecnológicas. Por su parte, la empresa no sólo pagará sus remuneraciones, el equipamiento y materiales necesarios para sus investigaciones, sino que también retribuirá al Conicet haciéndose cargo de cinco becas de doctorado anuales por cada investigador incorporado.
"Y serán para cualquier área de investigación, no sólo para las que tengan interés para nosotros", aclara Dvorkin.
Una doble apuesta
Para que este acuerdo se hiciera posible fueron necesarias varias apuestas. Una le cupo a la empresa, decidida a explorar terrenos alejados de su quehacer tradicional para diferenciarse de la competencia y a destinar a la investigación recursos sobre los que no tiene seguridad de que se transformen en ganancias.
Otra, a los investigadores, que deberán zanjar el "abismo" que separa el mundo de la investigación pura del de la producción. Como muestra de lo que la ciencia puede ofrecer a la empresa, Williams menciona algunas de las últimas maravillas con que experimenta la nanotecnología de superficies: "Están en desarrollo recubrimientos que rechazan bacterias que podrían usarse, por ejemplo, en heladeras, mesadas o frigoríficos, y vidrios autolimpiantes que podrían tener aplicación en anteojos y parabrisas -comenta-. Ya existen pinturas que descomponen moléculas tóxicas del medio ambiente. En Japón, las utilizan para reducir el smog".
Y enseguida se pregunta: "¿Qué hace un químico en una compañía que produce tubos y chapas de acero? La palabra clave es nanotecnología. Además de resolver los problemas diarios, investigaremos en aleaciones metálicas nanoestructuradas para generar superficies superduras, síntesis de nanopartículas fluorescentes para generar firmas ópticas y otras alternativas tecnológicas.
Pero igualmente importante será identificar qué tecnologías se necesitarán para estar en el horizonte de la ciencia y la tecnología de acá a diez años." Williams, que está dirigiendo la construcción y equipamiento de un nuevo laboratorio, tendrá a su cargo un grupo de nueve investigadores.
"En la Argentina necesitamos un cambio cultural -afirma Dvorkin-. La investigación puede o no dar un producto, pero siempre va a realizar un aporte. El conocimiento de las ventanas tecnológicas y la formación de personal es un capital valiosísimo para una empresa.
Por eso creo que éste es un gran paso adelante que podría reproducirse en otras compañías. Tenemos que reconocer el enorme potencial que existe en el sistema científico tecnológico nacional." Y agrega Charreau: "Este acuerdo es una señal de confianza en la ciencia local".
http://www.lanacion.com.ar/776673
Se firma hoy entre la compañía siderúrgica TenarisSiderca y el Conicet
Federico Williams acaba de volver al país después de nueve años en Inglaterra, donde estudió e investigó en temas de vanguardia de la ciencia en el célebre King´s College, de Cambridge. Su especialidad: la fisicoquímica de superficies, una disciplina que ya está desarrollando coberturas con propiedades fantásticas que las hacen autorreparables, superhidrofóbicas (autolimpiantes), anticorrosivas y antimicrobianas.
Williams regresó para incorporarse al Conicet, pero -gracias a un acuerdo sin precedente que se firma hoy- su lugar de trabajo no se encontrará en un laboratorio universitario, sino en el Centro de Investigaciones Industriales de TenarisSiderca (CINI), empresa multinacional con sede en la Argentina que encabeza la producción mundial de chapa y tubos de acero con y sin costura.
"Con este convenio reconocemos al CINI un nivel de excelencia necesario para que puedan desempeñar allí su tarea nuestros investigadores -afirma Eduardo Charreau, presidente del Conicet-. La empresa se hará cargo de sus sueldos y del equipamiento que necesiten. Pero lo más importante es que los científicos que trabajen en el CINI serán evaluados por el Conicet y tendrán las puertas abiertas para volver cuando lo deseen."
"Este acuerdo fue muy discutido, hubo que vencer resistencias importantes, porque no es común -agrega Eduardo Dvorkin, director del CINI-. Su mayor trascendencia radica en que hay muchos investigadores que quisieran trabajar en la industria privada, pero se rehúsan a perder la posibilidad de pertenecer al Conicet. Cuando yo mismo retorné al país no era posible, tuve que optar. Creo que es un logro fundamental."
Los científicos que se incorporen a TenarisSiderca en virtud de esta alianza -como lo hace Williams y también Pablo Galliano- ofrecerán su valioso bagaje de conocimiento y creatividad para el aprovechamiento o la creación de oportunidades tecnológicas. Por su parte, la empresa no sólo pagará sus remuneraciones, el equipamiento y materiales necesarios para sus investigaciones, sino que también retribuirá al Conicet haciéndose cargo de cinco becas de doctorado anuales por cada investigador incorporado.
"Y serán para cualquier área de investigación, no sólo para las que tengan interés para nosotros", aclara Dvorkin.
Una doble apuesta
Para que este acuerdo se hiciera posible fueron necesarias varias apuestas. Una le cupo a la empresa, decidida a explorar terrenos alejados de su quehacer tradicional para diferenciarse de la competencia y a destinar a la investigación recursos sobre los que no tiene seguridad de que se transformen en ganancias.
Otra, a los investigadores, que deberán zanjar el "abismo" que separa el mundo de la investigación pura del de la producción. Como muestra de lo que la ciencia puede ofrecer a la empresa, Williams menciona algunas de las últimas maravillas con que experimenta la nanotecnología de superficies: "Están en desarrollo recubrimientos que rechazan bacterias que podrían usarse, por ejemplo, en heladeras, mesadas o frigoríficos, y vidrios autolimpiantes que podrían tener aplicación en anteojos y parabrisas -comenta-. Ya existen pinturas que descomponen moléculas tóxicas del medio ambiente. En Japón, las utilizan para reducir el smog".
Y enseguida se pregunta: "¿Qué hace un químico en una compañía que produce tubos y chapas de acero? La palabra clave es nanotecnología. Además de resolver los problemas diarios, investigaremos en aleaciones metálicas nanoestructuradas para generar superficies superduras, síntesis de nanopartículas fluorescentes para generar firmas ópticas y otras alternativas tecnológicas.
Pero igualmente importante será identificar qué tecnologías se necesitarán para estar en el horizonte de la ciencia y la tecnología de acá a diez años." Williams, que está dirigiendo la construcción y equipamiento de un nuevo laboratorio, tendrá a su cargo un grupo de nueve investigadores.
"En la Argentina necesitamos un cambio cultural -afirma Dvorkin-. La investigación puede o no dar un producto, pero siempre va a realizar un aporte. El conocimiento de las ventanas tecnológicas y la formación de personal es un capital valiosísimo para una empresa.
Por eso creo que éste es un gran paso adelante que podría reproducirse en otras compañías. Tenemos que reconocer el enorme potencial que existe en el sistema científico tecnológico nacional." Y agrega Charreau: "Este acuerdo es una señal de confianza en la ciencia local".
http://www.lanacion.com.ar/776673
Ciencia para legisladores
Hace una semana, un centenar de integrantes del Senado norteamericano se olvidó por algunas horas de la política exterior, el presupuesto, las jubilaciones, y los problemas energéticos y sanitarios que los inquietan en estos días y se encontraron en un salón de reuniones para ir a tomar clases... de ciencia.
El singular encuentro, organizado por el Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global de la Universidad de Harvard y el Comité de Ciencia de la Casa Blanca, se convocó con la idea -como explica Cornelia Dean en la edición de ayer de The New York Times- no de hablar "de la gripe aviaria, el presupuesto de la NASA o algún otro tema puntual", sino acerca de "cómo funciona la investigación".
Al parecer, la iniciativa surgió de la inquietud de los especialistas de Harvard por los efectos que la ignorancia del abecé de la ciencia pueden tener sobre la formulación de leyes y políticas públicas, especialmente teniendo en cuenta que hoy día este tipo de cuestiones permean prácticamente todas las áreas de la actividad legislativa, ya sea que se hable del calentamiento global, las terapias con células madre, la clonación, las manipulaciones genéticas, los sistemas de generación de energía e innumerables otros temas de la actualidad.
Los encargados de "ilustrar" a políticos y asesores fueron nada menos que Donald Kennedy, director de la revista Science -una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo-, y Harvey Fineberg, presidente del Instituto de Medicina, brazo médico de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Según escribe Dean, ellos subrayaron que el valor de cualquier descubrimiento científico "no reside en la preeminencia de los investigadores, el prestigio de sus instituciones o la autoridad de las agencias que lo financiaron, sino en el hecho de que otros científicos puedan reproducir los mismos resultados". Algo que quedó claramente en evidencia tras el escándalo del surcoreano Hwang Woo Suk, cuyos trabajos atravesaron limpiamente el proceso de referato de la revista científica que dirige Kennedy.
También detallaron la forma en que el conocimiento se convierte en información útil para la sociedad, algo que la Academia de Ciencias de ese país impulsa a través de informes sobre tópicos tan diversos como la seguridad nacional o el contenido de arsénico del agua. Incluso se consideró como una "obligación cívica" que los legisladores manejen conceptos estadísticos, que distingan las diferencias entre evaluación científica y juicio de valor, y que acepten la necesidad de ser asesorados por los investigadores en temas de su incumbencia.
En fin, el resultado de la reunión fue tan estimulante que, según indica Dean, los participantes terminaron reconociendo que el Congreso necesita más asesoramiento científico y concluyeron que las clases de ciencia tendrían que formar parte habitual de un "currículum" de actualización...
Si en un país que destina anualmente a la investigación más de 170.000 dólares por investigador, solicita alrededor de 200.000 patentes, tiene proporcionalmente diez veces más científicos en su población económicamente activa que los de esta parte del continente (alrededor de 7 por mil v. 0,7 por mil), se considera imprescindible alfabetizar científicamente a los legisladores... ¿no sería productivo implementar una iniciativa similar entre nosostros, que tenemos tanto camino por delante?
La idea podrá discutirse, pero no hay duda de que algunos de los problemas más candentes de las últimas semanas muestran -también aquí- que la política no puede darle la espalda a la ciencia.
Por Nora Bär ciencia@lanacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/776964
Hace una semana, un centenar de integrantes del Senado norteamericano se olvidó por algunas horas de la política exterior, el presupuesto, las jubilaciones, y los problemas energéticos y sanitarios que los inquietan en estos días y se encontraron en un salón de reuniones para ir a tomar clases... de ciencia.
El singular encuentro, organizado por el Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global de la Universidad de Harvard y el Comité de Ciencia de la Casa Blanca, se convocó con la idea -como explica Cornelia Dean en la edición de ayer de The New York Times- no de hablar "de la gripe aviaria, el presupuesto de la NASA o algún otro tema puntual", sino acerca de "cómo funciona la investigación".
Al parecer, la iniciativa surgió de la inquietud de los especialistas de Harvard por los efectos que la ignorancia del abecé de la ciencia pueden tener sobre la formulación de leyes y políticas públicas, especialmente teniendo en cuenta que hoy día este tipo de cuestiones permean prácticamente todas las áreas de la actividad legislativa, ya sea que se hable del calentamiento global, las terapias con células madre, la clonación, las manipulaciones genéticas, los sistemas de generación de energía e innumerables otros temas de la actualidad.
Los encargados de "ilustrar" a políticos y asesores fueron nada menos que Donald Kennedy, director de la revista Science -una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo-, y Harvey Fineberg, presidente del Instituto de Medicina, brazo médico de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Según escribe Dean, ellos subrayaron que el valor de cualquier descubrimiento científico "no reside en la preeminencia de los investigadores, el prestigio de sus instituciones o la autoridad de las agencias que lo financiaron, sino en el hecho de que otros científicos puedan reproducir los mismos resultados". Algo que quedó claramente en evidencia tras el escándalo del surcoreano Hwang Woo Suk, cuyos trabajos atravesaron limpiamente el proceso de referato de la revista científica que dirige Kennedy.
También detallaron la forma en que el conocimiento se convierte en información útil para la sociedad, algo que la Academia de Ciencias de ese país impulsa a través de informes sobre tópicos tan diversos como la seguridad nacional o el contenido de arsénico del agua. Incluso se consideró como una "obligación cívica" que los legisladores manejen conceptos estadísticos, que distingan las diferencias entre evaluación científica y juicio de valor, y que acepten la necesidad de ser asesorados por los investigadores en temas de su incumbencia.
En fin, el resultado de la reunión fue tan estimulante que, según indica Dean, los participantes terminaron reconociendo que el Congreso necesita más asesoramiento científico y concluyeron que las clases de ciencia tendrían que formar parte habitual de un "currículum" de actualización...
Si en un país que destina anualmente a la investigación más de 170.000 dólares por investigador, solicita alrededor de 200.000 patentes, tiene proporcionalmente diez veces más científicos en su población económicamente activa que los de esta parte del continente (alrededor de 7 por mil v. 0,7 por mil), se considera imprescindible alfabetizar científicamente a los legisladores... ¿no sería productivo implementar una iniciativa similar entre nosostros, que tenemos tanto camino por delante?
La idea podrá discutirse, pero no hay duda de que algunos de los problemas más candentes de las últimas semanas muestran -también aquí- que la política no puede darle la espalda a la ciencia.
Por Nora Bär ciencia@lanacion.com.ar
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